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Aumenta la preocupación del gobierno

Cataluña insiste con su reclamo de soberanía

La manifestación de la Vía Catalana, convocada por la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, transcurrió sin incidentes, dejando un ambiente festivo.

Cataluña insiste con su reclamo de soberanía

Miles de personas se concentraron con camisetas rojas y amarillas en la Avenida Diagonal y la Gran Vía de Barcelona a favor de una consulta soberanista el 9 de noviembre. Foto: Agencia EFE

 

Redacción El Litoral

Agencias EFE/DPA

Cientos de miles de personas participaron ayer en la manifestación celebrada en Barcelona a favor de la consulta soberanista, propuesta por el gobierno regional de Cataluña para el próximo 9 de noviembre y considerada ilegal por el Ejecutivo central español.

La Delegación del Gobierno español en Cataluña indicó que la participación fue de entre 470.000 y 520.000 manifestantes, mientras que la Guardia Urbana de Barcelona la cifró en 1,8 millones de personas.

La manifestación de la llamada Vía Catalana, convocada por la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, transcurrió sin incidentes, dejando un ambiente festivo y reivindicativo al final, en el que se sucedieron en la ciudad las actuaciones musicales y los castillos humanos, típicos de Cataluña.

Desde primera hora de la tarde, miles de personas se congregaron procedentes de diversas localidades de Cataluña y de barrios de Barcelona hasta confluir en la avenida Diagonal y la Gran Vía para formar una gran “V” humana, sin que se produjeran retenciones importantes de tráfico.

Al comienzo de la manifestación, una joven que cumplirá 16 años el 9 de noviembre depositó de forma simbólica un voto en una urna ubicada en la punta del vértice de la “V” humana, desplegada formando los colores de la bandera catalana.

Participaron en la manifestación dirigentes de diversos partidos nacionalistas que apoyan explícitamente la consulta soberanista, pero el presidente regional catalán y principal promotor de la misma, Artur Mas, estuvo ausente.

También acudieron algunos dirigentes del Partido Socialista de Cataluña (PSC), que rechaza la forma con la que el gobierno catalán gestiona la eventual consulta aunque está a favor del derecho a decidir de los catalanes, y que ha permitido a sus militantes acudir a esta manifestación.

Al mismo tiempo, se celebró en Tarragona, en el sur de Cataluña, otra manifestación en contra de la independencia de la región y en la que participaron miles de personas, organizada por la plataforma Societat Civil Catalana (SCC).

Los manifestantes llevaron una bandera catalana de 50 metros por el centro de la ciudad hasta el espectacular Circo romano a orillas del Mediterráneo.

Esta manifestación estuvo apoyada por Partido Popular de Cataluña, la rama del gobernante PP (centroderecha) en esa comunicad autónoma.

Ambas manifestaciones tienen lugar en la llamada “Diada” o día de Cataluña, que este año coincide con el 300 aniversario de la caída de Barcelona ante el asedio de las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión.

análisis

Por Sara Barderas

Incertidumbre

Poco importa la guerra de cifras sobre el número de participantes en la marcha del jueves en Barcelona. La imagen de la gran V humana con los colores de la bandera de Cataluña es un impulso al proceso independentista en el que el gobierno de Artur Mas ha embarcado a la región del noreste de España.

La gran incógnita, sin embargo, continúa. ¿Hasta dónde está dispuesto a ir Mas en su desafío al gobierno de Mariano Rajoy? La consulta que el jueves defendieron sobre las dos grandes arterias de Barcelona cientos de miles de catalanes -1,8 millones según la guardia urbana, medio millón según el gobierno español- será ilegal si Rajoy no da permiso. Y el jefe del Ejecutivo no lo va a otorgar.

“El gobierno está sujeto a la Constitución y las leyes. En este momento y en el futuro, en España y en Cataluña”, argumentó hoy la vicepresidenta del Ejecutivo español, Soraya Sáenz de Santamaría, en la única respuesta oficial del gobierno de Rajoy al éxito de la marcha. “Los gobernantes estamos obligados a cumplir la ley”.

Ahora mismo se libran dos batallas: la del gobierno catalán con el gobierno central por la consulta y la de los partidos catalanes defensores del referéndum del 9 de noviembre por su suspensión o no cuando lo vete el Estado español.

La llamada a la desobediencia civil es ya un hecho: “Como hizo Martin Luther King”, dijo esta semana Oriol Junqueras, líder de ERC, la formación secesionista que sostiene a Mas y a su partido, CiU, en el Parlamento catalán. Las urnas a la calle, aunque esté prohibido.

Lo del jueves en Barcelona ya no fue una advertencia a Rajoy, fue una demostración de que el proceso es imparable.

La reivindicación fue ganando fuerza en los tres últimos años. La del jueves era la tercera exhibición de músculo consecutiva del independentismo catalán desde la multitudinaria manifestación en Barcelona en 2012. El año pasado, una cadena humana atravesó Cataluña de norte a sur pidiendo referéndum y secesión.

“Sacar a la calle durante tres años consecutivos a centenares de miles de personas con una misma reivindicación no tiene precedente en la historia democrática europea”, escribía hoy en el diario “El País” el filósofo y periodista Josep Ramoneda.

Las encuestas no arrojan luz sobre el porcentaje de catalanes que quiere la independencia. Se mueven entre el 35 y el 55 por ciento. En lo que sí coinciden los estudios de opinión es en que la mayoría quiere poder pronunciarse sobre su futuro.

La estrategia del jefe del gobierno español ante ello ha sido hasta ahora la de no hacer nada. No se mueve de su rechazo al referéndum. Se niega a explorar con Mas la posibilidad de una consulta pactada. Y atrincherado Rajoy, a quien le toca mover la siguiente ficha sobre el tablero en esta partida es al catalán.

La marcha en la capital catalana fue un mensaje directo para él. “No hemos llegado hasta aquí para arrugarnos. Presidente, ponga las urnas”, le dijo la líder de la ANC, la plataforma ciudadana coorganizadora. Y Mas, inclinado a no celebrar el referéndum bajo veto del Estado español, está ahora entre la espada y la pared.

El líder catalán lleva tiempo haciendo surf. Puso fecha y preguntas a la consulta, pero dice que se hará dentro de la ley. Y según la Constitución, solo el Estado tiene la capacidad de convocar un referéndum en España. Por mucho que el Parlamento catalán apruebe una ley de consultas para avalar el referéndum, una ley que será impugnada inmediatamente por Rajoy ante el Tribunal Constitucional.

“Votaremos seguro”, dijo hoy el catalán, “otra cosa serán las condiciones, que no dependen de nosotros”. Mas sigue sobre su tabla, sin aclarar qué ola es la que toma.



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