ESCRITORES NO OLVIDABLES
ESCRITORES NO OLVIDABLES
Hugo Mataloni

Fotografía de H. Mataloni. Foto: ARCHIVO
Decía Roland Barthes: “El lenguaje es una piel...”. Así comenzaba el artículo sobre Syria Poletti de los no olvidables. Lo mismo podríamos decir del tan querido Hugo Matoloni. Sus obras testimonian la vida, la hacen tangible y valedera enfocándola con tanta precisión desde el humor casi sarcástico y actual. Nuestra literatura ha encontrado en Mataloni sentido y sabiduría popular con una palabra que se pone al servicio de la sociedad, de lo cotidiano, estimulando el corazón y los oídos de los lectores que en cada comunidad, educativa y familiar debe revivirse.
Sus aguafuertes ayudan a conocer y comprender los vericuetos de la vida de cada día con mirada escudriñadora y resuelta introduciéndonos en relaciones insólitas. Preguntas casi sin respuestas de la sociedad que nos circunda y sus manifiestas y turbias componendas y entretelones turbulentos.
Sus historias se constituyeron en un enorme caudal expresivo que pasó a la cuentística regional, argentina y más allá, con coloridos enfoques de diferentes grupos humanos, famosos y no tanto. Son escritos de ayer que nos vienen tan bien hoy.
Hugo nos muestra en sus libros realidades “en contacto” desde lo geográfico, lo étnico, lo social, lo histórico. Historias familiares con singulares secretos que llevamos bajo la piel como verdaderos tatuajes de la vida.
Historias que perduran y alargan los afectos y las realidades. Muchos de los títulos de sus relatos atraen y motivan al lector y lo entusiasman para seguir y seguir. “Boleadoras de nylon”, “Una pobre mansión”, “Por fin la bomba”, “Nuestro país enfrentó con nobleza los aguerridos días de prueba”, “Del queso y otros mensajes”, “ De la memoria y del olvido”, “Medir con la misma vara” , y tantos más cada vez más atractivos, así lo podemos ver en “La Gallina Feroz. Una visión original y llena de efectos primarios y secundarios”.
A este libro le siguen: “Lo que mata es la humedad”, con temas tan actuales y nuestros; luego “Borges llega al cielo”, divertida relación de un agnóstico intelectual máximo de toda la literatura; su llegada al paraíso, su conversación con San Pedro y la llamativas conclusiones de un diálogo apasionante entre el autor y Mataloni.
Imaginativo y claro, de admirable ejercicio del lenguaje intelectual, nos va diciendo y participando sus puntos vista sobre el presente, el pasado con verdadero sentido del ser nacional.
Nos regaló también “Ese Brasil inmenso y verde”, con las desopilantes visiones de ese inmenso y admirado país, el manejo auspicioso del portugués que dominaba entusiasmado. En “Yo Colón”, nos adentramos en sus fabulaciones admirables y casi verdaderas sobre Colón, utilizando reportajes que, al decir del autor “imaginé como si hubiera estado allí esperando que llegara al tan discutido descubrimiento de América...” y agrega: “Dediqué este cuarto libro de recuperación de artículos, a Don Cristóbal, Almirante de la Mar Océano”.
Mataloni está seguro y firme entre los escritores No Olvidables. En los clásico desayunos de Talleres El Patio, dejó bien prendidos su color y su calor humano. La ilustraciones de algunas de sus obras estuvieron a cargo de Juan Arancio y Fabián Izquierdo.
(*) Presidente de la ASL, investigadora
Por María del Carmen Villaverde de Nessier (*)