eDITORIAL

La actualidad del periodismo

  • La prensa latinoamericana continúa padeciendo los efectos de la violencia.

El periodismo en la Argentina se enfrenta al dilema de cómo ejercer su tarea a partir de las reglas de juego planteadas con la asunción del nuevo gobierno.

Atrás quedaron doce años durante los cuales el kirchnerismo encontró en la prensa a su enemigo predilecto, endilgándole gran parte de los males que asolaron al país a lo largo de su historia reciente. Fueron tiempos de escasa información, en los que los gobernantes de turno sólo tuvieron contactos esporádicos con ciertos periodistas denominados “militantes”.

En líneas generales, el rol del periodismo independiente pasó por determinar si el “relato” oficial coincidía con la realidad, mientras los llamados “medios amigos” recibían enormes cantidades de recursos a través de la publicidad oficial.

En la actualidad transitamos momentos de un evidente reacomodamiento de roles. A poco más de dos meses de la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación, gran parte de la prensa continúa ejerciendo el periodismo al modo de la era kirchnerista.

Sin embargo, pronto los evidentes problemas “heredados” comenzarán a formar parte del pasado, y entonces los medios comenzarán efectivamente a focalizar su trabajo en el desempeño de la nueva gestión.

Mientras tanto, la prensa en gran parte de América Latina sufre momentos de extremas dificultades. A modo de ejemplo, en las últimas semanas, la periodista mexicana Anabel Flores Salazar fue secuestrada en Veracruz y su cadáver apareció al día siguiente en el Estado vecino de Puebla.

En El Salvador, se produjo una serie de llamativos atentados cibernéticos contra los periódicos La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy. Peritos informáticos judiciales analizaron las comunicaciones de una red de hackers que estaría dirigida por un funcionario público y operaba tras la fachada de una falsa agencia de mercadeo digital. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó los hechos y reclamó una profunda investigación.

Según un reciente informe de la ONG Reporteros Sin Fronteras, en 2015 América Latina se convirtió en la región con más violencia y violaciones al derecho internacional en materia de prensa.

De hecho, el 64% de las muertes de periodistas se produjo en zonas que no están en guerra o que no enfrentan el acecho del terrorismo. México, Brasil, Honduras y Guatemala sumaron 21 periodistas asesinados, a los que se añaden ataques violentos y amenazas de todo tipo contra la libertad informativa.

El informe agrega que Venezuela, Honduras, México, Colombia y Cuba fueron los países de la región con violaciones más constantes al derecho de información.

A lo largo de 2015, en Brasil se registraron tres homicidios de periodistas. Según la ONG, en ese país recrudeció la violencia contra la prensa. Los periodistas están “extraordinariamente expuestos” cuando deciden investigar temas sensibles como el narcotráfico, su relación con autoridades locales, la corrupción política, la prostitución infantil, entre otros.

Durante los dos meses que lleva de gobierno, Mauricio Macri ofreció conferencias de prensa tanto en la Argentina, como en el extranjero. Se trata de una señal alentadora. Aun así, el ejercicio de este derecho debe ser celosamente custodiado, ya que el vínculo entre el periodismo independiente y el poder, siempre será complejo.

El vínculo entre el periodismo independiente y el poder, siempre será complejo.