Enrique Cruz (h)
Juan Diego Tirado Vigil es un hincha de Colón de 23 años, de María Selva, estudiante avanzado de Ciencias Económicas, que trabaja en el negocio de su padre. Se fue tres amigos en un coche particular y resultó uno de los más damnificados. Sufrió un corte en su mano por el cual tuvieron que aplicarle ocho puntos de sutura. Describió lo ocurrido como “una verdadera película de terror”. Y así lo relató.
“El trato fue pésimo por parte de la policía de Paraguay. Ya en la aduana nos coimearon, nos pedían cualquier cosa para después manguearnos dinero para que pasemos. Y la llegada al estadio fue un verdadero caos. En el sector visitante había apenas cinco o seis policías controlando la llegada de la hinchada de Colón. Y prácticamente no había separación con la de Cerro Porteño”, comenzó contando Tirado Vigil.
El santafesino dijo que “nos cobraron la entrada más de lo que se había acordado. Los que pagaron en pesos, abonaron 116 y los que lo hicieron en guaraníes, a nuestro cambio, pagaron 100 pesos. No me importa pagar 30 pesos más o menos, pero esto habla a las claras de que había una animosidad, algo que parecía orquestado, como hecho con bronca o algo por el estilo”.
Respecto de los hechos adentro de la cancha, Tirado Vigil contó su odisea: “en el entretiempo, volaban los cascotazos de un lado al otro y desde afuera. Los que tiraban de afuera hacia adentro, eran hinchas de Cerro Porteño. Por ahí veo que se me viene una cerámica y me defendí con la mano para pararla. Sentí un pinchazo, vi mucha sangre y me asusté. Uno de mis amigos me hizo un torniquete con la remera y salimos de la cancha. Pedimos ayuda a dos patrulleros, porque no había ninguna ambulancia, y no me quisieron llevar. En el tercer patrullero me subieron y me llevaron a un sanatorio y a otro, los dos no me quisieron atender porque había hinchas de Cerro Porteño heridos y se podía armar. Aparecimos en un tercer hospital, a duras penas me atendieron y también llegaron hinchas de Cerro. La cosa se empezó a poner espesa, la directora del hospital nos sacó por una puerta trasera y le tuvimos que sacar la patente al auto para que no nos identificaran”.
Una vez que Tirado Vigil recibió la atención médica y los puntos para cicatrizar su herida, los cuatro amigos volvieron al hotel. “Había unos policías en la puerta que nos dijeron que tuviésemos cuidado. A todo esto, nos habíamos puesto camperas para tapar cualquier escudo o lo que nos identificara con Colón. Los hinchas de Cerro pasaban armados. Sí, sí, como les estoy diciendo, armados. La policía nos decía: ‘cuidado muchachos que éstos andan con máquinas’. Nos metimos en el hotel y no salimos. Al otro día nos fuimos con mucho miedo y recién pusimos la chapa patente cuando llegamos a la frontera”.
Tirado Vigil contó que “sentí miedo”, dijo que “lo que se vio en la tribuna fue tremendo, peligroso, inexplicable. Por eso digo que fue una película de terror” y concluyó señalando que “me preocupé mucho, no tanto por mi herida por más que haya sido muy profunda y hasta podía comprometerme tendones, sino por mi familia, que habrá visto las imágenes por televisión y no tenía noticias mías, que estaba en un hospital”, concluyó.






