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Alta costura para una noche de ensueño - Edición Impresa - Revista Nosotros Nosotros

Alta costura para una noche de ensueño

Algunos de los principales referentes de la moda nupcial de nuestro país cuentan cuál es la tendencia actual en vestidos de novia. Todo lo que hay que saber sobre géneros, colores y buen diseño, aquí.

TEXTOS. GEORGINA LACUBE Y REVISTA NOSOTROS.

 
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La elección de un vestido de novia no es tarea fácil. A la hora de invertir en uno es bueno conocer las tendencias y no resignar el estilo personal. De estas cuestiones hablamos con los expertos en la temática y, cada uno, desde su genialidad, comparte sus tips.

Para Carolina Aubele (diseñadora de indumentaria, dueña y creadora de la Maison Aubele y autora del libro Secretos del vestidor), hay dos tendencias bien marcadas: la de los casamientos de día y los de tipo convencional. Así lo explica: “Como parte de la tendencia también son las bodas de día, en general al mediodía en un campo; los vestidos para esta ocasión suman texturas y tonos diurnos. Es decir, las telas que se emplean son livianas y volátiles y pueden sumar encaje y broderie, bien con reminiscencias victorianas. Como ya no se usa casarse de blanco puro, valen los colores tipo manteca, beige, trigo, rosa Dior, durazno y hasta gris clarito”.

Para esta ocasión, “la gran novedad son los vestidos que incorporan géneros y estampados étnicos. En este caso vale mezclar un sari de la India con una tela tradicional de novia, por ejemplo”.

También, “se está adoptando comprarse un vestido estilo vintage (en rosa claro) para retocarlo al gusto personal o agregarle piezas antiguas, como la mantilla de la abuela por citar un caso”.

Por último, “no es recomendable usar brillos, los accesorios deben ser más sutiles y menos recargados; se puede jugar con distintos tipos de ramos y se imponen las chatitas mononas en lugar de los tacos”.

Para las que deciden hacer una ceremonia de tipo convencional hay más sugerencias de parte de la diseñadora. “En cuanto a las telas, siguen los clásicos: satines, shantung, encaje, raso, seda, organza y gasa. El corte de los vestidos deja lucir la figura femenina dando paso a una novia sexy. Las siluetas sirena admiten un largo hasta la altura de la rodilla, aparecen las faldas con aberturas de gran amplitud en forma de flor y vale el uso de amplios y vaporosos vestidos confeccionados con telas ligeras para crear volúmenes de movimiento”.

¿Más sobre la falda? “Hay con forma de campanas estilizadas, otras de dos o tres niveles y de tules franceses. La novedad de este año es el uso de satín entablillado. Los terminados en la parte inferior suelen contener ligeras asimetrías para lucir el calzado de la novia”.

Los escotes se ven en la espalda con algún detalle de gasa volátil y, en el frente, con aberturas estilizadas que no dejan ver demasiado. “Los en V afinan el talle y cuello, y los asimétricos, que cubren sólo un hombro, están muy de moda. Al igual que la cola corta, aunque las ceremonias de gran gala justifican una cola de mayor tamaño”.

El vestido strapless es un favoritos de siempre. “Se puede lucir en corsés artesanales y con transparencias, encajes o seda. Las cinturas se usan bien marcadas”.

El uso de pedrería, cristalería, perlas y encajes sigue vigente pero también los bordados con piedras mate, con menos brillo y cristales satinados.

“La paleta de colores, además del clásico blanco y todas sus variantes, incorpora los perla y los platinados. Aunque lo nuevo desde hace unas temporadas son los vestidos de novia que combinan negro, flores, moño o detalles de apliques”, concluye Aubele.

CON MIRADA PROPIA

En tanto, Mónica Socolovsky (diseñadora y alma máter de la marca Sathya), sostiene que en su caso “no existe una tendencia en vestidos de novia, sino el desarrollo de un vestido personal y único íntimamente conectado con ese día tan especial para quien lo luce. Soy totalmente espontánea cuando diseño y me dejo llevar por las imágenes que aparecen en mi cabeza, en especial, de épocas pasadas. Así, fui recorriendo todos los tiempos con mini-vestidos, otros largos y lánguidos, con o sin cola, novias de pantalón transparente y vestidos-túnica para crear un efecto oriental”.

“Me encantan las telas puras y los bordados que realizo con lentejuelas, piedras e hilos de seda. Mis favoritas son las piedras cristalinas y no tengo limitación en el color, aunque prefiero los suaves, ya sea off white, o bien los beige, crudos y pasteles claritos”, concluye.

LO ÚLTIMO DE LO ÚLTIMO

Para Iaia Cano, la diseñadora platense especializada en trajes de novias y fiestas, lo que se viene es una novia femenina y sexy.

“De a poco, el vestido corto está ganando espacio en el mundo de la tendencias. En general, la silueta es lineal, muy al cuerpo y con poca cola. Las texturas que se imponen corresponden a géneros elaborados, tratados con técnicas que le dan un valor agregado, como ser plisados, drapeados y bordados. Todo, en blanco roto o crudo, propio de las telas naturales”.

¿El plus? “Velos súper bordados”, indica Cano.

Texturas y colores varían según la hora en que se realiza la ceremonia. Si es de día, se emplean telas más livianas, accesorios más sutiles y calzado menos formal. Para una ceremonia convencional, siguen vigentes los géneros clásicos y cortes que marcan la silueta de la mujer.

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Cinturas bien marcadas, escotes en la espalda y faldas asimétricas que permiten lucir el calzado marcan la tendencia en el diseño de los vestidos, confeccionados en una paleta de colores que incorpora los perla y platinados, y combinan negro, flores y moños.

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El clásico color blanco del vestido de novia deja paso a suaves tonos pastel o a detalles en una paleta menos convencional que pueden repetirse en el atuendo del novio para lograr una mayor armonía.

Las fotos de esta nota corresponden a diseños de Iaia Cano y Jorge Ibáñez.



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