Música para descubrir
Música para descubrir
Improvisación. Libertad. Riesgo. Diálogos. En esta entrega, el blues rock de Mo’blues en su último disco “Blues del Río” y jazz contemporáneo exquisito con “Relojeros (ya no quedan)” de Jodos, Verdinelli, Moreno, Domínguez. Gran convite para la escucha y el disfrute.
Por Mili López.
Blues del Río
Mo’blues
(Santa Fe Recording, 2015)
Mo’blues lleva años transitando los sonidos del blues rock. Con amplia escucha e interpretación del género, siempre aportando una versión potente y creativa, Sebastián Casís, en bajo y voz, Gabriel de Pedro, en piano y órgano hammond, Santiago Pierotti, en guitarra y voz y Rubén Tissembaum, en batería, han logrado un sello propio.
Este registro, mucho “más local” que los anteriores, combina el ya reconocible estilo del grupo con “toques” de música argentina. Cada uno de sus músicos se destaca en sus instrumentos, lo que hace que la música fluya y tome relevancia en la sonoridad del disco (destacable el trabajo de Casís como productor artístico).
“El fuego de tu flor”, es el tema que inicia esta grabación que incluye diez temas de autoría propia. Es un bolero shuffle con un estribillo pujante que incluye invitados en vientos, con Pedro Casís en trompeta y Víctor Malvicino, en saxo tenor, a lo que le sigue un eminente solo de De Pedro en piano, aportando líneas melódicas que dialogan con otras músicas.
“Blues del Río”, el tema que le da nombre a este registro se acerca a la milonga campera que se materializa en la línea del bajo que marca la cadencia, y su letra más allá de la historia de amor destaca la contemplación de un determinado lugar, ese lugar es Santa Fe.
“Hola, hermana Juana” es un alto en la escucha. Este jazz blues implica una marca registrada, con la letra que oscila entre el español y el inglés, es la carta de presentación para una música “for export” que ya nos tiene acostumbrados por sus innumerables giras internacionales. Además de los acertados arreglos a dos voces, la guitarra es la reina del tema.
A lo Santana, “Oh Chiquita Mía” trae una cuota de latin blues, sumando a los vientos para crear la atmósfera. El tema que le sigue “Siempre somos dos”, comienza con un solo de piano con evidentes cadencias tangueras que se funde con el comienzo y se mantiene en toda la canción. El cierre con “Blues del Ángel”, un blues cadencioso y “oscuro”, donde descubrimos la cigar box guitar en una exquisita interpretación de Casís, también autor del tema.
Capítulo aparte: el arte de tapa es una obra original del artista plástico santafesino Ricardo Calanchini realizada especialmente para este disco, replicada en una lámina que se descubre junto a la letra en borrador de cada tema.
Es una propuesta única, con un amplio abanico de posibilidades dentro del género. Es parte de un viaje que te lleva a otras latitudes y, al mismo tiempo, conversan con la identidad local. Es un disco para disfrutar de principio a fin.
Escuchar “Oh Chiquita mía” junto a amigos compartiendo cerveza, si es artesanal mejor.
Relojeros (ya no quedan)
Jodos, Verdinelli, Moreno, Domínguez
(Blue Art, 2016)
Un dream team del jazz contemporáneo se juntó para grabar este disco que va a hacer historia. Ernesto Jodos (piano), Sergio Verdinelli (batería), Javier Moreno (contrabajo) y Rodrigo Domínguez (saxo) le imprimen su sello no sólo a la interpretación sino a las ocho composiciones que integran este registro. Si hay que elegir palabras síntesis serían riesgo, improvisación, belleza y equilibrio.
“Ahora después” (Domínguez) es la apertura con los instrumentos aportando cada frase que se ensamblan entre sí con un discurso sensible y musical, un engranaje suizo pero de sonidos musicales que perpetúa el tiempo en expresión.
“A plena luz” (Jodos) es uno de los platos fuertes, donde la creatividad y la libertad interpretativa del piano se funde con el saxo soprano. En “Ll # 9” (Jodos) aparece el matemático desorden, jugando con la ecuación orden-caos, un largo solo piano que marca una intención de balancear la ecuación.
En “Nasty” (Domínguez), la batería introduce con un solo para ingresar en un patrón junto al contrabajo, intención de comienzo con energía que da identidad al tema. El momento del contrabajo llega en “Black is the color”, donde se destaca en la introducción. Un puente hacia la obra del compositor académico contemporáneo Luciano Berio, con el arreglo del mismo contrabajista. Un joyita.
Un final digno de balance “Rubatos y conatos” (Moreno), donde se cuela en el inconsciente la propuesta de Keith Jarrett y su cuarteto europeo del ‘77, cantable y rubatos, un movimiento del intelecto y de la profunda emoción humana.
Cada pieza colabora a un sonido homogéneo de cuarteto. El piano envuelve con sus acordes todo el ambiente y lo reinventa a cada vuelta, con solos bien caminados y sensibles. El contrabajo percute no dejando que se caigan las armonías, empuja y apuntala. Se destaca el melodismo del saxo que se mantiene en todo el disco, no importa la escala, lo regular o lo irregular. La batería trabaja con sus platillos y su redo de manera casi fotográfica, ajusta los armónicos y hace que el corazón no se detenga cuando reina el caos, es un orquestador de los sonidos aperiódicos.
Los temas muestran una minuciosa habilidad y conocimiento del estilo, la interpretación finamente cuidada en todos los aspectos, todos se escuchan conversan, acompañan, asisten y visten entre todos un solo sonido, sí!, un perfecto mecanismo de relojería.
Disfrutar “A plena Luz” en una caminata nocturna.