Edición del Sábado 21 de junio de 2008

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Nosotros: NOS-03
CULTURA
Un fuelle con rezongos renovados
TANGO SIGLO XXI. El tango argentino viene mostrando nuevos aires: un nutrido grupo de artistas jóvenes comenzaron a recrear el género, con fusión de estilos el rock, el folclore o el jazz y arreglos musicales novedosos de grandes clásicos. La tradición tanguera es respetada, pero los nuevos registros dan otro tinte al tango actual. La Chicana, El Arranque, la Orquesta Fernández Fierro, 34 Puñaladas y Cristóbal Repetto, a la cabeza de la "Joven Guardia" tanguera. textos de Luciano Andreychuk.

¿Qué pasaría si Piazzolla regresara de los cielos y escuchara a los artistas tangueros de la Buenos Aires del siglo XXI? Seguramente sentiría una apasionada euforia y comenzaría a componer una y otra pieza, sin parar. ¿Y si "Pichuco" Troilo viera a estos jóvenes entusiastas que hacen tango con tanta pasión y sin tanto cliché tanguero for export, con pelos largos y estéticas no muy alineadas? De seguro aplaudiría complacido y les diría: "Muy bien pibes, sigan así". ¿Y si, por último, Carlos Gardel escuchara una interpretación de Cristóbal Repetto o de Cardenal Domínguez? Pues bien, probablemente "El Mudo" sonreiría satisfecho con esa mueca de siempre, melancólica y cinematográfica, casi mítica, y volvería satisfecho a sus sacrosantos aposentos silbando bajito.

¿Hay un nuevo tango? Podría pensarse que sí, pues siempre hubo un nuevo tango: el género en sí mismo supo reinventarse una y otra vez. Claro, sobre sus matrices inexpugnables: Maffia y Laurenz, Gardel, Corsini, Magaldi, Discépolo, Miguel Caló, Troilo, Pugliese, Piazzolla... Pero construyendo sobre esas bases otros registros, nuevas combinaciones lírico-compositivas.

Cuando el tango se quedó quieto terminó sosegándose, cayendo en un letargo de incertidumbres. El tango es un género inquieto, inestable, dinámico. Es como "ese río que nos arrastra en su corriente". El tango goza hoy de buena salud.

El 2x4 hoy: una radiografía

Una camada de nuevos valores han surgido y prosperado: agrupaciones y orquestas típicas, intérpretes solistas, letristas, compositores y arregladores. Muchos provienen del rock, del folcklore y del jazz, y promueven combinaciones novedosas de estilos. Otros son de cepa puramente tanguera, pero expresan aperturas hacia otras exploraciones musicales.

Hay aquellos que ajustan sus propuestas a la creación de productos de exportación (el tango es un manantial de ingresos económicos de fronteras afuera), con giras al exterior (como la orquesta El Arranque, por muchos vista como la sucesora del Sexteto Mayor). Y están los que se mueven dentro de circuitos independientes, presentándose en milongas y clubes de barrio, tal el caso de la Orquesta Típica Fernández Fierro (una suerte de cooperativa organizada con casi 20 integrantes), 34 puñaladas o Dema y su Orquesta Petitera, con un excéntrico repertorio de tangos orilleros, reos y prostibularios.

Cada agrupación parece buscar sus fuentes de inspiración e improntas propias. La Chicana uno de los grupos de mayor crecimiento, con cuatro discos de estudio combina el tango con el sonar del candombe rioplatense, la milonga, el flamenco y hasta el rock. Dolores Solá, bella y despojada, impone una voz capaz de sensibilizar al oído más tosco. Acho Estol, compositor y letrista del grupo, imprime el tono bohemio y creativo al grupo.

"Identificamos en el origen del tango la esencia del rock. El ambiente prostibulario, lo ilegal, lo marginal, el estilo de vida del tango y el rechazo de la sociedad hipócrita hacia él. Las letras de aquellos tangos son mordaces, con intención irónica o doble sentido. Las que parecen más trágicas a primera vista, son en realidad las más cómicas, elaboradas con un fino cinismo: una poesía cruda que puede decir cualquier cosa, desde la más descarnada realidad cotidiana hasta la más fantástica metáfora. Nos gusta la crudeza metálica, pero de sofisticada musicalidad, de las guitarras de Gardel", se autodefinen los integrantes de La Chicana (www.lachicanatango.com).

Y completan: "Tomamos elementos de toda la historia del tango. De Villoldo a Manzi y de Arolas a Salgán. Con una actitud ecléctica e irreverente (prestada del rock) visitamos la Guardia Vieja y el tango balada, la milonga guitarrera y el candombe urbano actual. Como Gardel y los cantores nacionales de su época, creemos buena idea incursionar en otros géneros, especialmente argentinos, para emparentar con el tango y permitirnos a nosotros mismos la percusión y el "groove', cosas que en el tango propiamente dicho no se aplican mucho. Entonces tocamos las milongas africanizadas o candombeadas y tocamos algún chamamé, alguna chacarera, etc.".

Por otra parte, el cantor y bajista Alfredo "Tape" Rubín y su Cuarteto Almagro recupera grandes clásicos desde un lugar propio, al tiempo que incorpora nuevas piezas a su repertorio. Daniel Melingo, uno de los "hijos malditos" del rock de los '80, deambula por los territorios más extremos del tango: letras excéntricas, nihilistas e histriónicas, y una voz ronca que pareciera romperse en cada fraseo. Es la experiencia más extrovertida del tango actual.

