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El papa realizó el lavatorio de pies a refugiados en Roma

El Papa pidió hoy a los sacerdotes ser ‘ministros de misericordia y consolación‘ para descartados, pobres y oprimidos, y realizó el lavatorio de pies a refugiados en un centro de acogida romano, en el inicio de los rituales del triduo pascual de Semana Santa.
El pontífice presidió este Jueves Santo la misa crismal en la basílica de San Pedro del Vaticano, en la que renovó las promesas a los sacerdotes y bendijo los óleos que se utilizarán durante el año para los sacramentos. ‘Como sacerdotes, nos identificamos con ese pueblo descartado, al que el Señor salva, y recordamos que hay multitudes incontables de personas pobres, ignorantes, prisioneras, que se encuentran en esa situación porque otros los oprimen‘, sostuvo el Papa.
El Papa advirtió que los sacerdotes ‘están oprimidos pero no por amenazas ni empujones, como tanta pobre gente, sino por la fascinación de mil propuestas de consumo que no nos podemos quitar de encima para caminar, libres, por los senderos que nos llevan al amor de nuestros hermanos‘. ç
‘También nos sentimos prisioneros, pero no rodeados como tantos pueblos por infranqueables muros de piedra o de alambrados de acero, sino por una mundanidad virtual que se abre o cierra con un simple click‘, alertó.
Por ello, Francisco instó a los sacerdotes a ‘salir, para convertirnos de pobres y ciegos, de cautivos y oprimidos, en ministros de misericordia y consolación‘.
El Papa visitó hoy un centro de refugiados de las afueras de Roma, donde realizó el lavatorio de pies a musulmanes, ortodoxos, hindúes y católicos que llegaron a Europa para escapar de la guerra y la persecución de grupos terroristas.
El pontífice argentino presidió la misa del Jueves Santo en el centro de acogida a refugiados de Castelnuevo di Porto y realizó el ritual del lavatorio de los pies repitiendo el gesto servicial de Jesucristo con sus discípulos en la Ultima Cena. ‘Todos nosotros juntos, musulmanes, hindúes, católicos, coptos, evangélicos, todos hermanos, hijos del mismo Dios, que queremos vivir en paz, integrados. Un gesto‘, subrayó en la homilía.
El Papa aseguró que este gesto es contrario al ‘gesto de guerra y destrucción‘ que perpetró ‘gente que no quiere vivir en paz‘ hace tres días en Bruselas, Bélgica.
Tras la homilía, Francisco se puso de rodillas, lavó los pies de once jóvenes refugiados y una voluntaria italiana del centro de acogida romano, y luego los secó y los besó. Entre los once refugiados había tres hombres musulmanes procedentes de Mali, Siria y Pakistán, cuatro hombres católicos de Nigeria, tres mujeres cristianas coptas de Eritrea y un hombre de fe hindú llegado de la India.
En tanto, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, presidió la misa crismal en la parroquia San José de Flores, donde Jorge Bergoglio sintió su despertar vocacional a los 17 años tras acercarse al confesionario a pedir perdón por sus pecados. El purpurado exhortó a los sacerdotes porteños a ser misericordiosos las 24 horas tanto en la predicación y los gestos como en la disposición a escuchar y cuidar de todos, sobre todos de los pobres y sufrientes.
Asimismo, los invitó a tomar el ejemplo de santidad del Cura Brochero, el sacerdote que hizo propias las necesidades de los sectores más pobres y excluidos de las sierras cordobesas y será canonizado el 16 de octubre en una ceremonia que presidirá el Papa en la Plaza San Pedro.
Durante la misa en el templo del barrio de Flores se realizó la colecta se destinará a los sacerdotes mayores que residen en el Hogar Sacerdotal.






