Darío Pignata
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La anunciada reunión de Comisión Directiva pasó a un cuarto intermedio hasta mañana a las 20 por la descompensación cardíaca del máximo dirigente. La crisis es total.

Darío Pignata
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Como si fuera una gambeta del destino, unos minutos antes de las 20 de anoche el presidente Marcelo Ferraro le estaba contando a Raúl Calvo —de profesión médico y tercer miembro titular de la Sindicatura por la minoría ya que iba en la lista de Luis Hilbert— que un profesional de Rosario que lo atiende (por vivir en Venado Tuerto) le diagnosticó que una de sus arterias está “tapada”. Y Calvo le comentaba del famoso “Método Favaloro” para este tipo de cuestiones.
Unos minutos después, antes de ingresar a la Sala de Reuniones, el presidente sabalero acusó un fuerte dolor en el pecho y fue trasladado al sanatorio Garay, donde quedó internado y seguirá algunos días más (ver aparte el comunicado médico de rigor).
No había sido fácil el día para Ferraro. Arrancó reunido con Darío Franco antes del mediodía y lo confirmó como DT; elaboró una estrategia para “unir los dos bandos por el bien de Colón” pero le cayó mal el almuerzo: en horas de la siesta se enteró de la nota que firmaban cuatro dirigentes (el vicepresidente Ariotti; el secretario General, Jorge Giorgetti; el tesorero Aldo Zanetta, y el primer vocal titular Carlos Tiraboschi) explicando que no irían a la reunión de Comisión Directiva.
“Están pidiendo, en tonos obscenos, poderes absolutos para alguien que no es miembro de la comisión directiva”, dijo Ariotti por FM SOL 91.5 resumiendo el pensamiento contrario en torno a la figura de José Vignatti.
A la hora señalada, con los representantes del Órgano Fiduciario presentes y con el contralor de los síndicos por la minoría (los dos de la lista de Hilbet, Raúl Calvo y Osvaldo Barbieri), pasada las 20 comenzó la reunión, al mismo tiempo que se esperaban novedades del estado de salud del presidente desde la guardia del sanatorio Garay.
En total, unas 22 personas. Pero, en realidad, el conteo que “pesaba” era el de los llamados integrantes del Cuerpo Ejecutivo, que son 16 en total arrancando con el presidente y llegando hasta el último de los vocales titulares. De esos 16, el estatuto le da votos a todos y autoriza el famoso quórum con “la mitad más uno”, es decir nueve.
A las 20.15, aproximadamente, ingresó el ex presidente José Néstor Vignatti y saludó a todos. Uno de los temas fue aprobar el acta anterior, donde la directiva autorizaba a Vignatti para concurrir “con voz pero sin voto”.
Con la presencia de Darrás y Alonso como delfines de José, el vignattismo quedó al borde del quórum para votar, algo que consiguió con la llegada de Julia Gandolla —en viaje desde Rosario— cerca de las 20.30.
De todos modos, no se llegó a votar nada, porque un rato antes de las nueve de la noche fue el ex presidente de los 100 años, Horacio Darrás, quien pidió pasar a un cuarto intermedio. “Me informan que el presidente Ferraro quedará internado, lo más coherente es pasar a un cuarto intermedio hasta el miércoles a la misma hora”.
Antes, se le había dado lectura al acta anterior. Y en el arranque, se le dio lugar a la mencionada nota de Ariotti, Giorgetti, Zanetta y Tiraboschi, al igual que el pedido de licencia de Franco Luis Capello, secretario de recursos financieros y de viaje en el exterior.
Se hizo foco, en el caso de los seguidores de Vignatti, cómo había nacido la lista que ganó las elecciones. Y, a modo de refuerzo, apareció una foto que pretendía hablar: Vignatti abrazado con Ferraro en la campaña electoral.
Acaso el momento de mayor fanatismo lo trajo el televisor cuando Rafaela le empató a Unión sobre el final en la Sala de Reuniones. El ex presidente, José Vignatti, sólo abrió la boca una vez para intercambiar un breve concepto con uno de los integrantes del Órgano Fiduciario.
