“Si hago un gol sería una revancha porque en Colón no me tuvieron mucho en cuenta”, afirmó el delantero Martín Bravo, de 21 años, al “Diario de Cuyo”.
Además, le puso los calificativos de “especial” y “partido aparte” al choque de mañana, el cual tendrá otros aderezos como la relación del punta con varios futbolistas del sabalero, club del que es hincha. Bravo se fue de Santa Fe a mediados del año pasado y hasta esa fecha compartió el vestuario con Sebastián Blázquez (un ex San Martín), Germán Rivarola, Marcelo Goux, Ariel Garcé, Alejandro Capurro, Diego Chitzoff y Darío Gandín.
El goleador conoce los detalles de juego de sus ex compañeros, y quiere aprovecharse. “El equipo es diferente porque ya cambió de técnico, pero a los jugadores los conozco, y cuando empiece el partido me voy a tirar sobre el costado de Goux porque lo tengo muy visto y por ahí puedo hacer algo. Después me voy al otro costado”, tiró y cerró la frase con su risa característica.
Ayer, Bravo dijo que tenía pensado intentar comunicarse con alguno de sus ex compañeros y que se iba a esforzar en hablar con Blázquez. ¿Para qué? “Vamos a a ver si le apuesto algo”, tiró el punta que si no podía comunicarse antes del juego, minutos antes del choque de mañana iba a ubicar al ex San Martín en la zona de vestuarios para ponerle otro condimento a la tarde. Martín también tiene pensado saludar a la gente que llegará en la delegación sabalera. “Después de tantos años en el club -agregó- los conozco a todos”.
La carrera como futbolista la comenzó en su adolescencia. A los 15 se fue a Unión, club del que es hincha su papá, pero en el “Tate” no le prestaron atención. La revancha llegó un año más tarde y en la vereda de enfrente. Colón realizó una prueba para futbolistas libres. Se ganó un lugar y la mejor parte de su historia fue el 13 de febrero de 2005 cuando jugó un puñado de minutos ante River. Ese fue su debut oficial. Pero las puertas se le cerraron tan rápido como se le abrieron. A partir de ese momento no tuvo espacio. “Siempre les dije a los dirigentes de Colón que necesitaba continuidad, era lo que buscaba. Me tocó una época donde hubo muchos técnicos diferentes. Todos venían con la idea de sacar al equipo del mal momento y me decían que era buen jugador pero no me ponían. Se apoyaban en los más grandes para salir de la mala. Siempre me banqué todo eso porque sabía de lo que era capaz”, expresó.
A mediados del año pasado, Leo Astrada le avisó que lo iba a tener en cuenta. Pero luego recibió la noticia de que debía ir a entrenar con los futbolistas que no iban a tener espacio. “En ese momento no sabía dónde iba a ir a jugar”, rememoró.
Finalmente su destino fue San Martín. Jugó poco y nada en el Apertura. En el Clausura todo cambió cuando “Teté” le dio la oportunidad. La aprovechó y se convirtió en la figura de San Martín. Mañana, Martín Bravo buscará seguir dulce y amargar a Colón, el club donde nació.




