A los pocos meses de asumir Germán Lerche la conducción del Club Atlético Colón en junio de 2006, el pope máximo sabalero empezó a instrumentar su idea de política en divisiones inferiores. En noviembre del mismo año, Ernesto Juan Alvarez —para todos, “Cococho”— armó una prueba de jugadores en Hasenkamp, provincia de Entre Ríos. Hasta allí llegó Gabriel Graziani, un pibito nacido en Bovril, ciudad del departamento La Paz, ubicada al noroeste de la provincia de la provincia de Entre Ríos, sobre el margen del Río Paraná y que se comunica con el resto de la provincia con un acceso asfaltado a la Ruta Nacional 127.
El chico, categoría ‘92, convenció rápidamente a los ojos de “Cococho” y en enero de 2007 estaba desembarcando en la pensión sabalera. Comenzó a hacer su carrera en el semillero y hace menos de un año sufrió una rara fractura en dos dedos, lo que afectó el movimiento del empeine. Estuvo casi tres meses parado por la recuperación.
Como era distinto, Sciacqua lo apuntó para la reserva, lo puso diez minutos, la estaba rompiendo (incluso, entusiasmó a Mohamed) y... otra vez la fractura. “Se le abrió la vieja herida y otra vez a pelearla”, recuerdan en el predio. Su vuelta fue en las inferiores, siendo protagonista de la recordada final en quinta afista contra Boca en la cancha de Santa Fe Fútbol.
Fue uno de los jugadores observados entre todos los estamentos del fútbol sabalero —Lerche, Gamboa, Rossi y Sciacqua— para realizar la pretemporada con el plantel profesional en Mar del Plata.
En un puesto que parecía asegurado para Ismael Quilez o Santiago Soto, la camiseta del carril derecho en Colón contra Quilmes sería para el “Tano” Graziani. Incluso, en los primeros amistosos contra Aldosivi y Olimpo ni siquiera apareció. Contra Tiro Federal en Santa Fe, ya con Quilez lesionado, entró por Soto y el viernes arrancó desde el vamos contra Newell’s Old Boys de Rosario en el último amistoso.
Hoy, más allá que nadie lo admite públicamente, “es casi imposible que el chico no debute el sábado contra Quilmes en la cancha de Colón”. Quienes lo vieron en las inferiores hablan de un típico carrilero derecho, con la particularidad de buen manejo y juego aéreo. “Tiene una capacidad física que le permite hacer tranquilamente el recorrido de la banda con línea de tres atrás. Yo lo defino como un jugador completo”, comenta a la pasada Marito Sciacqua, que elogia el ojo clínico de “Cococho” Alvarez, quien lo apuntó hace cinco años en la prueba sabalera en Hasenkamp.
Ahora, es el “Negro” Fernando Gamboa quien toma la decisión que —en parte— anticipó el presidente Germán Lerche en la última rueda de prensa, donde mencionó a Gabriel Graziani y también a Martín Luque. Tal como lo anticipó El Litoral, los dos estamparon las firmas para sus respectivos primeros contratos con la institución.
Después del amistoso en Rosario, hoy a la tarde volvió a los trabajos el plantel de Gamboa. Que entrenará toda la semana, incluido el viernes por la mañana, para almorzar y viajar a Paraná para quedar concentrado esperando el debut contra Quilmes del sábado a la noche en el Cementerio de los Elefantes.
Es casi un hecho que el chico Gabriel Graziani —para todos el “Tano”— no olvidará fácilmente estos días. Mucho menos el fin de semana porque Gamboa parece abrirle las puertas de un equipo donde Candia reemplazará a Raldes atrás, con la vuelta de Prediger en el medio y la sorpresa de un Cano arriba que le ganó la pulseada a Higuaín y Larrivey para tirarle centros al “Bichi”.
El pibito sabalero se mostrará ante Quilmes
Gamboa abre la puerta para el debut de Graziani
Es categoría ‘92, lo “descubrió” el recordado “Cococho” Alvarez en una prueba en Hasenkamp y juega de carrilero derecho. Están todos maravillados.

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