Este fin de semana comenzaron los controles de ingreso de menores de 18 años a los locales bailables en la ciudad de Santa Fe. La inspección consistió en la presencia de personal municipal y policía adicional, que no permitieron el ingreso de menores a los boliches.
Representantes de la Cámara Santafesina de Empresarios de Discotecas, Pubs y afines manifestaron su "apoyo a todo lo que sea control y cumplimiento de las ordenanzas", pero remarcaron "la necesidad de que los controles sean racionales y sistemáticos, porque si no se cae en controles esporádicos que apuntan a temas particulares: hoy son los menores, mañana la capacidad, etc."
Por su parte, Marcelo Toniollo, subsecretario de Control Público de la Municipalidad, explicó que "desde hace un tiempo veníamos insistiendo con este tema, incluso labrándoles infracciones a las discotecas. Pero este control llegó en medio del caso de la chica de 14 años que tuvo un inconveniente en Las Ruinas el fin de semana anterior. Por eso junto con la UR 1 se notificó a las confiterías que se iba a hacer un control excepcional, pidiendo documentos a la entrada de los boliches".
En términos generales, "la mayoría respetó la disposición, a excepción de La Base. El viernes tenía una autorización previa (del 6 de mayo) para hacer un festejo escolar pero como no respetaron el horario de cierre, que es a las 3 de la mañana, fue sancionado", informó. En tanto, el sábado, "cuando llegó el control ya estaba lleno de menores en su interior y esto limitó una clausura del local. De todos modos estamos estudiando qué criterio adoptar, porque había sido notificado pero tiene un acta de infracción labrada".
El funcionario relató que debido a los controles, un boliche debió cerrar sus puertas a las 3 de la mañana porque tenía sólo 35 personas adentro. "El que incumplió recibió a todos los menores que estaban dando vueltas", opinó.
Salir con documentos
Asimismo los representantes de los boliches expusieron como un problema "el hecho de que muchos chicos de 19 ó 20 años no salen con documentos". En este sentido, explicaron que "estos jóvenes no pudieron ingresar a los boliches, no por ser menores, sino porque no tenían la documentación que acreditara su edad. Muchos de ellos, que vienen todos los fines de semana, se fueron muy molestos".
Por otra parte, los representantes de la cámara señalaron que "para darle seguridad a los jóvenes hay que apuntar a dos cuestiones: la venta indiscriminada de alcohol a menores en cualquier punto de la ciudad, como bares y quioscos, y el control de lugares que funcionan como boliches, pero que en realidad están habilitados como restaurantes".
Respecto del primer punto, indicaron que "la mayoría de los jóvenes "hace la previa' en algún bar o quiosco, porque es más barato consumir alcohol en esos lugares que dentro de los boliches. Entonces van a bailar alcoholizados y, si hay problemas, queda afectada la imagen del boliche".
Finalmente, aseguraron que "para cambiar de una manera seria la noche, hay que actualizar las ordenanzas y controlar en forma pareja a los boliches que están habilitados y a los que funcionan como locales bailables, aunque sólo tienen autorización para funcionar como bares o restaurantes. Si no los controles siempre recaen sobre los que están habilitados".






