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Día Mundial contra la Hepatitis

En la Argentina, es obligatoria la vacuna para prevenir la hepatitis B

El Ministerio de Salud la incluyó en el calendario oficial de vacunación y adquirió 18 millones de dosis. Se estima que en el país podría haber 800.000 personas que estuvieron en contacto con el virus.

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“Todos y todas”. A partir de ahora, los argentinos deberán inocularse contra el virus de la hepatitis B, que desarrolla una patología silenciosa y que con el tiempo puede provocar cirrosis y cáncer de hígado.

Foto: Archivo El Litoral (Guillermo Di Salvatore).

De la Redacción de El Litoral

area@ellitoral.com

Es común asociar la hepatitis con el color amarillento de la piel y el dolor de panza. Pero estos síntomas se presentan en muy pocos casos: en realidad se trata de una patología silenciosa. “Es una enfermedad que muy pocas veces da síntomas y la mayoría de los pacientes no saben que la tienen. Después de 20 ó 30 años puede llevar al daño hepático, la cirrosis (cicatrización o fibrosis del hígado), la insuficiencia hepática o el cáncer de hígado, que pueden requerir un trasplante”, explicó Marcela Sixto, médica hepatóloga del Hospital Cullen.

Con el objetivo de prevenir esta enfermedad, el Ministerio de Salud de la Nación lanzó un programa nacional de vacunación contra la hepatitis B (obligatorio y gratuito) para todos los argentinos. Desde 2000, esta vacuna está incluida en el calendario oficial para niños, pero los adultos habían quedado afuera. Se estima que 800.000 argentinos estuvieron en contacto con los virus de las hepatitis B y C.

“Se va a vacunar a los menores de 20 años que no hayan sido inoculados o que hayan realizado vacunación incompleta, y a todos los mayores de 20 años, sobre todo a los grupos de riesgo. La idea es cubrir el mayor porcentaje y empezar a bajar la incidencia”, señaló Sixto.

La vacunación incluye tres dosis -el primer día, al mes y a los seis meses- y no requiere orden médica, informó el Ministerio de Salud de la Nación.

Por su parte, Sixto explicó: “La vacuna es segura y se puede colocar junto con las otras vacunas del calendario nacional. La persona que no completó el esquema, no necesita volver hacerlo entero, sino sólo agregar las dosis que le faltaron”.

Las características de la enfermedad

La hepatitis es una inflamación del hígado producida por un grupo de infecciones virales. Los tipos más comunes de hepatitis viral son la A, B y C. Para prevenir y tratar estas patologías existen tratamientos efectivos, que son gratuitos en los hospitales públicos, y vacunas contra las hepatitis A y B, que forman parte del calendario nacional de vacunación.

La hepatitis B, que no suele presentar síntomas hasta que llega a un período avanzado, se contagia de diferentes formas. “Por sangre, sexualmente (es entre 50 y 100 veces más contagioso que el HIV) y de la madre infectada al bebé recién nacido durante el parto. Por prevención, se hace la detección durante el embarazo, porque el 90 % de los bebés que se infectan, desarrollan la hepatitis crónica”, señaló Sixto. Cuanto más joven se contrae la enfermedad, mayor es el riesgo de que se convierta en crónica. Por el contrario, la mayor parte de los adultos infectados puede librarse del virus.

Se estima que 170 millones de personas en el mundo padecen hepatitis C, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). También es una enfermedad silenciosa y se puede transmitir en transfusiones de sangre o con el contacto con la sangre de una persona infectada. Son excepcionales los casos de transmisión sexual.

¿Cómo se la detecta?: con un análisis de sangre específico. “A los pacientes que donan sangre se les practica un análisis para detectar los virus de hepatitis B y C. Entre el 0,6% y 2 % de los donantes tienen el virus. Éstos son los únicos datos que existen. Claro que no son representativos de toda la población porque el paciente que dona sangre es muy selecto: se trata de gente joven y sana. En algunas localidades argentinas se hicieron estudios poblacionales, y el virus ronda entre el 2% y el 11 % de la población”, precisó Sixto.

Por otra parte, el análisis específico de hepatitis debe hacerse cuando salen alterados los resultados de un hepatograma, en un chequeo de rutina. “Además, se recomienda hacer la prueba de detección a las personas que recibieron transfusión de sangre antes de 1993 (porque como no se conocía el virus, no se lo buscaba) y a los grupos de riesgo, como los drogadictos, personas con tatuajes o piercings, pacientes en tratamiento de hemodiálisis o con HIV, que hayan tenido múltiples parejas sexuales y personal de la salud”, explicó la hepatóloga.

No existe aún vacuna contra la hepatitis C, pero se puede prevenir si no se comparten agujas, jeringas o elementos cortopunzantes con otras personas, y el uso de preservativo en caso de parejas múltiples. Si se vuelve crónica, requiere tratamiento -con medicamentos vía oral e inyectable-.

Finalmente, la hepatitis A se transmite por el contacto con agua, alimentos u objetos contaminados con materia fecal. “Es una enfermedad común de los países subdesarrollados, como el nuestro. Se trata de una enfermedad aguda, pero que no llega a ser crónica. En Argentina, el 60 % de los trasplantes hepáticos en chicos tenía su causa en la hepatitis A. Esta situación se pudo revertir con la vacunación obligatoria desde 2005”, indicó Sixto.

Un millón de muertes al año

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el Día Mundial contra la Hepatitis con el objetivo de fomentar la toma de conciencia sobre las hepatitis virales y las enfermedades que causan. Este año, el lema es: “Esto es hepatitis... Está más cerca de lo que creés”. La OMS advierte que pese a la abrumadora carga de morbilidad de la enfermedad, estimada en un millón de fallecimientos al año a nivel mundial, los distintos tipos de hepatitis siguen siendo un grupo de enfermedades poco conocidas y muchas veces no diagnosticadas ni tratadas.

Programa nacional

El Ministerio de Salud de la Nación impulsó el Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud de la Nación, en el marco de la semana mundial de lucha contra la hepatitis. “Es un programa similar al de HIV, que va a permitir que quienes no tienen cobertura de obra social puedan hacer los análisis para detectar la hepatitis, hacer el tratamiento necesario y, además, la responsabilidad del Ministerio de difundir la enfermedad. Es algo que venimos peleando hace muchos años”, explicó Marcela Sixto, hepatóloga del Cullen.

2.000

millones de personas

están infectadas en todo el mundo con el virus de la hepatitis B, según la OMS, que es entre 50 y 100 veces más infeccioso que el VIH. Unas 600.000 mueren cada año. El virus se transmite por contacto con la sangre u otros líquidos corporales de una persona infectada.

150

millones de personas

padecen cuadros de infección crónica por el virus de la hepatitis C a nivel mundial. La OMS calcula que más de 350.000 enfermos mueren al año por afecciones hepáticas vinculadas con él. El virus se transmite por el contacto con la sangre de una persona infectada.

1,4

millones de casos de hepatitis A

se registran a nivel global cada año (puede causar morbilidad moderada a grave) . El virus se transmite por la ingestión de alimentos o bebidas contaminados o por contacto directo con una persona infectada por el virus.



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