El Litoral
Federico Aguer - [email protected]
Para el Gobierno, .500 millones fue un costo barato para un foto que vale mucho: la de la ruptura definitiva de la Mesa de Enlace en el tramo final de su mandato.
El ministro Kicillof pudo así capitalizar el acercamiento de FAA al Gobierno con una medida que - vale aclarar- no se trata de una segmentación (la que implicaría reducir el gravamen de un 35 a un 25 por ciento, por ejemplo), sino de la devolución de una parte de lo recaudado en ese concepto, sin riesgo para la recaudación.
Es una ayuda, sin dudas, pero para el productor siempre es mejor depender de un mercado libre de trabas, que le permita cobrar un precio pleno por su trabajo, en una ecuación productiva transparente y más sustentable.
Depender de una prebenda puede ayudar a pasar el mal momento, pero no resolverá los problemas de fondo y aumentará la dependencia de los chacareros de la chequera del Estado.
El mismo Gobierno contradice así su Programa Estratégico Alimentario (PEA 2020) que establecía claras metas de crecimiento productivo, porque ahora producir menos “garpa” más.
Tampoco se incluye el sorgo, un cultivo económico que reemplaza al maíz en muchos casos. Las retenciones demostraron ser un impuesto altamente regresivo para las economías regionales, y para el campo, asumir su continuidad implica aceptar su perpetuidad. Además, si los exportadores no liquidan divisas, ¿cómo lo pagarán?