En el antes y después, los opositores Ricardo Magdalena y Gustavo Abraham no “jugaron”, más allá de la nota presentada en su momento por mesa de entrada de la institución.
Está más que claro que, por recomendación médica, el presidente Marcelo Ferraro seguirá unos días más internado. Desde su entorno, le sugieren tomar licencia. “Me votaron para conducir los destinos de Colón y lo voy a hacer ni bien pueda salir de esta cama”, le dijo hoy a uno de sus familiares directos.
Lo concreto es que mañana debe “seguir” la reunión de Comisión Directiva, con los mismos presentes según los estatutos. Desde el vignattismo, dicen tener pruebas de “faltas graves” para pedir la expulsión de Jorge Giorgetti y de Tiraboschi. Del otro bando, los no vignattistas, sostienen que no es así y que el ex presidente sólo seguirá habilitado para “aconsejar” pero no podrá manejar el dinero.
Al fin de cuentas, de eso se trata esta guerra. En los clubes de fútbol, no cuentan soldaditos. A la línea de fuego la maneja el que maneja “la caja”, aún con el contralor de la Dr. Ana Rosa Álvarez y del Órgano Fiduciario como marca la Ley de Salvataje Deportivo.
En medio de la guerra de estos dos bandos, el que salió herido —por ahora no de bala, pero sí de presión— fue Marcelo Ferraro, el presidente que “puso” Vignatti y al que votaron 1.603 socios por encima de los 1.201 de Hilbert, los 1069 de Magdalena y los 433 de Abraham.
- ¿Qué pasará mañana a las 20 cuando termine el cuarto intermedio y siga la reunión de directiva?
-¿Cuál será la estrategia de Vignatti, sabiendo que de los tres directivos “con firma”, está Ferraro enfermo y los otros dos —Giorgetti y Zanetta— están en la vereda enfrente?
- ¿Cuál será la postura de los opositores a Vignatti en la directiva, porque se supone que no pueden faltar sistemáticamente a las reuniones de directivas porque eso sería un suicidio administrativo?
- ¿Cómo observa la jueza y el Órgano Fiduciario este conventillo institucional que es Colón, por más que la Ley de Salvataje asegura la continuidad dirigencial “siempre”?
Como espectadores imaginarios de “Sabaleros en el Ring” aparecen cientos de miles de hinchas y socios de Colón que sufren sin entender nada. No entendieron con Lerche. Menos con Vega y Godano. Y mucho menos ahora con la Lealtad sin lealtad.
Es obvio que me quedan, en el tintero, muchas más preguntas sin respuestas. Pero tengo certezas: unos piensan en la guita, otros piensan en el poder.
... Lo que está claro, a la luz de los hechos, es que NADIE PIENSA EN COLÓN.
Internado
“El Dr. Marcelo Ferraro de 67 años de edad, con antecedentes de hipertensión arterial medicada, ingresó al Sanatorio Garay SA en la víspera con un cuadro de dolor precordial de cuatro horas de evolución y registró hipertensivo sin signos de descompensación hemodinámica. En ese momento, se lo medicó con drogas antihipertensivas con buena respuesta clínica. Pasó bien la noche con cifras de presión arterial dentro de valores normales. En la fecha se realizarán estudios complementarios cardiovasculares”.
El parte médico lleva la firma del Dr. Emilio Moreno, director médico del sanatorio Garay.
Luis Hilbert no habla
De los últimos candidatos a presidente, Magdalena y Abraham presentaron una nota en Colón. En el caso del Dr. Luis Hilbert, se negó a formular declaraciones a El Litoral.
“Por el bien de Colón, prefiere el silencio”, dijeron en su estudio jurídico. “Luis piensa siempre lo mismo en el club: dentro del estatuto... todo; fuera del estatuto... nada”, concluyeron sus secretarios.