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Miércoles 03.07.2019 - Última actualización - 11:10
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Esperando la gran definición

Crusaders enaltece el historial del certamen

El rival neozelandés de Jaguares en la final del próximo sábado, es el más ganador de la competición: posee nueve títulos y cuatro segundos puestos. 

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Foto: Archivo El Litoral




Esperando la gran definición Crusaders enaltece el historial del certamen El rival neozelandés de Jaguares en la final del próximo sábado, es el más ganador de la competición: posee nueve títulos y cuatro segundos puestos.  El rival neozelandés de Jaguares en la final del próximo sábado, es el más ganador de la competición: posee nueve títulos y cuatro segundos puestos. 

Siempre es oportuno recordar que el origen del Super Rugby data de 1993, con la denominación de Super X, formato que se extendió hasta 1995, con la participación de una decena de equipos de Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda.


Luego, a partir de 1996, con el rugby ya profesionalizado oficialmente, se creó la Sanzar y el torneo se transformó en Super XII, con cinco franquicias neozelandesas, tres australianas y cuatro sudafricanas, lo que se extendió por una década.


En 2006, el certamen pasó a denominarse Super XIV, con la incorporación de dos franquicias más: una australiana y otra sudafricana, modificándose además el sistema de disputa.


En 2011 se agregó una última franquicia australiana y entonces, con el torneo ya denominado definitivamente Super Rugby, mantuvo el formato existente hasta la temporada 2015, utilizándose el sistema de competencia en Conferencias (una por cada nación participante).
Desde el inicio, se trató de una competición espectacular en cuanto a juego, producto no solo de la notable jerarquía técnico-física de sus protagonistas, sino también a partir de una marcada predisposición por las cuestiones ofensivas.


Lo que obviamente se argumentó en que se trata nada menos que de la mayoría de las principales figuras del rugby universal, atendiendo a que las franquicias están constituidas por jugadores que habitualmente integran los planteles de los All Blacks, Springboks y Wallabies, además de ocasionales y destacados representantes de otras naciones.


En semejante contexto, ingresó en 2016 Jaguares, la franquicia argentina y Sanzar pasó a ser Sanzaar. Una primera temporada que deparó más sinsabores que satisfacciones, atendiendo a que las expectativas iniciales, quizás estuvieron sobredimensionadas.


Los “pecados de juventud” del elenco argentino quizás puedan argumentarse en un pensamiento inicial equivocado: se pensó que como estaba constituido prácticamente del mismo modo que Los Pumas, contaría con una ventaja sobre sus adversarios, que poseen distribuidos a sus representantes nacionales en las diferentes franquicias que componen cada nación.


La realidad demostró que se “trataba de otra cosa” y, por ende, el Super Rugby 2016 generó innumerables inconvenientes en Jaguares. Fundamentalmente en el estilo de juego utilizado, que con el devenir de la competición, demostró que poseía características demasiado ambiciosas. 


De allí en más...


A partir de entonces, la franquicia argentina comenzó a evolucionar: con no pocas dificultades, pero, aferrándose al aprendizaje que fue cada vez más evidente, hasta arribar a una temporada de excepción como la presente. 


Nadie debe dudar de que Jaguares llega de inmejorable modo a la gran definición de este sábado (a las 4.35 de la madrugada en nuestro país), frente al equipo más poderoso del historial del certamen.


Es que Crusaders no solo obtuvo 9 títulos; sino que además disputó cuatro finales más, lo que proyecta un porcentaje de 69 % de efectividad en finales (ver el historial adjunto). Todo ello, sustentado por un potencial rugbístico de excepción, que lo ubica como el principal referente de la competición en toda su historia.


Más allá de todo esto, cuando el sudafricano Jaco Peyper ordene el kick-off en el Orangetheory Stadium de Christchurch, habrá un plantel argentino que mentalmente llega fortalecido de modo superlativo. No solo por la campaña, sino por el antecedente inmediato de una semifinal en la que literalmente borró a un adversario de real jerarquía como Brumbies.


Con respecto a la condición de anfitrión, no deja de ser especialmente importante, ya que al remitirse al historial de las 23 finales, solamente dos veces se registró un triunfo visitante. Y justamente fue también Crusaders el protagonista, cuando en 2000 y 2017, obtuvo el título visitando a Brumbies y Lions, respectivamente.

 

Cifras: 18 partidos disputó hasta el momento Jaguares en la temporada 2019. Sumó trece victorias: 27 a 12 ante Bulls; 23 a 19, ante Blues; 20 a 15 ante Brumbies; 30 a 25 ante Stormers; 34 a 7 ante Sharks; 52 a 12 ante Sunwolves; 21 a 16 ante Chiefs y 39 a 7 ante Brumbies, en Buenos Aires. Además: 22 a 20 ante Bulls, en Pretoria y 51 a 17 ante Sharks, en Durban; 28 a 20 ante Hurricanes, en Wellington; 23 a 15 ante Waratahs, en Parramatta y 34 a 23 ante Reds, en Brisbane. El resto fueron derrotas: 25 a 16 ante Lions y 27 a 30 ante Chiefs, ambas como local; 47 a 39 y 35 a 8, ante Lions y Stormers, ambas en Sudáfrica; 32 a 27 ante Highlanders, en Nueva Zelanda.

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