Enrique Cruz (h)
Una vez, alguien me dijo que “hay jugadores y partidos que vos no habrás visto por una cuestión de edad, pero tanto te habrán contado de ellos que es como si los hubiese visto jugar”. Y uno tiene la impresión que de aquel Colón-Santos de hace 49 años, muchos de los que no estuvieron en la cancha ya, a esta altura, nos habremos dado cuenta de cómo habrá sido.
Pero siempre surgen algunas cosas que aportan más historia a ese famosísimo partido. Alguna vez señalamos que el nacimiento del mote de “Cementerio de los Elefantes” fue obra del querido “Gallego” Ángel José Gutiérrez, un ex periodista de El Litoral, que por aquel entonces realizaba las coberturas de los partidos que disputaban los equipos de Santa Fe y se animó a ponerle el mote que luego mitificó, de alguna forma, al estadio Brigadier López.
Hace pocos días, en Mendoza, nos encontramos con Juan De Rosa Cabañas, uno de los paraguayos que sumó Italo Giménez a ese plantel junto al arquero Juan Luis Pérez; los defensores Juan Bareiro y Ediberto Pérez; el volante defensivo Cilenio López y el delantero central Fernando López, hermano del anterior. “Yo me saqué una foto con Pelé (El Litoral la mostró en su edición del viernes pasado)... Bah, en realidad todos nos sacamos fotos con Pelé, que era el mejor jugador del mundo en ese momento. El partido fue inolvidable para todos nosotros. Todavía recuerdo a Italo Giménez, que iba a los entrenamientos y nos preguntaba contra quién queríamos jugar. Cuando nos dijo que íbamos a hacerlo contra el Santos, no le creímos”.
Hoy surgió otra “perlita” que El Litoral no podía dejar pasar por alto. En nuestra edición del 10 de mayo (el mismo día del partido), publicamos la foto del equipo del Santos con tres chiquilines que por ese entonces habrán tenido 8 ó 9 años. Al día siguiente publicamos la de Colón, con dos de esos tres chiquitos que se repetían en la foto. ¿Qué hicimos?, buscar y encontrar a esos “chiquilines”, hoy dos señores de 55 y 58 años, que tuvieron el enorme placer y honor (¿se habrán dado cuenta en aquel momento?) de sacarse la foto con el Santos y con Colón.
Un tal Atilio Serorena...
Hoy tiene 58 años y en ese momento tenía 9. Es preceptor en la escuela 480 Manuel Belgrano, con parte de enfermo por una operación de colon. Fue chofer de la Línea 3 trabajó mucho tiempo en el verano para UPCN, cuando se contrataba los colectivos de esa línea para la temporada de verano. Durante siete años trabajó en el bar de la terminal de ómnnibus. Amante de la música, formó el Grupo Mercurio, donde tocó de los 14 a los 21 años. “Primero hacíamos temas de Los Beatles y los Rolling Stones; luego nos pasamos a lo más romántico y bailable”, le dijo a El Litoral.
“Hoy vivo en Santo Tomé, pero antes vivía en la zona del Parque Garay y me inundé. Perdí un montón de fotos y de cosas de aquellos tiempos. Hacía mucho que no iba a la cancha y hace tres o cuatro años fui a un partido... (Se emociona). ¡No puedo creer cómo está la cancha de Colón! Pensar que yo la conocí cuando sobre calle Pietranera había tres o cuatro escalones, se veían los árboles y estaba toda pelada... ¡Es un lujo el estadio que tenemos y eso me da mucha emoción!”, cuenta entre lágrimas este hombre que hoy vive un día de recuerdos muy especial.
“¿Me preguntás por un ídolo?... Mirá, a mí me gustaba mucho Hugo Villarruel, “Villita”, un fenómeno. Y después, los defensores de esa época, como el Bambi Aráoz o Villaverde. El de 1975 fue un equipazo. Estuvimos 19 partidos sin perder, pero lo mejor de todo era cómo jugaba. ‘Y toque, y toque, y toque Negro toque’, gritábamos los hinchas”, confiesa Serorena.
... Y un tal Osvaldo Grass
Otro de los pibitos que aparece en la foto es más conocido en el ambiente sabalero. Su nombre es Osvaldo Grass, hoy tiene 55 años y fue dirigente de la institución. “Mi papá era secretario de actas en ese tiempo. Recuerdo que los dirigentes iban de saco y corbata a la cancha. Y la gente iba de sombrero. Yo salí al campo de juego con el Santos. Me llevaba Gilmar de la mano e iba mezclado entre Pelé y Zito. Cuando empiezan a correr, Gilmar me suelta la mano y yo sigo corriendo. Tenía 6 años en ese momento. Y cuando los equipos formaron, me puse ahí para sacarme la foto”, cuenta Osvaldo, que fue dirigente de Colón en tiempos de Vignatti e integró una subcomisión de fútbol en los tiempos de la primera participación en Copa Libertadores, generando una excelente relación con el profesor Daniel Córdoba, el entrenador de ese equipo sabalero.
“Colón tenía la sede en calle San Jerónimo al 2000. Enfrente del club había una pensión en la que vivían los jugadores y recuerdo de ir todos los días a la tardecita con mi papá a esa sede. Solía cruzarme y compartir con los jugadores, varias veces me quedé a comer con ellos. Eran otros tiempos, había mucho amateurismo”, cuenta Grass, quien al igual que Serorena observó el partido ante el Santos en el mismo campo de juego.
“Me acuerdo de la gran cantidad de gente que había en la cancha, del público que se trepaba en las torres de iluminación, de la explosión que fue el final del partido, de la alegría de los hinchas... Y recién, observando algunos recortes de El Litoral, me encuentro con una declaración de Italo Giménez después de haber perdido el primer partido. Ese día, Italo dijo: ‘Este año vamos a ascender a Primera’... ¡Y recién se había jugado el primer partido, y, además, lo habíamos perdido!”, señala otro emocionado Grass.
Recuerdos, simplemente recuerdos. O no tan simples, porque forman parte del mejor tesoro de una institución. Colón ha tenido jornadas de gran euforia. Y ha conseguido logros, como los ascensos o las participaciones en copas internacionales o los subcampeonatos. Este partido con el Santos no era por los puntos, fue un amistoso y Colón lo jugó al día siguiente de haber jugado (y perdido) un partido del torneo de la B ante Platense. Sin embargo, la noticia recorrió como reguero de pólvora todas las teletipos y redacciones del mundo: ¡Había perdido el mismísimo Santos de Pelé!... Terminaba el partido y empezaba a escribirse la página más importante de un mito llamado Cementerio de los Elefantes.
Hace 49 años, Colón le ganaba al Santos de Pelé y nacía el mito
Las mascotas del Cementerio
Osvaldo Grass y Atilio Serorena son los chiquilines que se sacaron la foto con los equipos en aquel día inolvidable. Hoy lo conmemoraron con enorme emoción.

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