Edición del Sábado 05 de julio de 2014

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Capítulo 25

El Mundial da para todo

Enrique Cruz (h) (Enviado Especial a Brasilia)

Pensar que Brasilia tiene 54 años, que fue construida dos años antes de que este periodista naciera y que hoy nos está albergando en el camino de esta ilusión que lleva la bandera argentina como emblema. Está claro que estas líneas se están escribiendo antes del partido. Como también queda en claro que soy más joven que Brasilia (no todos pueden decir lo mismo... es una broma) y que la geografía, la urbanización, es totalmente diferente a lo que vimos hasta ahora. Se nota que los brasileños han resuelto copiar diseños vanguardistas para evitar, por ejemplo, que haya un estadio como el Maracaná, donde entran 77.000 personas y está en pleno barrio, tal como ocurre con los estadios de nuestro país, sacando el de La Plata o el Mario Alberto Kempes, aunque este último está en las afueras de la Docta.

El transporte público es más barato (2 reales el ómnibus), manejan rápido igual, pero se nota que es otra cosa, no existen esas complicadas diagonales en las que uno no puede confiarse porque si le errás, aparecés a veinte cuadras.

Hermoso estadio, 70.000 butacas rojas y 250 baños, como para que cualquier urgencia tenga una posibilidad rápida de evacuación, en todo sentido.

La “despedida” de Belo Horizonte (no es para tanto, apenas nos fuimos dos días) fue a toda orquesta. Nos dimos el gusto de comer carne asada. Buffet de ensaladas varias y fiambres, dos o tres alternativas de comida caliente (salmón, paella) y los mozos que traían, traían y traían todo tipo de cortes de carnes. El más rico es la picanha, para mí. Y después, seis o siete variedades de tortas, flanes, etcétera. Todo esto regado con cerveza (el vino estaba en 84 reales, o sea 400 mangos nuestros, imposible). No se apure, ya le diré cuánto pagamos. Porque cuando se lo diga, usted sabrá por qué resolví no almorzar ayer al mediodía, buscar algo livianito para la noche, buen desayuno en el hotel esta mañana y listo. Basta de condenar al pobre “cartao” de crédito, pobre en todo el sentido de la palabra... Pagamos la módica suma de 100 reales por cabeza, o sea 500 pesos... Comimos un flor de asado... ¡Buah!... No como por dos días.



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Sábado 05 de julio de 2014
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