La continuidad del argentino Lionel Messi en el Barcelona de España dio punto final a una novela de diez días que mantuvo en vilo al mundo, no solo futbolístico.


La continuidad del argentino Lionel Messi en el Barcelona de España dio punto final a una novela de diez días que mantuvo en vilo al mundo, no solo futbolístico.
En realidad, hay que remontarse al 14 de agosto, cuando la paliza que le propinó el Bayern Munich (2-8) en los cuartos de final de la Liga de Campeones, el máximo objetivo deportivo, estalló la relación de Messi con la dirigencia del club, que ya venía golpeada desde meses atrás.

El delantero rosarino, de 33 años, arrastraba, más allá de los resultados deportivos que incluyeron perder LaLiga con el Real Madrid, diferencias con la directiva encabezada por el presidente Josep María Bartomeu, por fomentar campañas de desprestigio hacia algunos de sus futbolistas a través de las redes sociales.