El gobierno apura la sanción del proyecto que elimina la “tablita” por la que acusa a Machinea pero que los Kirchner usufructuaron durante 5 años. La medida liberaría recursos para el consumo el próximo año, en otro intento para que la crisis mantenga algo de la resentida actividad económica y no complique el año electoral.
La presidenta anunciará mañana un plan de obras públicas que se sumará a la lista de promesas oficiales para enfrentar la crisis, que por ahora no logran ni siquiera ser planes concretos.
La legalización del lavado de dinero que el Senado tiene en sus manos junto a la moratoria sirven -eventualmente- a la caja oficial pero nadie tiene una estimación recaudatoria. Y el plan de venta de autos aún genera incertidumbres por la exigencia de cuotas onerosas para una demanda que padece el temor del desempleo y la paralización por la incertidumbre.
Comercios de todo tipo han salido a hacer ofertas en la necesidad de hacer caja. Autos y aire acondicionados se ofrecen con precios que mejoran incluso la expectativa oficial; pero a diferencia de la tendencia mundial -rebajar algo en los impuestos generales a los consumos masivos- el gobierno nacional eligió el camino del blanqueo y los subsidios, y y desató más disputas políticas que medidas efectivas para sostener la economía.
La presidenta anunció créditos por $ 80 millones a la industria pesquera; otros $ 13.200 a exportaciones, autos y electrodomésticos -en planes aún inciertos- y asistencias al turismo.
Mañana sumaría unos $ 71.000 millones más para obras públicas. Si el anuncio logra superar los estrechos límites del atril presidencial, la medida será más keynesiana que kirchnerista y podría incluir mano de obra intensiva y compra de insumos que mueven la industria, tal como sugiere el manual que sacó a los Estados Unidos de la crisis de los ‘30.
El dinero prometido una vez más saldría de los recursos que maneja la Anses, tras el traspaso de los fondos de las AFJP. El organismo que maneja Amado Boudou se retiró del mercado de capitales, donde las extintas administradoras fondeaban los créditos para consumo de electrodomésticos; por ahora el manejo oficial ha enfriado más la economía.
Gestión parlamentaria
Echarle la culpa a Machinea y eliminar su “tablita” es el recurso que por ahora eligió el gobierno nacional para resignar caja -es la primera vez que los Kirchner lo hacen- y devolver poder adquisitivo al sector medio y alto de los asalariados.
El nuevo esquema de ganancias podría quedar aprobado en el Senado el jueves mismo si un día antes Diputados lo convalida. Tal es la rápida respuesta legislativa que el oficialismo pretende imponer.
Florencio Randazzo, ministro del Interior, confió en que la iniciativa -por la que el fisco dejaría de percibir unos 100 millones de pesos al mes- pueda lograr rápidamente su sanción. Para eso ya cuenta con beneplácitos de la oposición y del vicepresidente Julio Cobos.
La UCR, a través de su titular, Gerardo Morales, condicionó apoyar el proyecto a que haya un aumento del 10 por ciento y un aguinaldo extra de 500 pesos para los jubilados antes de fin de año.




