Marta Romero era docente, profesora de educación física, en Laguna Paiva, pero pidió su traslado a Recreo cuando nació su hija. La tarde del 23 de marzo de 1988 dejó su casa materna -Pedro Zenteno al 900- y al volante de su automóvil se dirigió en dirección al oeste de la ciudad. Supuestamente debía reunirse con el padre de su hija en un estudio jurídico, pero nunca llegó a la cita. Su auto fue encontrado con las puertas abiertas, estacionado en la dársena del hospital Iturraspe, y nunca más -a lo largo de dos décadas-, se encontró otro rastro de ella.




