El 70 % de los docentes encuestados sufre el hecho de tener que estar de pie toda la clase. Foto: Archivo
El 65 % de la docencia privada padece estrés, según el Sadop
El 35 % tuvo disfonías o afonías en el último año y trabaja con un promedio de 30 alumnos por curso. Los profesores de secundaria tienen en promedio 7 cursos y 199 alumnos a su cargo.

El 65 % de los docentes privados manifiesta estar estresado. Éste es uno de los resultados preliminares de la Primera Encuesta Nacional Docente que realizó el nuevo departamento específico de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Cymat), perteneciente al Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop). La investigación indagó acerca de las enfermedades más frecuentes entre los docentes privados y su vinculación con las condiciones laborales. En la encuesta realizada el año pasado se combinaron metodologías cuantitativas y cualitativas, en un muestreo representativo de carácter probabilístico que abarcó a 888 escuelas y aproximadamente 4.500 docentes de los niveles primario y secundario de todo el territorio nacional. En Santa Fe, se relevaron unos 50 establecimientos educativos. Con referencia a los “malestares” que dijeron padecer los docentes privados, los datos de la investigación muestran que un 73 % sufrió en el último año fatiga, cansancio y desánimo sin causa que lo justifique, un 65 % tuvo dolores de cabeza, un 72 % tuvo dolores musculares, de huesos y articulaciones, y casi un 60 % padeció nerviosismo o mal humor y dificultades para conciliar el sueño. Marina Jaureguiberry, directora del Departamento Cymat del Sadop, presentó recientemente la encuesta en Tecnópolis, y aseguró que el malestar docente está muy vinculado con las condiciones de trabajo. Por ejemplo, “la excesiva cantidad de alumnos por curso es un tema señalado con fuerza y en forma recurrente, donde se pone de manifiesto la sobrecarga física y mental que esto implica como así también la urgencia en la necesidad de revertirlo”. La investigación reveló que los docentes del sector privado tienen 30 alumnos o más por curso. Un dato fuerte y revelador es que los profesores de secundaria además de trabajar en varias escuelas, atienden una gran cantidad de cursos y alumnos: en promedio tienen 7 cursos y 199 alumnos a su cargo. El informe del Cymat argumenta que el maestro aparece como el único responsable de una gran cantidad de niños, con quienes tiene que lograr llevar adelante el proceso de enseñanza-aprendizaje, realizando un sinnúmero de acciones simultáneas. Necesita concentrarse en la clase para explicar contenidos, y al mismo tiempo debe atender las necesidades de cada alumno, motivarlos e incentivarlos, y establecer un vínculo afectivo con los niños. Peores condiciones El secretario general del Sadop Santa Fe, Pedro Bayúgar, destacó que en términos generales, el malestar docente aparece aún más en aquellos que trabajan en colegio de zonas marginales -en las escuelas parroquiales- porque “obviamente las condiciones de trabajo son peores”. “La formación docente no prepara para hacer frente a las realidades de violencia, de familias disfuncionales o en situación de pobreza. En nuestra provincia, gran parte de la educación privada es popular, se dicta en contextos de pobreza, a diferencia de lo que ocurre en Capital Federal donde la enseñanza privada es elitista”, aclaró. En este sentido, destacó que constantemente los docentes reclaman la necesidad de un trabajo interdisciplinario con gabinetes psicopedagógicos dentro del aula. E indicó que a un chico que es problemático entre los bulevares, la docente llama a la madre y le ponen una maestra particular. “Eso en los barrios no pasa porque los problemas de atención, comprensión, de disciplina son diferentes y están relacionados con el contexto”, dijo. Enfermedades En cuanto a otras dolencias físicas, más del 35 % de los docentes de los niveles educativos primario y secundario tuvo disfonías o afonías en el último año, una enfermedad estrechamente vinculada con la exigencia que tienen los docentes de forzar la voz, que es una de sus herramientas principales de trabajo, y aparece reconocida como enfermedad profesional en la Ley de Riesgos del Trabajo Nº 24.557. El resfrío, la rinitis y el dolor de garganta son otras de las enfermedades que aparecen en altos porcentajes: el 54 % dijo padecerlas en el último año. Asimismo, un 30 % de los maestros y profesores expresó que tuvo trastornos de la visión. En cuanto a las várices en las piernas el 29 % de los docentes tuvo esta enfermedad derivada del hecho de estar muchas horas parados. Por todo esto, Bayúgar considera importante construir estrategias colectivas, con una intervención activa de los trabajadores de la educación, para generar un medio ambiente y unas condiciones de trabajo saludables. “El sistema de salud docente se limita al control que funciona de modo regular. Por ejemplo, no hay juntas médicas en Reconquista, por lo cual un maestro del norte sobre que está enfermo tiene que viajar 700 km ida y vuelta para justificar su licencia. El estrés que se detecta no es considerado ni siquiera por parte del sistema estatal”.
" El estrés está definido por la Real Academia Española como la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Informe del Cymat, (Sadop)
Otros datos Trabajo extra. Los maestros y profesores también mencionaron las horas de trabajo fuera de la escuela dedicadas a actividades docentes para corrección, planificación, preparación de materiales y reunión con los colegas, entre otras. Los maestros de nivel primario dedican 11 horas semanales a trabajar fuera del horario laboral, mientras que los profesores de nivel secundario invierten 10 horas semanales de su tiempo personal. Mujeres al frente. Del universo total de los docentes privados encuestados se desprende que en nivel primario el 87,4 % son mujeres y el 12,6% son varones, y en el nivel secundario las mujeres representan el 75 % y los varones el 25 %. De pie. El 70 % de los docentes encuestados sufre el hecho de tener que estar parado toda la clase. Aguante. El 32 % de los docentes manifestó encontrarse “aguantando ir al baño” con mucha frecuencia durante las horas de trabajo en el colegio, debiendo esto relacionarse con el casi inexistente tiempo de descanso que tienen y con la obligación de cuidar a los alumnos en los recreos.






