ESTABA EN MANOS DE ESTADO ISLÁMICO DESDE HACE MESES

El ejército sirio reconquistó la histórica ciudad de Palmira

  • El Ejército sirio retomó hoy por completo la histórica ciudad de Palmira, en el centro del país, tras expulsar a la milicia del Estado Islámico (EI) en uno de sus avances más significativos desde que Rusia envió aviones para apoyar al régimen en septiembre pasado.
El ejército sirio reconquistó  la histórica ciudad de Palmira

En los duros combates se afectaron las obras que componen el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Foto: Agencia EFE

 

dpa

Con apoyo de la Fuerza Aérea rusa y milicias aliadas, las tropas del presidente Bashar al Assad consiguieron controlar toda la ciudad y también las ruinas arqueológicas que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, informaron el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos y la agencia oficial Sana.

Palmira, que estaba en manos del EI desde hace 10 meses, tiene una gran importancia simbólica y su pérdida es un duro golpe para los yihadistas.

El último paso de los ingenieros del Ejército fue desactivar una serie de minas y bombas trampa que habían dejado los islamistas, indicó Sana.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos indicó sin embargo que aún se producen tiroteos en el este de la ciudad. Hay fuertes combates en el aeropuerto y a las afueras de la localidad, informó. ‘Varias fuentes confiables‘ señalaron sin embargo que los yihadistas recibieron orden de retirarse desde el bastión del EI, la ciudad de Al Raqqa, situada en el noreste de Siria.

El asalto final, que comenzó en la noche del sábado, estuvo acompañado de intensos bombardeos aéreos rusos y sirios y fuego de artillería y de cohetes, indicó el Observatorio.

En los días precedentes unidades del Ejército habían ido avanzando con dureza y el jueves habían podido entrar por primera vez en Palmira. El sábado el régimen consiguió repeler la última contraofensiva del EI y avanzó hacia el centro.

El éxito en Palmira es el más importante del Ejército frente al EI desde el inicio de la campaña aérea rusa. Además también ha conseguido aislar áreas en poder de los rebeldes en Alepo, la segunda ciudad siria, de sus rutas de abastecimiento en dirección a la frontera turca.

Patrimonio de la Humanidad

La localidad de Palmira fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco por sus impresionantes ruinas, testigo del esplendor que tuvo en los primeros siglos después de Cristo. Los yihadistas tomaron la ciudad en mayo de 2015 de manos del Ejército.

Después de eso volaron el Templo de Bel, de unos 2.000 años de antigüedad, el Templo de Baal Shamin y otros restos inigualables como las torres funerarias, el Arco del Triunfo y una parte de la calle de las columnas.

En imágenes que transmitió la agencia Sana estos días se ve sin embargo que aún hay ruinas que se conservan pese a la destrucción. El director de la oficina de antigüedades siria, Maamoun Abdelkarim, dijo que un equipo de expertos viajará allí lo antes posible para hacer un relevamiento de los daños.

También la Unesco quiere crear una comisión para que inspeccione los restos arqueológicos. El 4 de abril se analizará en una reunión del organismo de la ONU una posible visita, señaló en Moscú la representante rusa ante la Unesco, Eleonora Mitrofanova.

El Ejército sirio inició su ofensiva a principios de marzo con apoyo de la Fuerza Aérea de Rusia. Según el Observatorio, en los combates murieron 400 milicianos del EI y 180 soldados.

Pura devastación

  • Palmira era hace casi 2.000 años una ciudad vibrante. Comerciantes, soldados y viajeros se desplazaban desde todas las regiones del Imperio Romano hacia esta magnífica localidad en el desierto. Frente a sus puertas acampaban caravanas de camellos que traían incienso, especias, perlas y seda desde Persia y la India. Las mujeres no ocultaban sus caras con velos.

Palmira se caracterizaba por su diversidad multicultural. Cada tribu tenía su propio santuario tradicional. El Templo de Bel fue consagrado en el año 32 después de Cristo. Los habitantes de Palmira “estaban orgullosos de haberse convertido en auténticos romanos que aun así seguían siendo fieles a sí mismos”, escribe el historiador francés Paul Veyne en su libro “Palmira, un tesoro irreemplazable”.

En mayo de 2015, la milicia terrorista Estado Islámico (EI) ocupó Palmira, dinamitó el Templo de Bel, así como el de Baal Shamin y destruyó las torres funerarias, únicas en el mundo, el famoso Arco del Triunfo y varias columnatas. La población también fue víctima de la barbarie. El EI ejecutó a muchas personas en el antiguo anfiteatro y decapitó a Jaled Asaad, el principal arqueólogo de Palmira, de 81 años. Veyne, uno de los historiadores de la antigüedad más prestigiosos de Francia, dedicó su libro a Asaad.

Diez meses después, el Ejército sirio ha expulsado a los fanáticos islamistas de Palmira, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aún no está claro si el invaluable yacimiento arqueológico sufrió daños adicionales durante los combates entre las tropas sirias y la milicia terrorista. La Unesco anunció su intención de evaluar lo antes posible los daños ocasionados por la guerra.

Es probable que pronto empiece la discusión sobre si conviene reconstruir los monumentos antiguos destruidos. El historiador de arte alemán Horst Bredekamp ya ha exigido una reproducción de los monumentos una vez que el EI haya sido totalmente expulsado de Palmira. “El arte de la reproducción debería triunfar sobre las destrucciones ocasionadas por los terroristas”, afirmó Bredekamp, profesor de la Universidad Humboldt en Berlín.

Veyne, el historiador francés, no exige una reconstrucción, sino que en su libro consigue que la ciudad, todo un símbolo de la tolerancia multicultural, resucite en la mente del lector. Por esta razón, en su libro, de 127 páginas, el Estado Islámico prácticamente no aparece. Solo en dos ocasiones hace referencia a los bárbaros del siglo XXI.

El “mosaico cultural” de Palmira encarna todo lo que el EI odia, sobre todo el diálogo entre las culturas. En esta ciudad del desierto confluían la antigua Mesopotamia, la Siria aramea, Fenicia, Persia y el mundo árabe, todo ello enmarcado por la cultura griega y la política romana.