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Alertan que es mucho más fácil comprar cigarrillos hoy que hace diez años

Un estudio realizado por FIC Argentina advierte que, en nuestro país, la falta de una política fiscal sobre los cigarrillos que supere el incremento de los ingresos de la población resulta en un problema de salud pública, ya que aumenta las desigualdades sociales. Asimismo, favorece el consumo de tabaco, especialmente entre los sectores más vulnerables que son los más perjudicados por la epidemia del tabaquismo, ya que el riesgo de muerte atribuible al tabaco es un 40% mayor en fumadores de los sectores de bajos ingresos respecto de los de mayores recursos.

TEXTOS. MARIANA RIVERA (mrivera@ellitoral.com).

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La asequibilidad subió más en los sectores más pobres de la población, en quienes se potencia el círculo vicioso de la enfermedad y se perpetúa la pobreza.

 

Un argentino necesita trabajar 15 minutos para poder comprar un paquete de 20 cigarrillos de la marca más vendida en nuestro país, mientras que en Chile -por ejemplo- se requieren 47 minutos, es decir, es el triple de difícil comprar este artículo, que tanto enferma, discapacita y mata a la población. La cifra fue consignada en la quinta edición del Atlas de Tabaco, que publicó este año la American Cancer Society y fue dada a conocer en noviembre pasado durante el Congreso Mundial de Tabaco y Enfermedades No Transmisibles realizado en Panamá.

Otro dato alarmante sobre el poder de compra del tabaco (denominado asequibilidad, es decir, la facilidad con la que se puede adquirir una mercancía) surgió de una investigación realizada por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina, publicada recientemente en la Revista Panamericana de Salud Pública de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), bajo el título “El precio real y la asequibilidad como obstáculos para las políticas de control del tabaquismo: análisis de la situación en la Argentina”.

Advierte que -si bien el precio nominal (o de bolsillo) de los cigarrillos ha aumentado en Argentina- el incremento fue inferior al aumento de los ingresos de la población. Por este motivo, hoy es mucho más fácil comprar cigarrillos (para toda la población, pero en especial para los sectores de menores ingresos) que hace diez años, lo cual estimula su consumo, según concluyeron.

“Durante la última década, debido a que no hubo una política de impuestos al tabaco con el objetivo de proteger la salud de la población, se volvió relativamente más fácil adquirir cigarrillos, especialmente en el 25% de la población más pobre, que fue el grupo en el que más aumentaron los ingresos”, planteó la Dra. Verónica Schoj, directora ejecutiva de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina.

Según el estudio, en 2004 la población más vulnerable podía comprar 96 paquetes de cigarrillos con un sueldo promedio y, en 2014, 193 paquetes (es decir un 102% de aumento del poder de compra de cigarrillos), mientras que el 25% de la población de mayores recursos podía comprar 319 paquetes en 2004 y 519 en 2014 (63% de aumento en el poder de compra de cigarrillos).

Sin medidas fiscales para luchar contra la epidemia del tabaquismo -remarcó la profesional-, la facilidad con la que los consumidores y potenciales consumidores pueden adquirir productos de tabaco en relación al ingreso (asequibilidad) creció en toda la población, pero proporcionalmente creció más en la población de menores recursos, generándose así un mayor perjuicio para la salud de los sectores más vulnerables.

MÁS IMPUESTOS, LA ESTRATEGIA

En este punto, la Dra. Schoj opinó que “la redistribución del ingreso es una política fabulosa pero el problema es la falta de una política fiscal de los cigarrillos pensada como una política para proteger la salud, porque los cigarrillos suben todo el tiempo pero mucho menos que lo que aumenta el ingreso. Como la asequibilidad aumentó en todos los sectores sociales pero más aun en los más vulnerables, se está estimulando el consumo de tabaco”.

Asimismo, advirtió que “la industria tabacalera anuncia una, dos o tres veces por año cada aumento que da de los cigarrillos. En nuestra investigación incluimos los últimos de 2014 y, aun con ellos, que fueron los más significativos, la asequibilidad en 2014 respecto de 2004 es más alta. Es decir, esos aumentos que anuncia la industria no son impulsados como política de salud”.

Por eso, la idea de esta ONG es utilizar los datos que surgen de este estudio para promover una efectiva política de aumento de impuestos al tabaco, tema sobre el que vienen conversando con autoridades sanitarias.

Al respecto, la profesional explicó que “para reducir la asequibilidad del tabaco y proteger la salud necesitamos una política fiscal pero con objetivos de salud pública: que claramente esté subiendo el precio del cigarrillo a través de medidas fiscales, por encima de lo que crece el ingreso. Esto va a beneficiar a toda la población pero, especialmente, a estos grupos sociales que luego son los que más sufren el impacto del efecto del tabaco”.

