Juan Ignacio Novak
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“El tiempo que lleva el trabajo, depende de la reacción de cada paciente”. La profesora Inés Gasparotti elige este término, más propio de la medicina, para referirse a las obras que llegan al taller de restauración del Museo Municipal de Artes Visuales, donde trabaja con Eduardo Gómez. A partir de 2008, el área inició un relevamiento del estado de las esculturas de la ciudad, comenzó su restauración y trabaja para reubicar las obras que deben ir a espacios más adecuados.
Las esculturas con trabajo de restauración finalizado, según detalles brindados por el área de Cultura de la Municipalidad, son 11. Entre ellas “Laura”, que realizó en bronce Luis Falcini y se ubica en la plaza San Martín; el “Homenaje al Bombero”, trabajo en cemento blanco que se erige en el mismo espacio verde; y las esculturas “San Gerónimo” -exhibida en el Palacio Municipal- y “Pachamama”, cuyo autor es José Alonso y tenía como espacio físico a la intersección de J.J. Paso y Zavalla.
También se restauraron los bustos del Gral. San Martín, obra de cemento del escultor Miroslav Bardonek que se encuentra ante la Municipalidad; el de López y Planes, realizado por Wenceslao Sedlacek; y el de Facundo Zuviría, en la intersección de la avenida que lleva ese nombre y Mariano Comas. Y se intervino sobre los de Carlos Gardel (plazoleta Fragata Sarmiento), Juan Manuel de Rosas (plaza homónima) y Eva Perón (plazoleta Blandengues), obras en cemento del escultor Carmelo D’agata.
Cabe recordar que, paralelamente, el área de restauración avanza con estrategias de recuperación de murales y otras obras patrimoniales de la ciudad.
Factores
“Los emplazamientos escultóricos requieren restauración permanente, porque los afectan desde cuestiones climáticas hasta actos de vandalismo”, aseguró Isabel Molinas, subsecretaria de Diversidad y Proyección Cultural. “El primer criterio es, como parte de las mejoras en la ciudad, recuperarlas de manera integral y acompañar esa instancia por una estrategia educativa. El otro, cómo actuar frente a una necesidad puntual”, sintetizó.
Los factores son diversos: el busto de López y Planes debió ser restaurado por pintadas que alteraron su pátina original. En pocos días se relocalizará en López y Planes y Córdoba, donde estará menos expuesto. La “Pachamama” sufrió roturas en un accidente automovilístico y debió ser arreglada. Hoy permanece en el museo, a la espera de su reubicación. Y “Laura”, de plaza San Martín, estaba cubierta con un acrílico blanco que nada tenía que ver con la concepción de la obra. En varios casos, como éste, la recuperación se enmarca en el mejoramiento general del espacio verde donde se localiza.
Estrategias
La intervención de los restauradores sobre las obras se realiza con fichas de relevamiento y registros fotográficos para que recobren la apariencia con la que fueron concebidas por el autor. “Es un trabajo de artesano que lleva alrededor de un mes de trabajo a una persona dedicada en forma exclusiva”, recordó Molinas.
En sintonía, se creó el Paseo de los Bustos de avenida Freyre para jerarquizar esa arteria y promover estrategias educativas en el marco del Proyecto Aula Ciudad. Los bustos son localizados en la intersecciones de calles y hacen alusión al nombre de las mismas: Monseñor Zazpe, Mariano Moreno e Hipólito Yrigoyen.
También se localizaron bustos en otros puntos de la ciudad para su puesta en valor, como el de Aldo Tessio en la base de la escalera mecánica que conecta el centro de la ciudad con el Puerto y se capacitó para el personal que trabaja en el área de Espacios Verdes para un adecuado tratamiento de las piezas.
Estatuas del siglo XX
La ciudad reúne en parques, plazas y paseos un patrimonio que da cuenta del desarrollo de la estatuaria a partir de 1900. 1892 es el año de emplazamiento del primer monumento en conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América, pirámide ubicada en la Plaza Colón y luego trasladada hacia avenida Alem.
La segunda referencia data de 1901-1902: primero un busto y luego el monumento a San Martín, emplazado en la plaza del mismo nombre.
Sin embargo, el auge sólo se da luego del Centenario en relación con el trabajo de las Academias de Bellas Artes, de Reinares, Cingolani y D’annunzio y, más tarde, la Escuela Provincial de Artes Visuales y el Liceo Municipal.
Buena parte de las obras que hoy conocemos son premios adquisición del Salón Anual del Museo Rosa Galisteo de Rodríguez.







