Edición del Jueves 21 de mayo de 2009

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El problema de vivir aguas abajo - Opinión Opinión

El problema de vivir aguas abajo

Eloy Rodríguez

El acueducto de la ciudad de Tostado, 7.200 km desde el río Salado a las represas de la Cooperativa de Agua Potable, permite sortear la extensa sequía por un aprovechamiento circunstancial de las grandes lluvias caídas en la cuenca superior.

Pero la provisión constante de agua del Departamento 9 de Julio depende del manejo hídrico que efectúa la Provincia de Santiago del Estero. Hoy tanto el Salado, salvo en la zona de Añatuya, como el Río Dulce están casi secos, en algunos lugares con barrancas de más de 20 metros de alto que “encañonan” un hilo de agua.

Desde hace mucho tiempo el Estado santiagueño almacena el agua como principal materia prima destinada al riego, a la actividad agrícola y en menor escala a la ganadería, mediante una arquitectura de diques, embalses y canales.

El agua para consumo humano se obtiene en forma subterránea a través de perforaciones y se realiza mediante ocho acueductos, mayoritariamente a cielo abierto, encontrándose buena calidad en los departamentos Jiménez, Banda, Robles, Río Hondo, Capital, Pellegrini y Choya.

Del Río Salado, los santiagueños construyeron, hasta el 2006, desde la Ruta 5 hacia el norte, 740 km de canales: de Dios, 300 km, Virgen del Carmen, 100 km; Campo Gallo 24 km; Gatica, 40 km, de la Patria (canal principal) 150 km (ramal Pozo del Castaño Campo Gallo 126 km), a los que hay que sumar los canales de riego Figueroa y Jume-Esquina, sin contar los dragados particulares. El Salado pertenece a la cuenca del Plata y sobre su curso se erigieron el dique Figueroa y los embalses Desvastadero y Cuchi Pozo.

El Río Dulce (de donde el gobierno provincial proyecta un acueducto regional) favorece a la horticultura, fundamentalmente la cebolla, utilizándose, actualmente, el riego por inundación en 110.000 hectáreas y comprende tres subsistemas: Río Dulce, propiamente dicho, canales menores, bañados e inundaciones y se construyeron el embalse de Río Hondo y el dique Los Quirogas. Nace con el nombre de Grande en Salta (cumbres Calchaquíes), ingresa a Tucumán como Salí, forma el embalse El Cadillal y en el límite sureste con Santiago del Estero recibe el nombre de Río Hondo, igual que dicho embalse, y se denomina Dulce en el interior de esta provincia. Desemboca en la laguna Mar Chiquita, en Córdoba. La cuenca que es de 57 mil kilómetros cuadrados y está ubicada entre las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba, Salta y Tucumán, es “endorreica”, no tiene salida superficial por ríos hacia el mar y cualquier lluvia que caiga permanece “estancada” hasta la infiltración o evaporación, contribuyendo a la concentración de sales.

Divide la Capital del departamento Banda, hacia la primera actualmente está seco y hacia Banda con 40 cm de profundidad, recorre 812 km, se une al Salado mediante un “by pass” efectuado en Jumes-Esquina. Al sur de Santiago se divide en dos “riachos” (Saladillo y Río Viejo), dispersándose por bajos de muy poca profundidad y está sometido a la contaminación producida por las minas de Andalgalá (Catamarca) que filtran metales pesados por el procesamiento de miles de toneladas de rocas diarias que van a parar a las escombreras de estéril (grave contaminante), sometidas a la extracción de oro, cobre, plata, molibdeno y uranio. Sólo el 2% es mineral, el resto pasa al “dique de colas” (poderoso contaminador que transporta todos los químicos de extracción).

Además, en su curso vuelcan el bagazo y los agroquímicos los ingenios y empresas citrícolas apostadas en el lugar, responsables del 90% de la degradación ambiental.

Tanto el Salado como el Dulce son ríos con volúmenes estivales y en invierno tienen su menor estiaje, por las casi nulas precipitaciones, que es lo que se puede observar en la actualidad.

El riego de muchos establecimientos agropecuarios santiagueños exige 1 m3 de agua por segundo, Tostado necesita que por el dique de Colonia Dora, del Río Salado, pasen 3 m3 de agua por segundo para poder abastecer a casi 20.000 habitantes.

Esta dispersión de agua, también hay sistemas de ríos menores como Horcones, Urueña y Albigasta, sostenida como aporte fundamental para una economía provincial, ocasiona problemas en la llegada aguas abajo. Por eso tanto el intendente de la ciudad de Tostado, la Cooperativa de Agua Potable, el senador departamental, presidentes comunales e instituciones intermedias insisten con la instalación definitiva de un azud nivelador sobre el río Salado, hoy construido con gaviones, para que, ante períodos extensos sin precipitaciones, pueda cosechar el agua necesaria para consumo humano y la actividad agropecuaria del Departamento 9 de Julio.

El problema de vivir aguas abajo

Canal maestro de riego en un acueducto del Río Dulce.

Foto: Néstor Fenoglio



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