De la Redacción de El Litoral
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Hace un año, la muerte de Marcelo Giménez (25) -al ser atropellado mientras limpiaba vidrios de autos y camiones en avenida Alem- movilizó el inicio de una nueva política municipal: que no haya más personas dedicadas a esta actividad en las esquinas de la ciudad. Se creó el Programa “Calles seguras, infancias y juventudes protegidas” y, en ese momento, se relevaron 155 adultos mayores de 18 años y 23 menores.
Esta mañana, se recordó a Marcelo en el amplio salón del Predio Ferial, donde el intendente difundió el balance de la iniciativa, que es auditada por la Fundación Ejercicio Ciudadano. Hasta allí llegaron muchos de los 146 jóvenes y adultos que dejaron la actividad y hoy trabajan colocando bloques de pavimento intertrabado, limpiando calles y espacios verdes o plantando árboles, entre otras tareas.
Además, 10 niños volvieron a la escuela. “A un año de la puesta en marcha del programa, se puede afirmar que la cobertura es del 89% de la población objetivo”, afirma la ONG en su informe. El restante 11%, “puede entenderse como error de cobertura, pero en realidad representan casos de ex limpiavidrios que fueron convocados a participar del programa y nunca se presentaron”, aclara.
Durante su presentación José Corral reconoció que “seguimos trabajando con los que nos faltan porque todavía se ven en algunas esquinas” y pidió a los vecinos “que no den dinero en la calle porque produce un círculo vicioso que aumenta el riesgo y la posibilidad de accidentes”. Para canalizar el deseo de colaborar, se habilitaron otros mecanismos que se suman al financiamiento principal que aporta el municipio, el Ministerio de Desarrollo social de la Provincia y la Oficina de Empleo de Nación. (Ver aparte).
Reclamos
Vestidos con los buzos del color de la gestión municipal, los destinatarios del programa escucharon al intendente. “Con esto demostramos que aun los problemas que parecen no tener solución la tienen, cuando trabajamos todos juntos por solucionarlos”, dijo el intendente.
De todos modos, los ex limpiavidrios hicieron oír sus reclamos. El dinero que reciben les resulta “insuficiente”, a pesar de que hace unos 5 meses aumentó casi un 25 %: cobraban $ 1.600 y ahora $ 2.000. Es que cuando se paraban en las esquinas juntaban el doble de lo que reciben hoy, dicen. “Pero si volvemos a limpiar vidrios, nos quedamos sin este trabajo”. Por eso la mayoría hace changas por la tarde.
“Sabemos que es poco, ya va a ser más”, prometió Corral y estallaron los aplausos. “Queremos que nos hagan un contrato formal o pasar a la planta municipal”, pidieron. Pero el intendente fue prudente: “Está bien que pidan más. Pero incorporamos a la planta municipal de acuerdo a las necesidades y a las posibilidades presupuestarias. No lo tenemos previsto, pero intentamos orientarlos a otras áreas, como obras públicas, para que nucleados en cooperativas encuentren otras opciones laborales que no sea siempre el Estado”.
Aporte solidario
En la ciudad, hay un total de 140 mil contribuyentes a la Tasa General de Inmuebles. En diciembre de 2013, se pudo evidenciar que el 70 % abona regularmente el tributo. El 5 % de estos contribuyentes “cumplidores” con el fisco local adhirió al bono solidario para los jóvenes ex limpiavidrios (un poco más de 5 mil contribuyentes). En el primer año de desarrollo del programa se relevaron 11.846 bonos solidarios depositados en la cuenta (de los cuales el 98 % corresponde a bonos de ).
A lo largo del año, el monto ingresado a la cuenta es de<BF> $ 138.849<XB>. Dicho saldo está compuesto por los aportes efectuados mediante los bonos contribución y transferencias y/o depósitos.
Al respecto, el intendente dijo: “La responsabilidad de sostener la propuesta es del Estado, de hecho el aporte más significativo fue del gobierno municipal, también de provincia a través de subsidios de Desarrollo Social y de Programas de Empleo nacionales. La posibilidad de que los vecinos puedan colaborar se creó básicamente para evitar que den dinero en la esquina pero ofreciéndoles una opción a quienes quieran colaborar”.
Antecedentes
El Programa Calles Seguras, Infancias y Juventudes Protegidas se puso en marcha tras el fallecimiento de un joven limpiavidrios, al ser atropellado por un camión en avenida Alem, en el mes de agosto. Frente a esa compleja situación y atendiendo al peligro que representa esta actividad para la vida de los jóvenes, se plantearon estrategias de reescolarización para los más pequeños; y de capacitación e inserción laboral en los sectores público y privado, para los mayores de edad.
Para ello, el programa coordina acciones de las áreas de Desarrollo Social, Empleo, Salud y Educación del Municipio, que también suman planes provinciales y nacionales así como el apoyo de organizaciones sociales, industriales y empresarios locales.
Además, el municipio impulsó una campaña para no incentivar esta actividad en las esquinas de la ciudad y promover que la ayuda solidaria que los vecinos daban a los limpiavidrios se convierta en un aporte a esta política de integración social. Es así que se crearon bonos contribución que fueron distribuidos con la Tasa General de Inmuebles (TGI), y que también están disponibles en la página web del gobierno de la ciudad. También se habilitó una cuenta especial en el Banco de Santa Fe para la recepción de transferencias o depósitos bancarios.
Otra de las iniciativas realizadas fue la colocación de urnas de acrílico en sucursales de distintos supermercados de la ciudad: J.K. Kilgelman, Kilbel, El Túnel, Alvear, Coto y Wall-Mart. Allí los vecinos aportaron voluntariamente en la política social que impulsa el municipio para generar oportunidades genuinas de trabajo y vida digna, destinadas a los niños y jóvenes que limpiaban vidrios en distintas esquinas de la ciudad.







