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Edición Online | 16-01-2012 | 19:56 - Última actualización | 19:58

A PROPÓSITO DE LA RELACIÓN ARTE-POLÉMICA

Afectación, ira e histeria o sobre las potencias del arte


“Retrato de Charles Baudelaire”, de Gustave Courbet.- Foto:Archivo


Estanislao Giménez Corte
egimenez@ellitoral.com
http://blogs.ellitoral.com/ociotrabajado/


I


Los celos y los egos entre artistas -o más bien, los celos devenidos de los egos- han desencadenado, durante toda la eternidad y un poco más, intangibles detonaciones de consecuencias difíciles de mensurar. Su onda expansiva arremete en ciclos irregulares, pero pareciera en permanente crecimiento, corriendo su propio límite hasta donde la vista no llega. Así es que trasciende los tiempos y las modas; consume la energía de unos y los nervios de otros; alienta desesperaciones y depresiones de variada naturaleza, pero nadie o casi nadie puede estar ajeno a ella. Hay en la observación de esa figura espiralada de rencores entrecruzados una suerte de disfrute recóndito, inconfesable por momentos, pero poderoso y oscuro como una adicción.

En muchísimos casos de artistas de fama, ésta se ha originado, primero, en la ostentación de ciertos dones celebrados en los círculos de polemistas, o en una cierta pasión por el escándalo. Y, después, sólo después, en el detenimiento y el juicio de los involucrados sobre la propia capacidad creativa del polemista. Como si el axioma fuese “aquí estoy, existo, soy alguien; luego, tengo tales destrezas”.

(Lea la nota completa en la Edición Impresa)

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