
En la estructura de los desagües que llegan por la playa hasta la laguna Setúbal se observa una gran cantidad de ejemplares muertos, pero aún adheridos con firmeza al cemento gracias a los hilos de biso que poseen.- Foto:Flavio Raina
Por Lía Masjoan lmasjoan@ellitoral.com Dorado, por su color; chino, por su origen o, un poco más difícil, Limnoperna fortunei, por su denominación científica. Así se conoce al “mejillón” de agua dulce que desde hace 15 años invade el río Paraná Medio y que hoy puede ser observado por cualquier habitante santafesino.
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