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Lunes 03.10.2016 | Última actualización | 15:11
15:10

Un trabajo de expertos en lingüística de la UCSF y la UNL

Estudian cómo el cerebro pone "cepos" al habla de los chicos

La investigación aborda casos de alumnos con Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL): éstos tienen dificultades en el habla pero a la vez una aptitud cognitiva normal. Algunas conclusiones son inquietantes.

Los chicos con Trastornos Específicos del Lenguaje tienen la capacidad para comprender todo en clase, pero las dificultades aparecen al momento del habla. Foto: Archivo El Litoral


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Un trabajo de expertos en lingüística de la UCSF y la UNL Estudian cómo el cerebro pone "cepos" al habla de los chicos La investigación aborda casos de alumnos con Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL). Algunas conclusiones son inquietantes. La investigación aborda casos de alumnos con Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL): éstos tienen dificultades en el habla pero a la vez una aptitud cognitiva normal. Algunas conclusiones son inquietantes.

Luciano Andreychuk
landreychuk@ellitoral.com
Twitter: @landreychuk

 

Un niño tiene sus capacidades cognitivas plenas. Pero al momento de hablar aparecen problemas: no termina el enunciado que emite, o bien omite una parte de la oración. Por ejemplo, al tener que decir: “Me compré un libro”, sólo dice: “Me compré...”. No dice el objeto, o a veces no menciona otras parte del enunciado, como el predicado el verbo o sujeto.

 

En términos científicos, esta patología lingüística se considera un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), y se define como un desarrollo enlentecido del habla, pero que nada tiene que ver con una dificultad cognitiva, una deficiencia mental ni atencional. Tampoco con lesiones cerebrales evidentes.

 

Una investigación en curso de investigadores de las universidades Católica de Santa Fe (UCSF) y de la UNL busca determinar, sobre la base de elementos científicos que miden el lenguaje, por qué el cerebro pone esos límites, esos extraños “cepos” lingüísticos.

 

En el marco del estudio, se trabaja con unos 400 alumnos de dos escuelas primarias de la ciudad. Sus resultados podrían dar herramientas de análisis para fonoaudiólogos o médicos clínicos.

 

Costo

 

“El costo de procesamiento de información en el cerebro y del razonamiento al momento de decir algo puede ir marcando un itinerario de qué cosas son adquiridas antes que otras. Y cuando hay una patología se evidencia ese costo. Ahí aparece el TEL, que es lo que estamos estudiando en casos puntuales”, explicó a El Litoral Horacio Dotti, docente de lingüística de la UCSF (también de la UNL) y director de esta investigación. Dotti ya había desarrollado una inédita investigación sobre razonamiento y lenguaje en niños de edad temprana.

 


En el trabajo de campo se abordaron dos escuelas primarias de la ciudad: una céntrica y otra periférica. En total, se entrevistaron unos 400 alumnos. “Puede haber diferencias respecto de los contextos en que se inscriben esas escuelas: alimentación, condición socioeconómica, estimulación pedagógica. Por eso, evaluamos estos factores pues pueden estar condicionando alguna parte de los procesos de razonamiento y comunicación”, explicó el especialista.

 

Dentro de esa muestra se detectaron algunos chicos con trastornos del lenguaje. Y en ellos, hay estructuras de comunicación por el habla que les cuesta mucho, o peor: nunca las adquieren. “Si bien padecen de este trastorno, no tienen ningún otro impedimento cognitivo o psíquico: son de hecho inteligentes, y hasta tiene un cociente intelectual elevado, pero tienen un problema en el lenguaje”. 

 

Resultados preliminares

 

¿Cómo se manifiesta ese problema lingüístico? O no hablan bien o no comprenden, o las dos cosas. Problemas de los enunciados que expresan, pronuncian mal, o dicen una oración incompleta, y cuando hay una oración complicada en cuanto a su estructura, no la comprenden.

 

“Lo que hemos notado como primeros resultados preliminares es que, respecto de la variedad del español coloquial que hablamos, los chicos con TEL tienen adaptaciones de otras lenguas que no están históricamente emparentadas con el español peninsular”, dijo Dotti.

 

Y lo graficó con un ejemplo: la voz activa y la voz pasiva, algo muy propio del español habitual. (Activa: “Juan compró un libro”. Pasiva: “El libro fue comprado por Juan”). La voz activa es simple, pero la pasiva requiere un cálculo mental, un cómputo mental que es complejo. “Y un chico con TEL tiene una lentificación, una demora para entenderlo, o directamente no lo entiende”.

 

Otro resultado detectado: omisiones en las construcciones oracionales. “Por ejemplo: en lugar de decir: ‘Hoy fui a la escuela’, dicen: ‘Fui...’. Aunque saben que es la escuela. Pero lo omiten en la construcción mental al momento de elaborar la oración y decirla. Y no lo dicen porque para los chicos con TEL, es muy costoso”. También se omite mucho el sujeto. Es algo frecuente en todos -aclaró el investigador- pero en los chicos con TEL, está mucho más presente.

 

Posible aplicabilidad

 

En el marco de esta investigación en curso se trabajó con especialista de Brasil que diseñaron un software para detectar el TEL. “Nosotros lo adaptamos al español para aplicarlo aquí y tener más certeza científica de cuándo un chico no entiende y padece algún problema asociado al trastorno en cuestión”, contó Dotti.

 

El trabajo, si bien es una fase experimental, quizás podría ser un método aplicable para fonoaudiólogos, para casos de detección temprana del TEL.

 


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