Enrique Cruz (h)

Unión logró cinco victorias en el Gigante en todo el historial. La primera fue en 1975 con gol de Mastrángelo, la última en el 99 con los goles de Gigena, Noriega y Cabrol.

Enrique Cruz (h)
Se había ido Urben José Farías, el entrenador que recomendó el Toto Lorenzo a fines de 1975, cuando se fue de Unión para dirigir a Boca y ganar absolutamente todo. Urben José Farías, que falleció en 2004, fue un centrodelantero que surgió precisamente en Boca y que luego jugó en Gimnasia, Lanús, Los Andes y Huracán sin demasiado brillo, algo que sí pudo alcanzar en el fútbol francés, al punto tal que el gobierno francés lo distinguió con una medalla por los “servicios prestados” al fútbol de ese país, brillando en Racing Club de París y Toulouse, entre otros clubes. Era un desconocido, prácticamente, en la Argentina y cuando volvió, dirigió a Unión, Temperley y Lanús. En Unión dirigió varios meses hasta que se fue y asumió Alberto Violi en su reemplazo. Alberto era el hombre al que las dirigencias “echaban mano” cuando el técnico de la Primera se iba o lo echaban. Por eso, dirigió 12 veces a la institución. A veces durante mucho tiempo y en otros por algunos partidos.
Pues bien, el 12 de septiembre de 1976, Alberto Violi decidió que debutara en cancha de Rosario Central, un jovencito que ya venía asomando con grandes actuaciones en inferiores y reserva. Un tal Nery Alberto Pumpido, quien luego se convirtió en gran figura de Unión, River y la Selección nacional que fue campeona del mundo en México.
Se jugaba el Nacional de ese año y Unión perdió 2 a 1 en Arroyito, el mismo escenario del partido entre ambos rivales del próximo domingo. Rosario Central formó con Ferrero; González, Pascuttini, Daniel Killer y Jorge García; Aimar, Van Tuyne y Potente; Andreuchi, Agüero y Benito. Luego ingresaron Eduardo Solari por Aimar y Palavecino por el Fantasma Benito. Con una particularidad para destacar: cuatro jugadores (Daniel Killer, Jorge García, Luis Andreuchi y Miguel Angel Benito) jugaron luego en Unión.
Don Alberto Violi puso esa tarde a Pumpido; Silguero, Mazzoni, Merlo y Bottaniz; Bianchini, Telch y Marchetti; Ortega, Trossero y Tojo. Luego entraron Gregorio por Ortega y Casaccio por Tojo. Dos goles de Potente le dieron el triunfo a Central y descontó el malogrado Oscar Víctor Trossero.
El primer partido entre ambos rivales, en Primera, fue en 1967. Empataron 2 a 2, con goles de Cocco y Villegas para Unión, y de Pignani y Poy para Rosario Central, que alistó a Andrada; Muñoz, Pascuttini, Bautista y Sesana; Silva Araujo, Griguol y Ricardo Palma; Pignani, Poy y Bielli. Por su parte, Unión lo hizo con Tremonti; Gómez, Figueroa, Sauco y Casal; Santamaría, Cocco y Julio César Fernández; Villegas, Albarracín y Nogara.
La primera victoria de Unión (fueron cinco como visitante), en cancha de Rosario Central, se dio el 2 de marzo de 1975. El partido se jugó a la nochecita de ese domingo en el que Claudio Plit ganaba una de sus varias “Santa Fe-Coronda”. La victoria del equipo del Toto fue por la mínima diferencia con gol de Mastrángelo a los 43 minutos del segundo tiempo. Era la cuarta victoria consecutiva de un verdadero logro: Unión, equipo recientemente ascendido, ganaba los primeros cinco partidos del torneo (Atlanta, Chacarita, Newell’s, Rosario Central y Boca), para llegar puntero, invicto y con puntaje ideal al partido con River, de la sexta fecha, que perdió 4 a 2 y resignó la punta, la tarde que, una hora y pico antes del partido, Rafael Aragón Cabrera, presidente de River, le dijo a Súper Manuel Corral, titular tatengue: “Súper, cerramos las boleterías y colgamos el cartelito: entradas agotadas. No entra un alfiler”.

Volvamos a aquella nochecita del 2 de marzo de 1975. Central formó con Biasutto; González, Arias, Daniel Killer y Mario Killer; Aimar, Solari y Zavagno; Bóveda, Cabral y Kempes. Unión, por su parte, lo hizo con Gatti; Suñé, Jáuregui, Bottaniz y Barro; Marchetti, Espósito y Cocco; Mastrángelo, Luque y Marasco.
Luego llegaron otras victorias. La de 1983, cuando el gol del Turco Alí permitió una victoria por 1 a 0 para el equipo que tenía a Morón; Hugo López, Otaola, Cárdenas y Lencina; Eduardo Sánchez, Zavagno, Cordero y Logiácono; Escudero y Alí como titulares, con la conducción técnica de Jorge Castelli, aquél preparador físico del Toto Lorenzo que luego hizo su carrera como entrenador y estuvo dos veces en Unión.
Muchos recuerdan aquella noche del 2 de diciembre de 1989. Fue un partidazo el que jugaron Central y Unión en Arroyito, que terminó con el triunfo del Tate por 3 a 2. Era el equipo de Zuccarelli contra el de don Angel Tulio Zof, toda una institución canalla. Dos goles del “Loco” Baillié y uno del Pepe Castro, con una actuación espectacular de Leonardo Carol Madelón, le dieron la victoria a Unión, ante un Central que descontó con goles de Gasparini y Cornaglia. Precisamente, Cornaglia había empatado el partido a un minuto del final, sacó Unión de la mitad de la cancha y fue a buscar la victoria, que consiguió en la jugada siguiente.
Más acá en el tiempo, en 1996, el equipo de Carlos Trullet le ganó al de Angel Tulio Zof por 3 a 1, también en una muy buena actuación, con goles de Pablito Bezombe (por dos) y el uruguayo Carlos Daniel Rodríguez. Bustos Montoya había sido el encargado de marcar el tanto rosarino.
Se repitió el resultado tres años más tarde, en 1999. A Unión lo dirigía Juan José López y el Patón Bauza a Central. Noriega, Cabrol y Gigena marcaron los goles del Tate, mientras que Cuberas lo hizo para Central. Fue el año en el que Unión trajo refuerzos que anduvieron muy bien, como Cavallero, Trotta, Moner y Jayo, entre otros.
Fueron cinco victorias en este historial en Primera, que tiene 25 partidos jugados en el Gigante de Arroyito, con 12 triunfos de Rosario Central y 8 empates. En el historial general, Unión aventaja a Central en victorias: 20 sobre 15. Son números, meras estadísticas que jalonan este choque entre dos clubes que, en otros tiempos, mantuvieron una relación excelente entre sus hinchadas. La “amistad” de Unión y Central contrastaba con la “amistad” entre Colón y Newell’s, agregándole “folclore” a esta clase de enfrentamientos. Hoy, todo eso ha quedado perdido en la historia y el olvido.