
La vaga referencia de “el Centro” en el imaginario de los santafesinos tiene una concreta realidad. Tiene límites, rostros y una historia forjada por quienes marcan su ritmo de crecimiento y se dedican a la actividad administrativa y comercial.

Sesenta y cuatro manzanas delinean barrio Centro, este sector que concentra gran parte de la actividad administrativa y comercial santafesina y que cambia al ritmo de quienes lo transitan, lo respiran, trabajan y transforman.
Aunque sus límites se dibujen en forma diferente en la mente de cada habitante, hace una década un grupo de vecinos clamaron por la formación de una vecinal que pugnara por sus necesidades. Así, en el plano de la Asociación de Vecinales de la Municipalidad, el Centro es el área que dibujan la avenida 27 de Febrero al este; calle Tucumán al norte; y avenida Urquiza al este, desde allí y hasta Lisandro de la Torre. En este punto, su borde oeste se extiende hacia avenida Freyre y encuentra su límite sur en calle Mariano Moreno. Pero, como en muchos casos, la frialdad del papel contrasta con el paisaje diario, ése que dejó al Centro en el sur del ejido urbano santafesino y cuya actividad y referencia lo desborda. Para unos, “el Centro” es el que se transita a pie, entre vidrieras y marquesinas. Para otros, el área que concentra gran parte de la actividad bancaria en pocas cuadras y esquinas. Para muchos, la cuadrícula que delinean calles y avenidas, en que el progreso deja marcas indelebles.
Tal como en otros barrios, su paisaje muta con el correr de los años y la fuerza de quienes pugnan por crecer, por cambiar. Su historia y actualidad están íntimamente relacionadas con la actividad que lo define: el comercio. Su crecimiento está marcado por quienes lo ejercen y por la creación y acción de entidades e instituciones que bregan por progresar.
Aquí la vida del barrio se enciende cada mañana a las 7, se intensifica entre las 10 y las 13 y, tras la siesta, vuelve a respirar de 16 a 20. Por la noche, y después del mediodía, su fragor se convierte en quietud: el Centro duerme, bajo los árboles y edificios respira puertas adentro, entre el aroma del asfalto y el perfume a café de bares y cafeterías. Espera volver a latir al ritmo del reloj, de los trámites y las compras, como una gran sala de espera.
STAFF Textos: Florencia Arri / María Víttori. Fotos: Flavio Raina y Archivo El Litoral. Cámara: Juan Manuel Víttori. Entrevistas C&D: Soledad Vittori. Chofer: Mario Hereñú. [email protected]