Marcelo López formó parte de una generación de futbolistas que difícilmente vuelva a repetirse. Apareció en la primera de Unión, de la mano de Leopoldo Jacinto Luque, junto a otros chicos como el “Negro” Altamirano, el “Flaco” Passet, el “Alemán” Humoller, el “Huevo” Toresani, el “Beto” Acosta, el “Vikingo” Mauri, aprovechando con creces el “Proyección 86”, certamen nacional destinado a juveniles. En 1988 sufrió el descenso de categoría, también con ellos, en la cancha de Boca, jugando la final frente al Racing cordobés.
Por segundo año consecutivo dirige técnicamente a Americano de Carlos Pellegrini, donde el año pasado se quedó en semifinales de la Liga San Martín: “Muchas veces pasa por la suerte de encontrar una camada de buenos jugadores dentro de una misma categoría, como una cuarta o una quinta división, y trabajarla de la mejor manera. A nosotros nos pasó eso, con conductores que lo hicieron muy bien”, explicó Marcelo López, refiriéndose a su debut en la primera de Unión.
En ese equipo había jugadores experimentados, como Mario Alberto, el “Chango” Cárdenas, el “Turco” Alí, Eduardo Sánchez: “En ese tiempo era complicado llegar a primera, porque había muchos jugadores de experiencia, pero nosotros llegamos casi todos juntos y fue algo muy bueno. Pienso que ahora, en una división como la B Nacional, las cosas para los juveniles se simplifican un poco”, señaló el habilidoso ex mediocampista rojiblanco.
—¿Qué opinás de la actualidad futbolística de Unión?
—Pienso que creció bastante con respecto al trabajo con los chicos, le está prestando más atención... Por ahí no están saliendo tantos, porque siempre se trata de sacar uno o dos jugadores por año, pero igualmente creo que se están haciendo las cosas bien.
—¿Qué le faltaría, entonces?
—Todo requiere un proceso, un traspaso de amateur a profesional. Hay muchas veces que la gente pide a los pibes y después no los aguantan. Para que eso no pase hay que darles un recorrido lógico, hay que darles confianza para que no sientan tanto ese cambio de categoría. Además, lo difícil es mantenerse.
“Unión es mi casa”
—¿Por qué los enganches están desapareciendo?
—Principalmente porque los sistemas de juego han cambiado muchísimo. Lo que pasa es que, si un técnico pierde tres partidos seguidos, corre el riesgo de perder el puesto. Entonces, tratan de reforzar su defensa para no perder; eso hace que no quieran probar con un jugador al que le guste arriesgar y prefieren jugar con un carrilero, por ejemplo.
—¿Te fuiste bien de Unión?
—Me fui muy bien, como jugador y como técnico. Tuve que irme por un cambio de dirigentes, nada más, por eso tengo muchas ganas de volver algún día, porque Unión es mi casa. Tengo muy lindos recuerdos y muchos amigos. Aparte, he sumado mucha experiencia, no sólo en Unión, sino en Tiro Federal, en Sanjustino, en Americano, y me gustaría volcarla en el club.






