Agentes de la Unidad Regional I apresaron y pusieron a disposición de la Justicia a tres personas sospechadas de haber tenido parte en otros tantos episodios criminales.
Dos hombres y una mujer fueron detenidos por la Policía santafesina, en el marco de la investigación de tres casos de homicidio, episodios criminales que no guardan entre sí relación alguna.
En el distrito isleño de Alto Verde los agentes de Investigaciones de la Unidad Regional I ingresaron con orden judicial a una vivienda de la Manzana 6 en busca de un hombre involucrado en la causa por el asesinato de Jonathan Flores (17), crimen consumado el 17 de febrero.
Cuando la comisión se disponía a inspeccionar el inmueble, un hombre -se había ocultado en el patio trasero- saltó por sobre un tapial, arrojó un envoltorio en medio de un chiquero, e intentó fugar a la carrera.
Pero no llegó lejos el dueño de casa, un tal López, de 44 años de edad, y los agentes que recuperaron el envoltorio encontraron tres armas largas, de las cuales intentó desprenderse, dos escopetas calibre 16 y una carabina 22.
En un segundo procedimiento relacionado con la investigación del crimen del que fue víctima José Luis Romero el personal de la Sección Homicidios allanó una casa ubicada en calle Brasil al 4700, donde encontró y detuvo a su morador, un tal Montenegro, de 24 años de edad.
En ese domicilio los policías secuestraron una temible pistola calibre 11.25 mm con el cargador lleno de balas, también numerosas motocicletas de procedencia dudosa, desarmadas en su gran mayoría.
Finalmente, en las últimas horas una comisión de la Sección Homicidios de la URI viajó a San Carlos Centro para traer a nuestra ciudad a una joven mujer que fuera detenida por los agentes de la Comisaría 2a., dependiente de la Unidad Regional XI.
La captura de la mujer, apellidada Salas, se hizo efectiva en el marco de la investigación del brutal asesinato de un vecino de Villa Adelina, Eduardo Márquez (43), quien murió degollado el 7 de noviembre de 2009. El cadáver fue encontrado en el dormitorio de la casa ubicada en calle 29, entre 6 y 8.
Se desconoce qué papel se atribuye a la joven Salas en la consumación del bárbaro crimen. Márquez fue visto con vida por última vez cuando -ante la puerta de su casa- él descendió de un Ford Falcon conducido por un hombre que llevaba como acompañante a una mujer que cargaba un bebé. Un conocido travesti de la zona completaba el pasaje.