Alberto “Nene” Sánchez

El excelente rendimiento y los dos goles de la exquisita zurda, más un gran partido de varios de los jugadores, hicieron enloquecer a los sabaleros presentes en el Brigadier López.

Alberto “Nene” Sánchez
Hubiese podido elegir uno de varios títulos que pudieran abrir el comentario de la gran actuación de Colón para la goleada 3-0 sobre Belgrano ayer en el Centenario. Pero me quedé con el sentimiento de la sufrida hinchada sabalera para reflejar en unas pocas líneas lo que sucedió en el impecable verde césped del estadio Brigadier López.
“Y dale alegría, alegría a mi corazón..., es lo único que te pido al menos hoy. y dale alegría, alegría a mi corazón..., afuera se irán la pena y el dolor. y ya verás..., las sombras que aquí estuvieron ya no estarán..., y ya verás..., bebamos y emborrachemos la ciudad...”. La letra de la canción de Fito Páez parece hecha para el presente de Colón. Al muy buen epílogo del campeonato pasado, ahora hay que sumarle el excelente comienzo del actual certamen, caracterizado por lo conciso, y por eso la importancia de haber obtenido tres triunfos en las tres primeras presentaciones del elenco dirigido por Darío Franco.
Esta gran hinchada rojinegra, apenada, dolorida, castigada, golpeada, mortificada y afligida durante los últimos tiempos, hoy está (por fin) disfrutando de una actualidad casi impensada hasta hace un par de meses. Hoy las penas y el dolor ya no se sienten, las sombras le dieron lugar a una luminosidad que encandila, y por supuesto, todo esto justifica los prolongados festejos, regados con una (o varias) bebida espumosa, o con un buen tinto, y si no se puede, también sirve uno de esos que “raspan” la garganta.
A la seguidilla de cuatro victorias conseguidas el año pasado, interrumpida por los cotejos por la Liguilla Pre Sudamericana, justamente contra Belgrano, se le agregan los tres éxitos de este torneo, ratificando el gran trabajo de Franco y su gente. “¡Cómo se dieron vuelta con respecto a la opinión de Darío!”, se les escuchó decir a algunos dirigentes de la CD anterior, quienes trajeron al entrenador. Es verdad, pero también es cierto que desde que Franco se hizo cargo del plantel, en la fecha 16, hasta el primer triunfo de esa racha final, pasaron 12 cotejos, con una sola victoria, cinco empates y seis derrotas. El equipo no jugaba para nada bien y no había que ocultarlo.
Hoy, la realidad indica otra cosa. Seguramente, el técnico habrá encontrado la llave para que sus dirigidos puedan plasmar en la cancha su estilo de juego. Como lo expresó anoche luego de la goleada: “la forma”. y encontró los intérpretes apropiados para ello. la llegada de Alan Ruiz promediando 2015 está rindiendo sus frutos ahora, y de qué manera. Con cuatro tantos en dos encuentros (contra Quilmes no jugó por estar sancionado) es el máximo goleador, y sin dudas la figura del equipo. Sperduti, Ledesma, Figueroa y Lagos se acoplan y se contagian, lo mismo que Poblete y hasta Clemente, que parece que tuviera 25 años. Ahora que Colón juega bien, gusta y golea, hay que decirlo y punto. Son las leyes de este juego y todos lo sabemos.
Lo que también se debe hacer ahora es disfrutar viendo jugar a este equipo. ¿Cuánto hacía que no se veía a Colón dar más de tres pases seguidos...? Ayer, y no sólo cuando el resultado estaba sellado, hizo de la tenencia de la pelota un culto. Habría que volver a ver el partido para comenzar a contar, pero hubo momentos en los que por lo menos han llegado a 20 toques. Tres partidos jugados, tres triunfos, nueve goles a favor, tres en contra. Uno de los líderes de la Zona 1 (el otro es Rosario Central), a quien se enfrentará en el Brigadier después de visitar a Godoy Cruz el próximo domingo.
"Y dale alegría, alegría a mi corazón...”, dice Fito Páez. Es lo que necesitaba el hincha de Colón, es lo que Darío Franco y sus dirigidos les están otorgando, y bien merecido lo tienen.