Raúl Alberto Seco Encina tenía 43 años, era padre de un adolescente de 15 y esposo de Gladis, de 33. Su carrera política se inició en 1993 cuando, luego de realizar una buena gestión al frente de la Cooperativa de Servicios de esta ciudad, ganó una banca en el Concejo Municipal de Vera donde llegó a protagonizar memorables cruces verbales con sus pares peronistas.
En 1995, tras triunfar en una reñida elección, su sueño de gobernar su ciudad se hizo realidad. Para esta función su pueblo le renovó la confianza en 1999, 2003 y 2007. Vale destacar que en esta última ocasión hizo gala de su tacto político al jugarse una parada difícil yendo en una lista distrital por fuera del Frente Progresista en el que había confluido su partido, el Radical.
Al momento del trágico suceso en que perdió la vida, Seco Encina transitaba su cuarto mandato al frente del gobierno municipal. En estos 13 años y 12 días como intendente de Vera, la cabecera del departamento homónimo, cultivó un estilo personalista y combativo - aunque no desprovisto de una reconocida cintura política-, en el que mechaba altas dosis de exposición en los medios con períodos de ostracismo que utilizaba para rearmar estrategias.
Hipercrítico de los gobiernos peronistas que lo antecedieron, hizo famosa una muletilla que graficaba su relación con lo sectores opositores: “Hay algunos que lo único que saben hacer es poner palos en la rueda”, denunciaba a menudo.






