La historia de Lionel Messi con la Selección Argentina puede contarse de muchas maneras. Con números, récords, títulos o goles. Pero también puede reconstruirse a través de imágenes: aquellas que muestran al joven que debutó con una expulsión y las que retratan al capitán que levantó los trofeos que durante tantos años se le negaron.

El recorrido comenzó el 17 de agosto de 2005, en Budapest. Con apenas 18 años, Messi ingresó en el segundo tiempo del amistoso ante Hungría, dirigido por José Pekerman. Su estreno duró apenas unos segundos: fue expulsado tras un forcejeo con un defensor. Fue un comienzo insólito para una historia que terminaría convirtiéndose en una de las más grandes del fútbol argentino.

Un camino marcado por las finales perdidas
Los primeros años con la Mayor estuvieron atravesados por la expectativa y también por las frustraciones. Messi disputó los Mundiales de Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, donde alcanzó su primera final mundialista.

En Brasil, el equipo de Alejandro Sabella llegó hasta el último partido. Alemania se impuso 1-0 en el tiempo suplementario y Messi recibió el Balón de Oro del torneo, pero la imagen del rosarino observando la Copa del Mundo quedó asociada a una de las derrotas más dolorosas de su carrera.
Después llegaron dos golpes consecutivos ante Chile. Argentina perdió las finales de la Copa América 2015 y de la Copa América Centenario 2016, ambas por penales. La segunda derrota fue especialmente dura para Messi, que falló su remate en la definición.

El 26 de junio de 2016, después de aquella caída en Estados Unidos, anunció su retiro de la Selección. “Se terminó para mí la Selección”, expresó entonces, visiblemente golpeado. Era la cuarta final perdida con la Mayor y una muestra del peso que cargaba sobre sus hombros.
Pero el alejamiento duró apenas 45 días. El 12 de agosto confirmó su regreso. Messi volvió a intentarlo, aunque todavía faltaba un cambio profundo para que su historia con la camiseta argentina tomara otro rumbo.

La reinvención que terminó en gloria
La transformación llegó con Lionel Scaloni. Con el nuevo entrenador comenzó a construirse otra Selección y también otra versión de Messi: más líder, más acompañado y con una relación diferente con el equipo y con la camiseta.
El punto de quiebre llegó en 2021. En el Maracaná, Argentina derrotó 1-0 a Brasil con gol de Ángel Di María y Messi consiguió finalmente su primer título oficial con la Selección Mayor. Después de tantas finales perdidas, el capitán pudo levantar una Copa con la camiseta argentina.

Aquel triunfo abrió la puerta a una etapa inolvidable. En 2022 llegó la Finalissima ante Italia y, meses después, la consagración que durante tantos años había parecido imposible: el Mundial de Qatar.

En Doha, Messi fue protagonista desde el comienzo hasta la final contra Francia. Marcó en todas las instancias del torneo y terminó levantando la Copa del Mundo después de una definición por penales que quedó para siempre en la memoria de los argentinos.

La historia no terminó allí. En 2024, Argentina volvió a ser campeona de América en Estados Unidos. El equipo de Scaloni derrotó a Colombia en la final y consiguió el segundo título consecutivo de una generación que había cambiado para siempre el vínculo entre Messi y la Selección.
Después llegó una última Copa del Mundo, en 2026, donde Messi disputó su sexto Mundial y alcanzó una tercera final mundialista. Argentina cayó ante España, pero el capitán cerró su recorrido con nuevos récords y 21 goles en Mundiales.

Messi se despide de la Selección como el futbolista con más partidos y goles de su historia: 207 encuentros y 125 tantos, además de cuatro títulos con la Mayor. Si se suman el Mundial Sub 20 de 2005 y el oro olímpico de Beijing 2008, la cuenta asciende a seis conquistas con Argentina.
Desde aquella expulsión en Budapest hasta las lágrimas en el Maracaná, la Copa del Mundo en Qatar y la celebración en Estados Unidos, las fotos cuentan una historia que durante años pareció imposible de completar.
La historia de Messi con la Selección tuvo derrotas, dudas, críticas y hasta un breve adiós. Pero también tuvo regreso, transformación y gloria. Y terminó convirtiendo al 10 en una leyenda eterna de la camiseta argentina.






