Edición del Domingo 16 de mayo de 2004

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Pantallas & Escenarios: PAN-01

Imponente espectáculo de amor y guerra

Una de las multitudinarias escenas de "Troya".. 
Hollywood está volviendo a rodar películas que hizo décadas atrás. "Gladiador", "Rey Arturo" y tantas otras nos remiten a los modelos del pasado que, salvo la tecnología, suelen ser mejores. Con "Troya" pasa algo distinto, aunque tampoco podemos olvidar la muy correcta "Helena de Troya" que Robert Wise realizó en 1955.


Lo distinto pasa porque esta vez las licencias históricas que habitualmente comete esta industria, aquí están compensadas desde los títulos, que aclaran que el film es `inspirado' en sólo una parte de la obra de Homero.

El interesante guión que escribió David Benioff (es responsable también del de "La hora 25" de Spike Lee), nos propone algunos puntos de vista distintos del original, y el más importante está en la figura de Aquiles, aquí convertido en un guerrero tan notable como cansado de la guerra, un hombre que piensa en las banalidades de la vida, el poder y en los equivocados caminos que podemos seguir invocando a los dioses, a la patria y tanta figura sagrada que la historia cruza en todos los caminos.

Aquí está el valor supremo de este enfoque, porque relativiza bruscamente los parámetros en que se basaron casi todas las películas históricas de Hollywood industria. Aunque poca gente lo haya consignado a pesar de que Wolfgang Petersen lo ponga más de una vez en primer plano, aquí no quedan muchas cosas en pie sobre los valores de la humanidad, y más concretamente del Hombre. A miles de años de los hechos invocados, el filme parece recordarnos que las guerras las hacen siempre los que invocan designios superiores, pero las padecen los que poseen sólo un corazón manso.

Petersen utiliza los hechos guerreros para profundizar en estos personajes habitantes de la bondad, y también para dar en su filme un amplio espacio a la reflexiones que ellos producen. El amor tiene allí su lugar, pero además de ser el origen y la causa de toda la contienda, es también el contenedor del dolor y, cruel paradoja, del sentimiento que invocan todos para matar. Es en estas situaciones donde se aprecia el notable trabajo de guión de Benioff que encontró en Petersen al artesano eficiente que las traduzca en imágenes fuertes y precisas.

Más allá de estas bondades, hay que decir que "Troya" es un gran espectáculo y que se ven claramente los casi doscientos millones de dólares que costó, (uno de los presupuestos más altos de los últimos tiempos), en las multitudinarias escenas de batallas, en un diseño de producción que incluye desde miles de extras hasta efectos muy bien logrados. Las actuaciones son acordes a lo exigido, pero si hay que resaltar una es la de Peter O'Toole en su Príamo, no sólo por su trabajo sino por lo que el personaje significa en la historia.

"Troya"


("Troy", Estados Unidos, 2004); Dirección: Wolfgang Petersen; guión: David Benioff; fotografía: Roger Pratt; música: James Horner; montaje: Peter Hones; diseño de producción: Nigel Phelps; scenografía: Anna Pinnock y Peter Youngblood Hills; arte: Julián Ashby, Jon Billington, Andy Nicholson y Adam O'Neill; vestuario: Bob Ringwood; intérpretes: Brad Pitt, Orlando Bloom, Julie Christie, Peter O'Toole, Eric Bana, Diane Kruger, Julián Glover, Brian Cox, Brendan Gleeson, Nathan Jones y Garrett Hedlund; duración: 160 min. Presentada por Warner Bros en Cinemark.

Juan Carlos Arch.





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