Giro a la derecha

Piñera ganó con comodidad y gobernará Chile por segunda vez

Se impuso por 9 puntos al candidato oficialista Alejandro Guillier. Asumirá el 11 de marzo del año próximo.

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Sebastián Piñera y su mujer, Cecilia Morel, celebran la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

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Carlos Dorat - DPA

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Con el triunfo del conservador Sebastián Piñera en las elecciones del domingo, los chilenos apostaron por el cambio en lugar de la continuidad reformista que proponía el oficialista Alejandro Guillier, además de sumar al país al giro a la derecha que ha experimentado la región.

Pese a que los analistas proyectaban un resultado mucho más estrecho, Piñera obtuvo en la segunda vuelta el 54,5 por ciento de los votos y se impuso a Guillier por más de nueve puntos porcentuales, según los datos más recientes del lunes.

El acaudalado empresario, de 68 años, prometió durante la campaña reactivar la estancada economía, crear 600.000 empleos de calidad, así como revisar las emblemáticas reformas tributarias, educacional y laboral del Gobierno de la socialista Michelle Bachelet, así como la despenalización del aborto en tres causales aprobadas.

“Esta elección presidencial es la más importante desde que recuperamos la democracia y hay dos caminos: uno es insistir en un camino equivocado, que ha generado frustración y estancamiento en muchas áreas, y el otro camino, que lo representamos nosotros, es corregir los errores, poner a Chile de pie, en marcha”, señaló el presidente electo.

Piñera, que ya gobernó entre 2010 y 2014, fue el primer aspirante de la derecha que ganó en 2009 la presidencia de su país en elecciones democráticas en más de medio siglo. El último gobernante conservador antes que él había sido el ingeniero Jorge Alessandri Rodríguez, quien triunfó en los comicios de 1958.

En su regreso al poder a partir del 11 de marzo de 2018, Piñera deberá enfrentar varios desafíos en sus cuatro años de Gobierno, como retomar el crecimiento económico, afectado, entre otros factores, por la caída de la actividad minera, principalmente por el bajo precio del cobre, la más importante fuente de ingresos del país.

Además, uno de los problemas más urgentes será darle solución a la demanda de organizaciones sociales para que se resuelva el tema de las pensiones.

Amplios sectores del país exigieron en masivas manifestaciones el fin de las Administradoras de los Fondos de Pensiones (AFP), heredadas de la dictadura militar, y su reemplazo por otro que le permita al trabajador obtener mejores jubilaciones.

Actualmente, una mayoría recibe pensiones por debajo del salario mínimo de 270.000 pesos, un poco más de 400 dólares por mes.

En educación, Piñera deberá abordar también asuntos pendientes que quedan del Gobierno de Bachelet respecto de la gratuidad en la educación universitaria, al igual que una reestructuración del sistema sanitario del país que les dé más acceso a los ciudadanos.

Y en relaciones exteriores, debe encarar la demanda de Bolivia a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya para conseguir una salida soberana al océano Pacífico, algo que Santiago no está dispuesto a conceder.

Para cumplir sus metas no contará con un Congreso tan favorable como sí lo tuvo Bachelet cuando hizo aprobar sus emblemáticas reformas.

En el Congreso irrumpió además con fuerza el Frente Amplio, una nueva alianza de izquierda que reúne a 14 partidos y movimientos como Revolución Democrática, ecologistas, liberales y humanistas, que se convirtió en tercera fuerza y pasará de tres a 20 diputados y contará con un senador.

Su líder, la ex candidata presidencial Beatriz Sánchez, que consiguió un sorprendente 20 por ciento en la primera vuelta de noviembre, aclaró que su agrupación será oposición de cualquiera de los dos candidatos que llegara a la presidencia.

Ante esto, Piñera llamó a la unidad a todos los sectores políticos del país para encarar su segundo mandato. “Queremos dejar huellas profundas y no dolorosas cicatrices y para eso necesitamos unidad”, señaló ante miles de sus seguidores, que festejaban el triunfo.

Chile se suma además al giro a la derecha que se registró en América Latina en los últimos años. De hecho, el presidente argentino, el conservador Mauricio Macri, dio su respaldo a Piñera. “Hace muchos años soy amigo de Sebastián (Piñera), lo admiro, creo que es un gran dirigente”, indicó en un video.

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Simpatizantes del candidato opositor Piñera celebran la victoria electoral alzando un busto del dictador Augusto Pinochet en Santiago de Chile.

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