En la Iglesia Cristiana Evangélica Brazos Abiertos

Encuentro de oración por el país

En el marco de los festejos por el Bicentenario de la Independencia nacional, el Consejo de Pastores de Santa Fe invitó a celebrar el acontecimiento “orando por Argentina”.

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Estuvieron presentes funcionarios del gobierno provincial y municipal, representantes de distintos credos y público en general.

Foto: Pablo Aguirre

 

Anoche, en el contexto de la celebración del Bicentenario de la Independencia, se llevó a cabo un encuentro interreligioso en la Iglesia Cristiana Evangélica Brazos Abiertos, Corrientes 3621. Entre la nutrida concurrencia, se encontraban el gobernador, Miguel Lifschitz; el ministro de Gobierno, Pablo Farías; el ministro de Desarrollo Social, Jorge Álvarez; el secretario de Gobierno, Mariano Cuvertino; la secretaria de Gobierno municipal, Dra. María Martín; la subsecretaria de Acción Social, Rocío Giménez, y demás funcionarios; el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo; el rabino Efraín Rosenzweig; el presidente de la Daia, filial Santa Fe, CPN. Horacio Roitman, y miembros de la comunidad israelita, de la Mesa del Diálogo, de la Asociación de Dirigentes de Empresa, CGT, sacerdotes y pastores.

El pastor Walter Altare realizó la apertura del acto, dando la bienvenida a los asistentes; y se entonó el Himno Nacional. A continuación, hablaron el gobernador, el ministro de Gobierno y el presidente de la Daia, haciendo referencia a la fecha alusiva y a la actualidad. Seguidamente, el pastor fundador de la iglesia anfitriona, Daniel Altare, hizo una reseña histórica, resaltando que “nuestro Preámbulo constitucional menciona la importancia de invocar a Dios, fuente de toda razón y justicia. Con el tiempo, nos hemos ido degradando, perdimos el rumbo y gran parte de nuestra sociedad ha enfermado, con un alto índice de pobreza, desocupación, inseguridad, criminalidad. Y frente a todo esto, tenemos que actuar efectivamente, la sociedad junto con quienes nos gobiernan. El pasaje bíblico de 2a. Crónicas 7: 14 dice: ‘Si mi pueblo, aquel sobre el cual mi nombre es invocado, se humilla y ora, me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde los Cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra’. Es la fórmula de Dios, en tiempos de crisis. Por eso, creemos en la gestión de la oración, en su poder dinámico”, sostuvo.

Camino de diálogo

Luego de un momento de oración profunda e individual, intervino el presidente del Consejo de Pastores, pastor Miguel Mathey, quien resaltó: “Tenemos que orar por nuestras familias, para que la gracia de Dios esté sobre nosotros, sobre nuestro país y que se cumplan sus propósitos en esta tierra. Oremos, asimismo por nuestros gobernantes y por quienes están en eminencia”.

Le siguió el rabino Efraín Rosenzweig: “Que Dios nos permita disfrutar de prosperidad, desarrollo, felicidad; que haga desaparecer la miseria, el hambre, la pobreza, la corrupción, la violencia; que tengamos un elevado impulso espiritual, rezando juntos. Agradecemos a la Argentina por haber abierto sus brazos y recibido fraternalmente a nuestros padres provenientes de otras tierras, viviendo en paz”.

En el tramo final, monseñor Arancedo, manifestó: “La fe es camino de encuentro, de respeto y de diálogo. La patria es don, pero es tarea y requiere lo mejor de nosotros. El compromiso de nuestra fe es presentarnos a Dios con todas las heridas personales y sociales, teniendo en cuenta a nuestros hermanos. Hay quienes dicen no tener necesidad de rezar, pero no somos dioses, sólo criaturas. La oración es una introducción a la verdad del hombre. Y hay que rezar por nuestros gobernantes porque ellos tienen una responsabilidad de gobierno. La mejor manera de querer al otro es por medio de la oración, que nos ayuda a crecer. Por eso, elevo mi plegaria por Argentina y por Santa Fe”.

El encuentro finalizó con la canción: “Argentina el futuro está dado, nuestro Dios es tu gloria”.