Bruno Urribarri, con una ruptura fibrilar en el gemelo de la pierna izquierda, y el goleador histórico Esteban Oscar Fuertes —molestia en el aductor de la pierna derecha— quedaron al margen del primer entrenamiento de Sensini pensando en el juego del sábado, a las 17.10, frente a Lanús en el Cementerio de los Elefantes.
En el caso de Urribarri, reemplazado por Maximiliano Caire en San Juan, ese patadón de Cristian Pellerano en Colón-Independiente le costó más de la cuenta al ex Boca, Argentinos Juniors y fútbol de Grecia: se resintió en el entrenamiento siguiente y se confirmó con la ecografía una ruptura fibrilar en el gemelo de la pierna izquierda. Concretamente, un pequeño desgarro para el zurdo, que estaría recién en condiciones de ser tenido en cuenta para el juego con Estudiantes en La Plata.
En cuanto al “Bichi” Fuertes, que ayer trotó alrededor de la cancha de manera diferenciada al resto de los profesionales, hay que decir que acusa una molestia en el aductor de la pierna derecha, consecuencia de un “pinchazo” el mismo sábado antes de San Juan cuando los delanteros practicaban ejercicios de definición.
De todos modos, en el comando médico sabalero son optimistas para que el goleador histórico se recupere y pueda estar a disposición del entrenador Roberto Sensini para lo que disponga el DT: volver a la titularidad frente a Lanús o ir al banco de relevos, algo que no ocurre desde que el “Turco” Mohamed era entrenador de Colón y “Bichi” se fue recuperando de a poco de su última lesión importante.
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Cualquier entrenador de Primera División quisiera tener para el puesto de volante central a jugadores como Adrián Bastía o Sebastián Prediger. Y lo mismo arriba, a goleadores como Ernesto Javier Chevantón y el “Bichi” Esteban Oscar Fuertes.
Lo que ocurre es que, evidentemente por lo que se vio en los últimos partidos, cualquiera de los dos “5” juega mejor sino está el otro: Bastía fue figura con Independiente con Prediger en el banco y el “Perro” fue figura en San Juan con el “Polaco” suspendido.
Arriba, la particularidad marca que el “Chevagol” empezó a pagar en las redes rivales la expectativa generada con su fichaje, pero tampoco es casualidad que cuatro de los cinco goles que marcó los hizo jugando como único delantero de área sin Fuertes en campo.
A la distancia, la teoría indica que tantos goles juntos debieran armar una linda sociedad en beneficio del equipo. Pero, al menos hasta ahora, eso no pasó ni con Sciacqua primero ni con Sensini ahora.
Fuertes sabe —y lo declaró no hace tanto— que estos once partidos pueden ser los últimos suyos en el profesionalismo, porque el retiro está cerca. Y no es ánimo del “20” ingresar en ningún tipo de polémicas ni nada por el estilo.
“Si Sensini lo dispone, no tiene ningún problema en ir al banco para esperar su oportunidad. Siempre quiere lo mejor para Colón”, admitió alguien de su entorno esta mañana a El Litoral.
Tanto el presidente Lerche, como el entrenador Sensini, el mismo manager Gabriel Omar Batistuta y hasta su “competidor” Ernesto Javier Chevantón elogiaron abiertamente la trayectoria de Fuertes con la camiseta de Colón, siendo el goleador histórico del club y el jugador histórico que más veces se calzó la sangre y luto de manera oficial.
Ahora, la última palabra es de Sensini. El entrenador que sin dudas acomodó a Colón en el circuito de juego en estos dos últimos partidos, sabe lo que tiene que hacer. Por algo es el técnico.