MÁS BENEFICIOS A LA SALUD

Por último, la Dra. Verónica Schoj comentó que “presentamos los resultados preliminares de este estudio cuando todavía no estaban publicados, el año pasado, en la Comisión Nacional del Tabaco, integrada por el Ministerio de Salud, Economía, Educación, Anmat, entre otros organismos descentralizados del Salud que tienen a su cargo la fiscalización de algún componente de la Ley de Tabaco, y las ONGs. Venimos discutiendo una política de aumento de impuestos y estamos articulando en todo momento con el Congreso de la Nación y el Ministerio de Salud. Creemos que la mejor es subir los impuestos internos que, en nuestro país, los cigarrillos tienen cuatro: impuestos internos, Iva, impuesto adicional de emergencia y el del fondo especial del tabaco. Estos impuestos son los que tienen más impacto en el precio, de manera que van a generar mayor reducción del consumo; como son coparticipables, se van a distribuir con todas las provincias; y no cae la recaudación fiscal en ninguna. Cualquier presión en contra del aumento de los impuestos internos responde al lobby de las tabacaleras pero no a un perjuicio en las economías regionales ni en la salud de ninguna de las provincias”.

El equipo económico de FIC -agregó-, en los últimos dos años, estuvo estudiando qué pasaría si aumentan los impuestos en cada uno de esos cuatro impuestos o si se crea uno nuevo, pero además, cómo impactaría en el consumo y en la recaudación de la nación y de las provincias. Es muy importante tener en cuenta que el costo para atender las enfermedades que produce el tabaco (cáncer de pulmón e infarto, entre otras) lo enfrenten las provincias (se hacen cargo de los gastos en salud).

Por último, sugirió que “las provincias también pueden avanzar con medidas fiscales para aumentar el precio de los cigarrillos. En este sentido, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Mendoza y San Luis tienen proyectos de ley para gravar tasas en los cigarrillos. Es muy importante que mientras se trabaja en una propuesta nacional, también se avance a nivel provincial porque son medidas complementarias”.

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Siguen siendo los más vulnerables

El estudio realizado por FIC Argentina advierte que la asequibilidad al cigarrillo se duplicó en los últimos diez años, sobre todo en los sectores de menores ingresos, que son los que más sufren las consecuencias del tabaco.

En este sentido, la Dra. Verónica Schoj, directora ejecutiva de esa ONG, explicó que “este grupo es el que, al mismo nivel de consumo que un fumador de alto nivel socioeconómico (por ejemplo, 20 cigarrillos diarios), se muere 40% más por el tabaco. Eso ocurre porque tienen otras comorbilidades asociadas (es decir, otros factores de riesgo asociados): los más pobres comen peor, tienen más obesidad, más estrés, más sedentarismo y más hipertensión, o sea que el tabaco no actúa como un factor de riesgo aislado, se potencia con otros”.

Y continuó: “Entonces, el mismo tabaco, en las poblaciones más pobres, genera un impacto mayor en la salud. Pero el agravante mayor es que después, el sector social más vulnerable, es el que no accede a los servicios de salud en tiempo y forma como sí lo hace el que tiene una prepaga u obra social. Además, el cateterismo y la revascularización de un infarto no es el mismo para el que tiene una obra social y quien se atiende en el sistema público o está lejos de un centro de alta complejidad”.

Agregó que “el agravante de esta situación donde la asequibilidad subió más en los más pobres es que potencia el círculo vicioso de la enfermedad y perpetúa la pobreza. Esto no lo decimos nosotros sólo con la investigación; ésta corrobora lo que se dice a nivel mundial. En la ONU, en la Cumbre de Enfermedades No Transmisibles, se ha reconocido al tabaco como un obstáculo para el desarrollo económico y un perpetuador del círculo vicioso de la pobreza. Esto se ha demostrado en muchos otros países”.

Por eso, insistió en remarcar que “la política de impuestos a los cigarrillos aumenta la recaudación fiscal, o sea que salva vidas porque baja el consumo, ahorra costos para el sistema de salud (la gente se enferma menos) pero además tiene un gran beneficio económico: aumenta la recaudación. Las tabacaleras resisten a este política porque prefieren manejarse en un paradigma de precios bajos porque eso garantiza a los nuevos clientes. Ésta es la medida más efectiva para que los chicos no empiecen a fumar. La industria lo sabe y hace lobby feroz en todo el mundo, probablemente en esta política como en ninguna otra, para evitar que los cigarrillos sean más caros. Pero ése es el único obstáculo porque todo lo demás es beneficio: se cuida la salud, se previene el inicio en los chicos, se reducen los gastos en el sistema de salud y aumenta la recaudación fiscal. Es una política tremendamente beneficiosa para el Estado, que recauda más dinero que puede utilizar para reducir inequidades sociales de toda índole, en especial con la necesidad recaudatoria que tienen actualmente los gobiernos”.

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La ausencia de una política fiscal diseñada con objetivo de salud pública hace que nuestro país tenga uno de los cigarrillos más baratos y accesibles del continente y del mundo.

FIC Argentina

La Fundación Interamericana del Corazón Argentina es una organización sin fines de lucro creada en 2008 con la misión de promover políticas públicas y cambios sociales que garanticen la protección del derecho a la salud a través de la reducción de las enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente las cardiovasculares y cerebrovasculares.

Dado que este tipo de enfermedades son prevenibles con hábitos saludables, FIC Argentina desarrolla tres líneas de trabajo: reducción del consumo de tabaco y exposición al humo de tabaco ajeno; promoción de alimentación saludable; y fomento de la actividad física.

Más información: www.ficargentina.org; www.facebook.com/ficargentina; @ficargentina.



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