Por Mónica Ritacca La ausencia de un espacio recreativo para los chicos del barrio Los Angeles -delimitado por Gorriti, al norte; Larrea, al sur; Peñaloza, al este; y Blas Parera, al oeste- incidió en que en junio de 2003 un grupo de no más de seis personas formaran el Círculo Peón Torre. El propósito: enseñarles ajedrez y que el aprendizaje del juego los evadiera de la inundación. Por entonces, según cuenta el presidente, Sebastián Moreyra, el Círculo tenía un solo tablero y un solo reloj y, por lo tanto, se debían hacer largas esperas para que cada jugador demostrara sus habilidades. Incluso, por la falta de recursos económicos, los relojes estaban adaptados al juego de una manera ``casera y artesanal''. Pero el paso del tiempo despertó el entusiasmo de los chicos y grandes que se sumaron a la iniciativa y la cantidad de alumnos aumentó. ``El ajedrez incentivó a muchos padres de este barrio ya que, antes de que estén en la calle, prefirieron que sus hijos aprendan un juego que les permita agilizar la mente'', contó Patricia Moreyra. Y agregó que su hijo tiene mejores calificaciones en la escuela desde que lo practica. A pulmón En el Círculo Peón Torre no se paga por aprender ni se cobra por enseñar. El que asiste y enseña lo hace por pasión, la necesidad de practicar el juego o la posibilidad de hacer amigos. Y en esos caminos, el del aprendizaje y el de enseñanza, el esfuerzo es el principal motor. ``Vos no vas a creer pero fue a los mismos chicos que se les ocurrió salir a la calle y ofrecerle a los comerciantes de la zona ser, con un importe de , auspiciantes de los torneos'', contó Carlos Méndez, uno de los profesores. Y agregó que ``lo que juntan lo invierten en sillas, mesas, tableros y más relojes de ajedrez''. Lo que empezó como una ayuda a la comunidad barrial es hoy todo un taller de ajedrez que ``nadie se quiere perder''. Las edades, que no tienen límite, varían desde los siete hasta los cincuenta; es que, para participar, sólo debe existir el entusiasmo. Beneficios Quienes saben de ajedrez afirman que entre los logros del juego figuran el autocontrol, la calma de los nervios y la agilidad de la mente. Asimismo para tener un buen desempeño es imprescindible ``sentir una vibración especial en el cuerpo'', dijo Sebastián Moreyra. Carlos Méndez también es profesor en un Centro de Acción del Menor y la Comunidad (Camco) y contó a El Litoral que muchos chicos han dejado las drogas al descubrir una nueva pasión y motivación. Apasionados Las clases en el Círculo Peón Torre son los miércoles y viernes, la parte teórica, y los sábados y domingos, la práctica. En la recorrida realizada, en un día donde no se dictaban clases, El Litoral encontró a Jhonatan, de 11 años, y a Carlos Alberto, de 13. Estaban jugando una partida. ``Me gusta mucho jugar al ajedrez porque siempre aparece algo nuevo'', dijo el menor de los chicos. A lo que su profesor agregó que ``se trata de un juego ciencia que permite desarrollar capacidades''. En el Círculo ya hay campeones y subcampeones santafesinos. Por ello, y sobre todo porque no hay en el barrio una institución donde puedan asistir y recrearse, que crezca es una de las ambiciones de quienes allí trabajan. Conseguir la personería jurídica, es uno de los próximos pasos. Para colaborar o pedir información sobre el Círculo Peón Torre los interesados pueden llamar al 4888003.




