De la Redacción de El Litoral
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Carlos Rodríguez es el propietario de una fiambrería ubicada en barrio Sargento Cabral. Pasadas las 10 de la mañana, El Litoral lo encontró sentado en un banco que colocó frente a su negocio junto a un panadero amigo. Consultado, dijo que estaba “triste”. “Hoy es un día de trabajo perdido, y si el corte de energía se prolonga tengo miedo de perder la mercadería”, fueron sus palabras.
El hombre, que denotaba amargura en el tono de voz, contó que llegó al local a las 7.30 de la mañana y fue allí cuando, advertido por otro comerciante, se enteró del incendio en el centro de distribución de la Estación Calchines. A diferencia de otros comercios de los barrios afectados que optaron directamente por no abrir, Carlos Rodríguez se quedó apostado en su local. “Si para la tarde no regresa, tendré que llevarme toda la mercadería a mi casa. Los embutidos no pueden perder la cadena de frío”, manifestó.
En Villa María Selva, una kiosquera señaló: “No quiero abrir la heladera porque perder un segundo de frío puede ser clave. Los helados que tenía a la venta seguramente se hicieron agua”. Olga Romero se mostró enojada. Es que no es la primera vez que pierde mercadería por un corte de energía.
Cabe señalar que los comerciantes y vecinos en las veredas fueron la postal de esta mañana en los barrios afectados con la falta de energía eléctrica y la poca presión de agua. “Adentro no se puede estar”, decían. Todos aprovecharon la presencia de El Litoral para reclamar más inversiones a la EPE.
Más repercusiones
Leonel Poirier puso una carnicería hace tres meses en Candioti Norte (Marcial Candioti y Colodrero). Hoy tuvo que rechazar mercadería y no abrió las cámaras en toda la mañana para no perder la cadena de frío.
“Todo esto me genera mucha pérdida de dinero. No sé quién lo va reconocer, pero deberían tener consideración con la gente”, le dijo el comerciante a El Litoral.
Los puntos recorridos por este diario reflejan claramente el malestar de los vecinos que sufrieron cortes en el suministro de energía eléctrica o menos presión de agua desde la madrugada.
Silvia Iacometti, Liliana Serra y Ester Gervé viven en Candioti Norte y coincidieron en que “la situación no se aguantaba más”. “A ver quién nos paga todo lo que tenemos que tirar de la heladera...”, protestaron.
En Candioti Sur, el panorama era más alentador. “Acá se cortó la luz a la madrugada, pero volvió temprano”, dijeron varios vecinos reunidos en un negocio. En el Centro hubo cortes esporádicos por secciones.




