Por Juliano Salierno
El crimen de Daiana, una nena de 5 años que apareció tirada en el patio de su casa de barrio Alfonso, con signos de haber sido violada, quedó impune. El único acusado recuperó su libertad, tras quedar firme la sentencia absolutoria, basada en el principio de inocencia que se impuso ante la duda.
El juez de Sentencia N° 5, Enrique Álvarez, resolvió "absolver de culpa y cargo a Ramón Ferreyra, en virtud del principio de in dubio pro reo" y ordenó la inmediata liberación, que se consumó recién en febrero pasado.
El fallo es del 14 de diciembre de 2007, pero quedó firme recién este año, cuando el fiscal de Cámara consideró justa la sentencia y desistió del pedido del fiscal que reclamaba prisión perpetua.
Ramón Vicente Ferreyra pasó más de un año tras las rejas, imputado por "abuso sexual con acceso carnal reiterado y homicidio calificado" contra la menor. El hombre, oriundo de Romang, en el departamento San Javier, tiene 53 años y vivía en Lisandro de la Torre y Pasaje Quiroga, de barrio Alfonso, cuando lo apresaron.
Solos en la noche
El 9 de noviembre de 2006, en ese vecindario, precisamente en una casa de calle Gaboto al 1800, la nena de 5 años apareció muy golpeada y con signos de haber sido abusada.
A Daiana la encontró Noemí, su mamá, que había llegado a la casa en plena madrugada y se sorprendió de que no estuviera en su cama. La madre de la víctima manifestó en tribunales que en ocasiones ejercía la prostitución, por lo que tenía que viajar "al sur de la provincia en una trafic".
Durante las horas de ausencia sus hijos, de muy corta edad, se quedaban solos a la noche en su casa, pero avisaba a una vecina de enfrente. En ese entonces las criaturas tenían cuatro meses, dos, tres y cinco años, lo que resulta "inexplicable" para el juez Álvarez.
Ese día, al regresar, la mujer notó que Daiana "no se encontraba en la cama". Fue hasta lo de su suegra y, al no hallarla allí, radicó la denuncia. Luego revisó el patio y se encontró con la trágica imagen de su hija lastimada e inconsciente.
Días de agonía
La trasladaron de inmediato al Hospital de Niños, donde verificaron "signos de abuso sexual y golpes en la cabeza" que con el correr de las horas fueron atribuidos a Ferreyra. La pequeña murió el 13 de noviembre.
Ramón Ferreyra formó parte de una larga lista de entrevistados por el Juzgado de Instrucción de la Cuarta Nominación. Allí, el juez Rubén Eduardo Saurín lo indagó como el principal sospechoso y lo procesó como presunto autor del delito. También procesó a la madre de la menor como "partícipe principal".
Los abogados Ignacio Ferreyra y Héctor Tallarico apelaron la medida adoptada con el principal sospechoso, lo mismo que el defensor general N°6 respecto de la madre de la menor.
La Cámara de Apelación Penal revocó el procesamiento de la mujer, pero confirmó el de Ferreyra. Finalmente el juez Saurín sobreseyó a la mamá de Daiana; y cuando la causa se elevó a juicio el fiscal N° 6, Norberto Nisnevich, solicitó la pena de prisión perpetua para el acusado.
Primeras dudas
"Debo concluir que no hemos arribado a la certeza que se requiere para el dictado de una sentencia condenatoria", escribió el juez Álvarez en las últimas páginas del fallo.
Pero antes dedicó largos párrafos a argumentar por qué tomó una medida que a la vista de la sociedad puede resultar temeraria.
Su dictamen se basó en la convicción de que el muchacho que dijo ver a Ferreyra, agazapado en cercanías de la vivienda de la niña esa madrugada, no estaba del todo en sus cabales.
El joven testigo, entonces de 27 años, habría sido el último en entrar a la casa de la víctima, por lo que también pudo ser uno de los sospechosos. No obstante su testimonio quedó invalidado luego de que un informe médico requerido por el juez revelara que padece "capacidad intelectual deficiente, que denota un retraso mental grave", entre otras consideraciones.
Así Álvarez puso en duda la "verosimilitud" de ese testimonio, y a pesar de algunas contradicciones, recordó que Ferreyra negó terminantemente la autoría del hecho al comienzo de la investigación.
"Temerario e imprudente"
Asimismo, no ahorró críticas para con el juez de Instrucción que, "si bien puede procesar en base a sospechas, llama poderosamente la atención que todo el andamiaje acusatorio se basa en una persona que no es normal", sostuvo.
En definitiva, el juez Álvarez consideró que "sustentar una condena en un relato de estas características es muy temerario e imprudente", al menos "en la etapa de juicio", aclaró.
"Quiero concluir que son tan notables las deficiencias del testigo que se utilizaron para su estudio métodos para niños, por su evidente retraso", insistió el titular de Sentencia 5°.
Si bien existen otros relatos que "descalifican la versión de Ferreyra", como el de los vecinos, el juez de Sentencia relativizó su importancia, porque tampoco los estudios de ADN cotejados arrojaron resultados positivos.
Abusos
No era la primera vez que Daiana era víctima de abusos sexuales. Según los médicos forenses, la menor presentaba "desfloración de larga data". El padre biológico de la nena atestiguó que en ocasiones "su hija le decía que la pareja de su madre, un tal `Dani' le pegaba, la manoseaba y le tocaba más abajo que `la pancita"', relató. La madre también denunció a su ex pareja "por un intento de abuso contra su hija".




