Lía Masjoan
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Las motos se han convertido en el gran problema de tránsito que tiene la ciudad de Santa Fe y la mayoría de las urbes del país.
Raúl Bustaber lidera el Grupo de Investigación sobre Accidentología Vial (Gisav) de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Santa Fe. Al ser consultado por El Litoral, explicó algunos factores que inciden en que el problema se agrave, más allá de los constantes controles que realiza el municipio.
En primer lugar destacó que “las motos son un vehículo ágil y de fácil acceso, que puede adquirir quien comienza a trabajar, por lo general jóvenes. Por eso es la franja etárea más expuesta”.
Además, tiene directa relación con el funcionamiento del transporte público. “El uso intensivo de este tipo de vehículo se debe a una falencia en el transporte público de pasajeros, porque es una sustitución de éste: si hubiera un buen transporte público, no se apelaría a este tipo de vehículo”, aseguró.
Ante la proliferación de motos, “tampoco se observa en la vía pública carriles reservados para las mismas, teniendo en cuenta que es un vehículo frágil porque el cuerpo hace de carrocería, con lo cual las consecuencias de los accidentes son graves o mortales”, sugirió el especialista.
Bustaber sumó otro factor: en Santa Fe “no hay una cultura de seguridad vial arraigada”. Y esto se corrobora sólo con observar lo que sucede en las calles de la ciudad: “Quienes conducen motos, no respetan las normas básicas, zigzaguean, pasan muy cerca de los autos por el lado derecho y por los que están estacionados, de noche algunos no tienen las luces reglamentarias, con lo cual pasan desapercibidos”. Aquí, el uso del casco es prioritario para evitar lesiones graves, pero es muy frecuente observar este elemento colgado del brazo de los conductores.
La situación de los peatones es similar. “A menudo no utilizan la senda peatonal, cruzan en diagonal en las bocacalles, no respetan las luces rojas del semáforo. Esto sumado a la falta de cultura vial de los conductores que no ceden el paso contribuye a que se incremente este tipo de accidentes”.
Desde Cesvi
El gerente de seguridad vial de Cesvi Argentina, Gustavo Brambati, planteó algunas medidas para abordar este flagelo, al que consideró como “un problema nuevo que está generando problemas nuevos en materia de seguridad vial en todo el país y es la primera causa de muerte de jóvenes”.
Para el especialista debe “abordarse en profundidad el otorgamiento de las licencias para conducir motos, ajustando algunos mecanismos para obtener el registro, con exámenes específicos y pruebas prácticas que permitan validar las aptitudes para manejar motos, porque es mucho más complejo que manejar un auto, hay que saber mantener la estabilidad y un error se puede pagar muy caro”.
Además, apuntó a los controles. “Deben ser estrictos; la moto no puede usarse como transporte familiar y que vayan más de dos personas arriba. Las municipalidades tienen que tomar este tema con protagonismo para que no sea un flagelo y no se despilfarren recursos públicos en atender los accidentes, como pasa en muchos hospitales de emergencia, y que podrían utilizarse en otras cuestiones”, finalizó.




