llegan cartas

Economía y federalismo

Juan José Sagardía

DNI. 6.554.695. Ciudad.

Señores directores: año 2013, se termina una forma de entender el manejo de la economía a nivel nacional, que es un sistema unitario basado en los subsidios a empresas privadas, sumado al déficit por la importación de combustibles líquidos y gaseosos. Cuando nos referimos al federalismo actual, lamentablemente se hace patente la falta de ética de los legisladores nacionales (senadores y diputados) que debiendo normar para los intereses regionales provinciales, se entregan a la facción política a la que pertenecen, teniendo a ésta como algo más prioritario que su compromiso regional.

Poniendo como fundamento los supremos intereses de la Nación, el Poder Legislativo vota constantemente en favor de una sola persona que ocupa el cargo de presidente de la Nación, generando siempre el mismo resultado: prerrogativas que corresponden sólo excepcionalmente al Ejecutivo, como las referentes al Impuesto a la Producción del Campo, a los créditos y débitos, a las ganancias y la implementación de los subsidios; se convierten en facultades permanentes. Con la política económica del subsidio, los primeros perjudicados son los gobiernos provinciales y, por ende, los comerciantes que por dicha circunstancia deben pagar una triple imposición tributaria.

Y los únicos beneficiados por estos mismos subsidios son los territorios pertenecientes a Capital Federal y al conurbano porteño, sobre todo en lo referente al transporte ferrocarril de pasajeros, los subterráneos, la Policía Federal y los transportes públicos urbanos e interurbanos.

Los que gobernaron desde el año 1983 hasta la actualidad, por no haber actuado con la convicción de la importancia de la administración de los bienes del pueblo, no supieron poner valor real a los servicios ni supieron invertir, por ello se llegó a la privatización de servicios básicos, que además fueron complementados con subsidios.

Los actuales gobernantes continúan en el mismo juego facilista del subsidio y el pobre análisis de la realidad. Y es esta misma política de los subsidios la que lleva al actual gobierno a terminar con un resultado deficitario, por no tener la capacidad de dejar de lado una práctica que da lugar a un esquema corrupto y no priorizar los valores que corresponden.

El Estado, al eliminar los subsidios, deberá bajar la presión impositiva y por ello las empresas formadoras de precios, deberán ajustar sus costos, lo cual generará un beneficio para los consumidores. Mientras que como política antiinflacionaria se balancearía el aumento de los servicios, con la disminución de la presión tributaria y la disminución de los costos de los bienes transables.

Al principio puede ser algo inflacionario, pero a corto plazo se nivelaría y así estaríamos haciendo una política económica real, que es la antítesis de la inflación.

A quienes gobiernan el unitario país argentino, que mayoritariamente han sido peronistas, les recuerdo la definición del plan político del General Perón y del Dr. Frondizi: “La realidad es la única verdad”. Peronistas: abreven en las fuentes de Perón. Si continúan con el plan de subsidios y déficit energético, la crisis económica en detrimento de la población es inminente.