La presencia actual de los grandes maestros como Leopoldo Federico -quien sigue al frente de una orquesta que reúne varias generaciones- es clave como estímulo para los nuevos artistas. También resulta muy meritoria la obra de Rodolfo Mederos y su extraordinario fuelle, y la vigencia del Sexteto Mayor.

Los gardelianos

Desde que el tango se convirtió en producto de exportación y parada turística obligada para extranjeros, la demanda externa priorizó el baile esceno-coreográfico y la orquesta instrumental. Así, la figura del cantor, que ocupó un lugar clave en el imaginario tanguero de mediados del siglo XX, quedó hoy relegada a un plano secundario.

Pero jugar en segunda división no fue obstáculo para un grupo de intérpretes de registros vocales y formas de decir el tango muy particulares e interesantes. Sólo mencionar algunos nombres de una amplia lista: Walter "Chino" Laborde (actor-cantor más ligado a la figura del frontman con carisma en escena, al estilo Julio Sosa); Alfredo Piro y Cardenal Domínguez (tonos de voz cálidos y a la vez fuertes, evocativos de aquellas resonancias vocales de los años "50), Brian Chambouleyron (con un repertorio bien gardeliano y pizcas de Ignacio Corsini), Ariel Ardit (cuya voz es una homenaje al gran Alberto Marino), entre otros.

Y Cristóbal Repetto -"la voz más vieja y más nueva del tango", según los entendidos-, es ese "fenómeno" que surge muy pocas veces. En gran medida continuador de la línea de cantores al estilo de Luis Cardei, este joven de 29 años descubierto por Daniel Melingo y apadrinado por el mundialmente reconocido Gustavo Santaolalla, canta sobre un registro que él mismo denomina"una tímbrica perdida": aquella de los viejos cantores. Cristóbal tiene un sorprendente tono lírico que, con el rasgar de las tres guitarras criollas que lo acompañan, pareciera salir de las profundidades más hondas del viejo tocadiscos del abuelo.

Perspectivas

Heterogéneo y versátil, el tango versión siglo XXI vive una refundación. Los lugares tradicionales del 2x4 van siendo refrescados por iniciativas renovadoras, de la mano de grupos jóvenes que les dan nuevos sentidos al género, pero respetando las bases fundacionales que marcaron los destinos del tango durante todo el siglo pasado.

Es probable que los oídos deban aggiornarse a las nuevas propuestas compositivas, pero cierto es que, cuando la convivencia entre tradición y modernidad es buena, los resultados son siempre positivos y loables.

El desafío estará seguramente en preservar el tango como una producción cultural generadora de grandes talentos, y como patrimonio y marca identitaria del imaginario nacional. Y evitar que éste quede atrapado únicamente en el concepto de exportación, pensado para el turista extranjero, o a merced del interés económico de gestores culturales foráneos que apuntan al formato clásico de la orquesta, bailarines exhibicionistas, los 10 clásicos de siempre y coreografías de cuchilleros y compadritos. El tango es mucho más que eso.

El fenómeno electrotango

PUENTE GENERACIONAL. El tango electrónico o electrotango (combinación musical entre la estética, letra y baile del tango tradicional y el sonido de sintetizadores) ha sido visto desde dos ángulos, de por sí opuestos: como new wave pasajera o como un nuevo subgénero dentro del tango.

Lo cierto es que se ha convertido en una travesía experimental para muchos artistas que se iniciaron con el tango y luego incursionaron en la música electrónica, o viceversa. Y es un sonido que fue acogido por una multitud de nuevas generaciones que nacieron con la Internet, el MP3 y otras yerbas modernas. Jóvenes que, así como pueden disfrutar de una Creamfield, también se dan una vueltita por los clásicos de la música ciudadana.

El mérito del tango electrónico como nueva experiencia ha sido más cultural que musical: tendió un puente generacional y contribuyó a romper ese prisma a través del cual los jóvenes veían al tango como objeto olvidado de museo, quebrar esa percepción "gerontofóbica" que la juventud tenía con el 2x4.

Probablemente grupos como Gotan Proyect, Bajo Fondo Tango Club y Tanghetto no harán historia combinando "El Choclo", de Villoldo, con el tribal e hipnótico sonido de un sintetizador, bandejas de disc-jockey y otras mixturas, pero lograron que los jóvenes se acerquen al sonido esencial del tango. No es poca cosa.

La Bordona

Con un repertorio clásico, el grupo santafesino La Bordona es uno de los mayores referentes del tango vernáculo. En septiembre pasado presentaron su primer disco, "Abriendo el juego", una experiencia que reúne la evocación de las orquestas típicas de los años "40 y "50 con la intención artística de plasmar una impronta propia en cada pieza musical.

Tango de acá

El grupo incorpora guitarra (Daniel Bianchi y Rafael Gómez, éste último en dirección y arreglos), contrabajo (Miguel Ciccazzo), violín (Raúl Vallejos), bandoneón (Héctor Conta) y voz (Raúl Román). De esa alquimia musical emergen grandes clásicos revisitados, como "Danzarín" (J. Plaza), "Malevaje" (J. de Dios Filiberto-E. Discépolo) y "Desencuentro" (A. Troilo-C. Castillo), y también piezas propias como "Hotel Edén", de Rafael Gómez.

Un lugar en la escena

La Bordona se presentó en importantes escenarios tangueros del país, como el Festival de Tango de La Falda y el Prefestival del Tango en Justo Daract (San Luis). Compartió cartel con artistas prestigiosos, ganándose así un lugar en la escena tanguera nacional.





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