Las altas temperaturas se tornan agobiantes y hace ya 17 días que no se producen lluvias que puedan apaciguar, en forma transitoria, la “caldera” cotidiana en la que se convierte la ciudad. A las 12, el termómetro del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) alcanzaba los 36° y la sensación térmica los 39,4°. Y todo indica que el escenario se mantendrá igual al menos un par de días, y recién comenzarían a modificarse a partir del miércoles.
La ola de calor no afecta únicamente a Santa Fe, sino que viene levantando las temperaturas máximas en todo el centro norte del país, con disminuciones temporarias. En toda esta amplia franja, el SMN prevé (hasta mañana) valores de temperatura mínima que oscilarían entre los 18° y los 27° y máximas de entre 35° y 42°. La previsión es que los valores más elevados se produzcan en la zona central del país y en la región de Cuyo. En Santa Fe, para esta tarde se espera una máxima de 37° y mañana de 41°.
Este cuadro de asfixiante calor se combina a nivel local con una seguidilla de varios días sin precipitaciones. Según las estadísticas oficiales del SMN, el último registro de agua caída en la ciudad fue el del pasado 23 de diciembre, con 6 mm. Hace exactamente 17 días. Previamente, se habían producido lluvias el 21 y el 22 de diciembre con 36 mm y 0,3 mm, respectivamente.
Además, si se compara el mes de diciembre de 2011 (que culminó con un registro total de 42.3 mm.) con el mismo mes de 2010 y 2009, el promedio de lluvias fue el más bajo. En diciembre de 2010 alcanzó a 70,5 mm y en 2009, en la que fue una marca excepcional, a 323 mm.
Para el corto plazo, el pronóstico del SMN recién habla de probables precipitaciones para la ciudad de Santa Fe el próximo miércoles hacia la tarde noche, lo que supondría un bálsamo. Aunque las temperaturas recién aflojarían notoriamente el jueves, día en que el organismo prevé una mínima de 17° y una máxima de 29°.
Tomar precauciones
La persistencia de las altas temperaturas obliga a extremar determinadas precauciones para evitar los golpes de calor. Sobre todo para proteger a los bebés y a los niños pequeños, a los ancianos mayores de 65 años y a las personas que padecen enfermedades.
Las previsiones más prácticas son: tomar mucha agua, evitar comidas abundantes, consumir fruta y verdura, evitar las bebidas alcohólicas y las infusiones calientes, usar ropa suelta, no realizar ejercicios físicos en ambientes calurosos, protegerse del sol y evitar actividades en espacios cerrados sin ventilación.
Además, el Ministerio de Salud recomienda en estos casos dar el pecho con más frecuencia a los lactantes. Y a los niños pequeños hacerlos beber agua fresca, mantenerlos en lugares frescos y ventilados, ducharlos y mojarles el cuerpo. Para el resto de la población, el consejo es que si una persona siente mareos o se desvanece, debe ser acostada en un lugar fresco y bajo techo. Se le puede ofrecer una bebida rehidratante, pero nunca infusiones calientes o muy dulces. Colocarle agua fría en sus muñecas también proporciona alivio.
Si la temperatura corporal aumenta, es necesario sacar la ropa de la persona afectada, pasarle una esponja mojada en la cara y, en lo posible, bañarlo con agua helada. También es útil utilizar paños fríos y bolsas de hielo en la cabeza.






