Por Mónica Ritacca - [email protected]
Una jornada diferente vivieron ayer los puesteros del parque Garay y la plaza Fournier, ya que fueron relocalizados en las inmediaciones de la Estación Ferrocarril Mitre. El mercado popular La Baulera fue creado por la Municipalidad para concentrar dos días a la semana el comercio informal que se desarrollaba en dichos espacios públicos y reunía a alrededor de 1.200 puestos.
Aunque el comienzo de la feria estaba previsto para el sábado pasado, el mal tiempo incidió en que fuera ayer el día en que la mayoría de los vendedores armara su puesto y aguardara la llegada de personas interesadas en la mercadería.
En la recorrida realizada por El Litoral, cerca del mediodía, pudieron observarse varias personas caminando por el inmenso predio designado para La Baulera en la búsqueda de algún objeto en particular para comprar o por simple curiosidad.
Los puesteros
El primer día de feria demandó que los vendedores llegaran a la intersección de General López y bulevar Zavalla un poco más temprano que el habitual. Es que el armado de las carpas estuvo a su cargo, y luego debieron acomodar las cosas que llevaron para vender.
“Gente de la Municipalidad nos ayudó a armar los puestos y lo seguirá haciendo hasta que aprendamos. La verdad es que el comienzo fue organizado, pese a que el sábado lo habíamos intentado y a último momento se tuvieron que desarmar las carpas y guardar todo medio desordenado”, manifestó Marta. Y agregó: “Las carpas quedan guardadas en la vecinal y cada vez que hay feria debemos armarlas y desarmarlas”.
Los miércoles y sábados fueron los días establecidos para el mercado popular La Baulera, aunque quienes allí trabajan continúan pidiendo más días porque ésa es su “única fuente de trabajo”.
La firme decisión de la Municipalidad, de no permitir la realización del comercio informal en el parque Garay y en la zona de vías de barrio Don Bosco, ocupada por los puesteros que estaban en la plaza Fournier antes de su remodelación, fue acatada por los vendedores. “No nos quedó opción y tuvimos que venirnos para acá. Todo se ve muy lindo pero para los que somos de la zona norte significa gastar más dinero en el flete que transporta nuestra mercadería”, criticó un hombre.
Las carpas están armadas al aire libre y visualmente agradan a la vista. Hay pasillos anchos y en los extremos del predio fueron colocados baños químicos.
En uno de los corredores, El Litoral encontró a Eduardo, un hombre 70 años que vende herramientas. Consultado, manifestó sentirse cómodo y que intentará reforzar su carpa con unos hierros porque “el viento la vuela”. Al mismo tiempo, indicó que “hasta ahora no se ve mucho movimiento” pero intuye que es porque “falta que la gente se entere y se acostumbre al nuevo lugar”. “Vuelvan en enero, que es cuando vamos a poder hacer un balance”, recomendó.
Cristina, una puestera que al mediodía recién acababa de armar su puesto, confesó no estar contenta con el nuevo lugar. De todas maneras, en sus palabras, “fue la decisión del intendente y hay que acatarla”.
Otras dos señoras, por el contrario, refirieron estar conformes con cómo se desarrolló el comienzo de la feria, sobre todo porque las promesas del municipio se habían cumplido: los baños, las carpas en condiciones, policías brindando seguridad... “Por el momento estamos conformes, pero sólo por el momento”, dijo una de ellas. A lo que la otra acotó: “De todas maneras, las expectativas son las mejores porque con lo caro que está la ropa en el centro van a venir muchas personas a ver la qué ofrecemos acá”.
Se retrasó por las inclemencias del tiempo
La Baulera comenzó a funcionar
El inicio del mercado popular montado en el predio al aire libre de la Estación Mitre fue ordenado. Aunque los puesteros prefieren esperar para hacer un balance sobre las ventas en el nuevo lugar, la mayoría se mostró contenta porque el municipio cumplió con “lo prometido”.

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