Edición del Domingo 03 de abril de 2016

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Sin autonomía municipal en Santa Fe

Constitución inconstitucional

  • Un especialista señala la falta de adecuación de la Carta Magna provincial y revisa qué pasaría si un municipio va a la Justicia a reclamar por sus derechos. La necesidad del respeto a la ley.
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Garat advierte que los temores de una convocatoria a la Constituyente “pueden acotarse si hay resolución política” para abordar “una reforma que sólo trate la autonomía municipal”.

Foto: Mauricio Garín

 

De la redacción de El Litoral

politica@ellitoral.com

“Mi provincia, la de Buenos Aires, al igual que la provincia de Santa Fe y la de Mendoza, se encuentran en una situación de manifiesta inconstitucionalidad por no haber reformado su Constitución para reconocer la autonomía municipal”.

La definición es del doctor Pablo Garat, abogado e integrante de la Fundación Civilidad, quien estuvo en Santa Fe en el marco de las jornadas internacionales “Desafíos económicos e institucionales en países federales”, que en la facultad de Ciencias Económica de la UNL repasó experiencias de la Argentina y Canadá.

En diálogo con El Litoral explicó que “esto es muy grave porque en 1994, en el artículo 123 reformado, los convencionales constituyentes por unanimidad, representando al pueblo de todas las provincias y de la Nación en su conjunto, decidieron de una vez y para siempre que todos los municipios del país según lo que cada provincia estableciera tenían derecho a una cierta autonomía formal. Para que luego políticamente en materia económica y social a través de esta autonomía pudiera haber más democracia local, más desarrollo local, en definitiva más federalismo de base municipal”.

Advirtió que “esta es una decisión política tomada y sin embargo desde hace 21 años todos los gobiernos en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, e incluso en Entre Ríos hasta 2008, hicieron caso omiso de este mandato constitucional. Entonces este es un problema político, no jurídico. Y es un problema muy grave porque si aceptamos esto como pueblo lo que estamos aceptando es que la ley no importa”.

Consultado si un municipio puede ir a la Justicia para reclamar, dijo que algo similar “es lo que ha hecho la provincia de Santa Fe con gran beneficio en materia del 15 %” de coparticipación. “Cuando se agotó el tiempo político en el debate entre el gobierno federal y la provincia que había hecho sus reclamos, Santa Fe fue a la Corte y ganó su juicio”.

Al respecto añadió que “este problema de la autonomía municipal no resuelto en la Constitución de Santa Fe, me temo, puede terminar un día en un planteo de algún municipio. Todos piensan en Rosario pero puede ser un municipio pequeño, gobernado por un partido local, que humildemente se presente haciendo el reclamo ante la justicia provincial y si no tiene respuesta vaya a la Corte Suprema. O no pase por la Corte provincial y vaya directamente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por ser materia federal, y nos encontremos un día con un fallo que obligue a la provincia de Santa Fe a reconocer la autonomía.

“No se olvide -apuntó Garat- que el antecedente del artículo 123 de la Constitución de 1994 nace en un fallo que se genera en la provincia de Santa Fe, el fallo Rivademar. La empleada del municipio de Rosario que hizo un planteo para que se aplique el estatuto del empleado público local y no el provincial. Y el fallo dispara la reforma constitucional sobre autonomía municipal en 1994”.

Recordó que “la provincia de Santa Fe tiene una historia muy rica en esta materia. La Constitución de 1921, la primera modelo en materia de autonomía municipal; las cartas orgánicas de Rosario y Santa Fe. Y llama la atención que habiendo tenido gobiernos muy comprometidos con la autonomía -todos han tenido un fuerte compromiso- no se haya podido producir la reforma que todos quieren”.

" No podemos depender de la expresión de la voluntad popular en una elección. Porque si la legitimidad política se pretende apoyar sólo en la voluntad popular y no en lo que la Constitución -que emerge también de la voluntad popular- manda, tenemos un problema”.

La clave

Populismo

“Cuando se habla de populismos en general se vincula la cuestión con los excesos del poder presidencial, con liderazgos políticos muy fuertes a nivel nacional que se imponen al resto de la sociedad, con la falta de república y de diálogo”. Según Garat, “si esto ha ocurrido en el país en distintos momentos no pudo haberse dado sino con la connivencia -por no decir complicidad- de los liderazgos políticos de la oposición y de los gobiernos provinciales. No tenemos un federalismo real no porque los presidentes se hayan ocupado uno tras otro de que esto sea así; ha sido porque las provincias aceptaron que esto ocurra, porque la oposición convalidó esto de alguna manera o no hizo todo lo que podía”.

 

El dato

Oportunidad

“Los pueblos maduran y en momentos determinados de su historia toman decisiones más allá de sus dirigentes. Estamos en esa etapa de madurez. Tengo la esperanza que en este tiempo de renovación política y dirigencial que indudablemente se ha abierto -más allá de cualquier consideración político partidaria- hay una renovación generacional en la política. Uno espera que esta renovación generacional sea madura en cuanto al compromiso con este desafío institucional que tenemos por delante de asegurar la vigencia plena de la constitución y las leyes”.

Recuperación del federalismo

“No hay divorcio posible entre lo que la política y lo que la Constitución nos dice. Porque si hubiese un divorcio, necesariamente debemos estar del lado de la Constitución”, sostuvo Garat respecto ante la consulta sobre un país federal por derecho y unitario de hecho.

Advirtió que “la Constitución le da a la dirigencia política que resulta con responsabilidades, la oportunidad -una vez más- de intentar una recuperación del federalismo que la propia Constitución establece”. Recuperar el cauce legal y la institucionalidad “es el desafío más importante que tiene nuestra dirigencia política”, apuntó.

Respecto de una “anomia civil” que pueda estar consintiendo los desvíos constitucionales, Garat señaló que “nuestra sociedad -el pueblo argentino- muchas veces de manera inconciente en el común de la gente, padece una anomia muy grande. Es decir una actitud inconciente de desconocimiento de la ley. No es que estemos deliberadamente contra la ley, no es que decidamos concientemente violarla, simplemente la ignoramos. No forma parte de nuestra vida cotidiana”.

Y advirtió que “cuando en un país las reglas no forman parte de la vida cotidiana desde el punto de vista político, económico e institucional, ese país tiene graves problemas. Cuando da lo mismo que haya o no autonomía municipal, ley de coparticipación, 82 % móvil... cuando da lo mismo o depende de mayorías ocasionales en la Legislatura, estamos en problemas graves”.



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