El "Chaca" está internado en el viejo Hospital Iturraspe
Es el conocido cantante de blues porteño que llegó hace años a Santa Fe y se quedó viviendo en las calles. Los comerciantes de la esquina donde pernoctaba hacía días que no sabían nada de él. En horas de la siesta se supo que está internado en el nosocomio de Bv. Pellegrini.
Se llama Carlos Manuel Cejas pero todos lo conocen como el Chaca, por su amor a Chacarita Jrs. Llegó a Santa Fe hace varios años atrás y se quedó a vivir en las calles. Era un linyera muy querido por muchos. Respetuoso, amable. Pasaba las horas en la esquina de avenida Galicia y General Paz. Y cobijaba una historia llena de blues: había sido cantante y compositor en el grupo Los Pepas, en Buenos Aires, y cantó con La Renga y con Memphis La Blusera. Su amigo de la adolescencia fue el extingo guitarrista de Charly García: el "Negro" García López.
"El Papa fuma marihuana / de la noche a la mañana / si no lo veo no lo creo / es Jesucristo falopero", tarareaba el Chaca en ritmo de blues, y copaba la parada. Era su hit. Y todo el mundo le pedía que lo cante. El 29 de enero pasado cumplió 53 años. Desde hacía tiempo que los comerciantes de la esquina donde pernoctaba no sabían nada de él. Y los trascendidos hacían pensar en el peor final; pero afortunadamente, en la siesta de este lunes un médico psiquiatra confirmó a El Litoral que el Chaca está internado en el viejo Hospital Iturraspe. “Carlos está bien”, dijo.
Una salud precaria y la ayuda de otros
El 4 de enero pasado una vecina de Guadalupe, cerca de la esquina donde siempre se lo veía extender la mano pidiendo una monedita en el semáforo, llamó al servicio de emergencias médicas público para que lo asistan. "Tenía las piernas muy hinchadas y su estado general era muy precario", dijo Viviana a El Litoral. "Al principio no lo querían llevar, pero insistimos y lo internaron", agregó.
Cuando andaba en "la mala", el Chaca iba a la casa de su amigo Martín, que le abría la puerta y lo alojaba. Y Viviana hace varios años lo ayudó a salir del pozo cuando los médicos le dijeron que si tomaba una gota de alcohol más, su estado de salud se le iba a complicar. Todos los días, sin importar feriados ni fines de semana, le llevaba la pastilla que debía tomar. Y él la tomaba, agradecido.
Había zafado del alcohol, se lo veía bien, y había comenzado a cantar de nuevo con algunas bandas locales. "Hace un año y medio que no bebo", le dijo a El Litoral en una entrevista en 2016. También enseñaba su arte a los pibes en un taller que daba en El Quincho de Chiquito. Pero eso duró poco.
Pasó por varias internaciones hasta que hace unos días atrás nadie supo más nada de él. Hasta este lunes, cuando los comerciantes de la tradicional avenida se enteraron que está internado en el viejo Iturraspe. Y se recupera.
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Pasó varias veces por los hospitales públicos de la ciudad. Y siempre volvía a su esquina de Galicia y Gral. Paz, donde compartía el tiempo con los demás linyeras. Hace poco tiempo había desaparecido Raúl, otro de los muchachos que ocupaban el banco del cantero central. El Chaca lo lloró y lo despidió. Pero al otro día Raúl apareció "sanito" por el lugar.