Edición del Domingo 03 de octubre de 2010

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Los porqués de una novela - Edición Impresa - Escenarios & Sociedad Escenarios & Sociedad

¿Quién mató al Bebe Uriarte?

Los porqués de una novela

Los porqués de una novela

El próximo martes 5, El Litoral entregará a sus lectores el primer capítulo de la novela policial inédita de Rogelio Alaniz titulada “¿Quién mató al Bebe Uriarte?”. El proyecto, que abreva en las fuentes del folletín característico del siglo XIX, prevé dos entregas semanales -todos los martes y jueves- para concluir en la tercera semana de diciembre.

La innovadora experiencia a nivel nacional reflota el género de la novela por entregas, pero en un formato contemporáneo con mayor número de páginas y las ilustraciones de Lucas Cejas que le incorporan un ingrediente del “cómic”.

A propósito de la inminente aparición de esta novela seriada, hablamos con su autor para develarle al lector los hilos ocultos de motivaciones que llevan a plasmar una obra de este género. A continuación, el diálogo mantenido con Alaniz.

—¿Es posible escribir una novela policial en los tiempos que corren?

—Por supuesto que lo es. Si no creyera eso no la habría escrito.

—Se lo pregunto porque se dice que el género está agotado.

—También se dice que están agotados la novela, el cuento y la poesía. Los que dicen esas cosas sospecho que son personas muy mayores, que hace rato perdieron la capacidad de disfrutar de la lectura.

—La novela está ambientada en Santa Fe. ¿Es importante eso?

—Es importante, como es importante que la trama sea sólida o que no haya errores de ortografía.

—¿Y quién mató el Bebe Uriarte?

—Lea la novela y lo sabrá.

—¿Son personajes sacados de la realidad?

—Todos los personajes de la ficción son sacados de la realidad, siempre y cuando nos pongamos de acuerdo sobre lo que significa “la realidad”. Pero para que se quede tranquilo, lo que le digo es que los personajes son ficticios; la que no es ficticia es la ciudad de Santa Fe.

—¿Es un folleto turístico? (risas)

—Espero que no; intenta ser una buena puesta en escena. Si lo logro, no me corresponde a mí decirlo.

—Se dice de la novela policial que puede ser deductiva en versión inglesa o negra en versión norteamericana ¿La suya cómo es?

—Es negra, blanca y también rosada (risas). Sería cómodo decir que pretende ser diferente a estos esquemas. Sería cómodo pero no sería verdadero. La novela negra siempre me ha interesado y mis escritores favoritos son Chandler, Hammet y Mac Donald. Pero en los últimos años he aprendido a valorar la clásica novela inglesa tan cuestionada por aristocrática y colonialista.

—¿No es más así?

—Tal vez lo siga siendo, pero lo que importa es si está bien o mal escrita.

—Lo suyo ¿es una mezcla de Chandler y Agatha Christie?

—Ojalá que no.

—Pretende ser original entonces.

—Siempre existe esa pretensión, pero tampoco pretendo pasarme de listo. Me conformo con hacer bien lo que me propuse. La novela policial es -o debe ser- en primer lugar literatura y si es posible buena literatura. Si logro eso, debo darme por satisfecho.

—La novela, ¿tiene personajes; cuál es su punto de vista?

—Está escrita en primera persona y el personaje se llama Pablo Cerdán.

—¿Es un detective?

—No, es un periodista y además es santafesino. De lo demás se podrá enterar si se decide a leer la novela.

—¿Pablo Cerdán es Alaniz?

—Como Madame Bovary es Flaubert. No, no tengo nada que ver con Cerdán. El hecho de que él sea periodista no quiere decir que sea igual a mí. Conozco a muchos periodistas, por lo que no me gustaría parecerme ni siquiera en la manera de respirar.

—¿Le llevó mucho tiempo escribirla?

—Casi dos años.

—El oficio de periodista ¿ayuda a escribir novelas?

—A veces ayuda, a veces no. Hemingway decía que el periodismo es un buen punto de partida para un escritor a condición de dejar de ser periodista a tiempo.

—¿Es lo que usted a hecho?

—No.

—¿Y entonces?

—Me las arreglo como puedo, como se las arregló Hemingway y como se las tiene que arreglar cualquier persona en esta vida. Lo que sé es que cuando escribo como periodista tengo que olvidarme del novelista, como el novelista tiene que olvidarse del periodista. No es fácil, pero hay que intentarlo.

—¿Tiene vigencia la novela policial?

—Tiene vigencia la literatura, tienen vigencia los textos bien escritos, tienen vigencia las historias bien contadas. Eso es lo que importa, lo demás son calificaciones que interesan a los académicos, caballeros a quienes respeto mucho pero a quienes les otorgo el lugar que les corresponde; ni más, ni menos.

—Va a seguir escribiendo

—Es lo que pretendo seguir haciendo. Si esta novela demoró su tiempo es porque necesitaba definir la puesta en escena.

—¿Qué pretende en definitiva?

—Exponer a través de la escritura mi particular visión del mundo.

—Por eso está ambientada en Santa Fe.

—Está ambientada en Santa Fe por varias razones, pero lo importante es que siempre me importó la ciudad como mito, como territorio de la ficción y la épica.

—¿Un proyecto regional?

—Esa sería la palabra que no usaría. Que la novela esté ambientada en Santa Fe no quiere decir que sea regional y mucho menos que sea tributaria de la ideología regionalista. Yo no sé si lo logro o no, pero lo que intento hacer es algo más amplio, más universal si se me permite la palabra.

—¿Por qué “Quién mató al Bebe Uriarte” es una novela policial?

—Por muchas razones, pero no tengo problemas en calificar de policial a una novela donde están presentes el amor, el poder y el crimen; es decir, las tres grandes pasiones que -para bien o para mal- movilizan a los hombres. Si a eso lo quieren llamar policial, llámenlo así.

No tengo problemas en calificar de policial a una novela donde están presentes el amor, el poder y el crimen; es decir, las tres grandes pasiones que -para bien o para mal- movilizan a los hombres.



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Domingo 03 de octubre de 2010
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